Cambiar todo para que nada cambie

Pulso

La semana pasada se publicó el proyecto de ley que traspasa los establecimientos educacionales desde los municipios hacia nuevas entidades sostenedoras llamadas Servicios Locales de Educación (SLE), que dependerán de un nuevo servicio público centralizado en el Mineduc. Luego de una primera revisión del texto, comparto algunas impresiones iniciales.

En primer lugar, el proyecto parece querer cambiar todo para que nada cambie, en la medida que crea toda una nueva burocracia estatal, pero el servicio educativo es traspasado con su personal administrativo, profesores y asistentes, así como los bienes muebles e inmuebles. Serán los mismos funcionarios los que seguirán cumpliendo la misma labor, de la misma forma, y sujetos al mismo régimen laboral, aunque ahora bajo la administración del SLE, más centralizado que los municipios y a cargo de más establecimientos (son 67 SLE versus las 345 municipalidades). ¿Se basa esto en un diagnóstico serio? ¿Son acaso los municipios el único problema de la educación municipal? Viendo que hay municipios con buenos establecimientos, pareciera que la raíz del problema es mucho más compleja que la sencilla generalización que aquí se ha hecho.

Segundo, pareciera que se sustituye una burocracia por otra, pero no se avanza hacia lo que los expertos recomendaron para mejorar la calidad de la educación municipal: alinear responsabilidades y atribuciones, entregando mayor autonomía a las escuelas. El proyecto, más que proponer herramientas para el mejoramiento escolar, crea una nueva burocracia que no responde al diagnóstico vigente. Más aún, centraliza peligrosamente la administración e influencia sobre los establecimientos escolares.

Por último, el informe financiero deja dudas, ya que no contempla recursos para compensar a los municipios por lo invertido en la infraestructura que deberán traspasar, y en tanto estima un gasto operacional en régimen que solo sustituye (y no incrementa) lo que hoy aportan anualmente los municipios desde sus propias arcas. Sin recursos suficientes, una iniciativa como esta estaría destinada al fracaso.

 

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