El Colegio de Profesores sigue presionando por el retiro del Proyecto de Ley de Carrera Docente presentado por el Gobierno. AdemĆ”s de exigir mĆ”s beneficios y garantĆas, se opone al nuevo sistema de certificación que condiciona el incremento de sus remuneraciones a una evaluación periódica. La nueva Ministra de Educación declaró que si bien estĆ” dispuesta a modificar ciertos aspectos de la iniciativa, Ć©sta no serĆ” retirada, e instó a los Diputados de la Comisión de Educación a poner fecha a la votación de la idea de legislar. Del mismo modo, seƱaló que no hay mĆ”s recursos disponibles y por eso las demandas que requieren de un mayor gasto no podrĆ”n ser concedidas.
El tema de los recursos es sumamente relevante. Y aunque durante los Ćŗltimos aƱos algunos sectores se olvidaron de que el Gobierno enfrenta una restricción presupuestaria que lo limita, lo cierto es que nuestro paĆs tiene diversas necesidades, y las bajas expectativas económicas deben hacernos valorar aĆŗn mĆ”s lo que significa inyectar US$ 2.500 millones anuales adicionales a mejorar las remuneraciones de los docentes y a aumentar el tiempo disponible para el trabajo fuera del aula. Para tener un orden de magnitud, estos mismos recursos alcanzarĆan para duplicar el gasto en Educación Parvularia, construir dos nuevas lĆneas de metro, construir 10 hospitales (con 400 camas cada uno), o aumentar en casi un 50% el gasto anual en subvenciones.
Un compromiso de esta envergadura no puede dejar indiferente a los profesores. Si bien Ć©stos tienen derecho a expresar sus pretensiones, es necesario aterrizar los pies sobre la tierra, y reconocer que el rol de un Gobierno no es privilegiar a determinados grupos de interĆ©s, sino que velar por el bien comĆŗn. En este caso, lo que corresponde es que el proyecto continĆŗe su tramitación y que se le hagan las mejoras necesarias para conseguir el objetivo que lo motivó, que es incentivar el buen desempeƱo docente de manera de mejorar la calidad de la educación que reciben los niƱos y jóvenes de nuestro paĆs.
Columna de MarĆa Paz Arzola,Ā Investigadora del Programa Social deĀ Libertad y Desarrollo, publicada hoy en Pulso.-