
Si somos pesimistas, podrĂamos evocar la novela de JosĂ© Donoso que da el tĂtulo a esta columna y que comienza con una frase de Marlowe : “El infierno no tiene lĂmites”.
Pero nuestra respuesta habitual a esos requerimientos foráneos, cada vez más frecuentes, es que la pĂ©rdida de apoyo que ha experimentado Bachelet por su insensato programa de reformas radicales es justamente una prueba de que los chilenos sĂ tienen lĂmites y que la cosa aquĂ no se va a desfondar para caer en las desgraciadas circunstancias que viven algunos vecinos de nuestro sufrido continente.
SerĂa esta actitud de la poblaciĂłn una suerte de resistencia que probarĂa que las instituciones chilenas son más sĂłlidas que las de sus vecinos y que nuestra gente, aunque quiere reformas que le permitan obtener una mayor fracciĂłn de los beneficios del progreso, no está dispuesta a echar por la borda 30 años de avances que han convertido a este paĂs en el más prĂłspero de LatinoamĂ©rica.
Por eso no somos tan pesimistas, aunque sĂ pensamos que la suerte de nuestra economĂa está echada durante el Gobierno de Bachelet: lo más probable es que vamos a crecer al 2% anual durante todo el perĂodo y no más que eso. No hay forma de revertir el fuertĂsimo shock negativo a la inversiĂłn y las expectativas que significaron la reforma tributaria, la educacional, la laboral en trámite y la amenaza de una reforma a la ConstituciĂłn que modifique las protecciones al derecho de propiedad.
Pero sĂ es posible evitar que el paĂs siga cuesta abajo y una batalla importante para ese efecto se está jugando en el Senado con el proyecto de reforma laboral. Si el Ministro ValdĂ©s es capaz de revertir la huelga sin reemplazo ni provisiĂłn adecuada de servicios mĂnimos, entonces uno debiera esperar que la caĂda comience a detenerse. Mejor todavĂa si consigue, además, morigerar algunos de los efectos más dañinos de la reforma tributaria por la vida reglamentaria o legal.
Si el Ministro Burgos es exitoso en su afán de postergar y moderar un cambio constitucional, estaremos despejando algunos de los elementos que tienen a la inversión cayendo por ocho trimestres consecutivos.
Este escenario, moderadamente optimista, puede alterarse si los elementos más extremistas de la coaliciĂłn gobernante logran seguir teniendo influencia en las decisiones. Desgraciadamente el Congreso no ayuda: la bancada estudiantil dominada por el Partido Comunista y gente más a la izquierda de ellos, dicta las pautas de la reforma educacional. La CUT, tambiĂ©n gobernada por el Partido Comunista lleva el pandero en la reforma laboral. La bancada AC, Asamblea Constituyente, pese a las señales emitidas por el Ministro Burgos, sigue siendo mayorĂa en la Cámara de Diputados. Por Ăşltimo el efecto ordenador que sobre los parlamentarios tienen un gobierno y una Presidenta con gran apoyo popular se ha desvanecido.
Pero no sĂłlo estamos dependiendo de Ministros y Parlamentarios. Enquistados en el Gobierno y la administraciĂłn hay una serie de funcionarios que en sus distintas posiciones trabajan con esmero para que Chile no progrese, para destruir el trabajo de otros. No puede calificarse de otra manera a alguien que, siendo Jefe de Gabinete de un Alcalde en La AraucanĂa dice en Twitter: se viene el verano Weichafes, toda la gente del Wallmapu a prepararse para erradicar a estas malditas forestales con una sola acciĂłn: Tormenta de Fuego en Wallmapu, 25 de diciembre a 25 de marzo y con las siembras de los latifundistas…
Ese sĂ es el lugar sin lĂmites.
Columna de Luis LarraĂn publicada en El Mercurio.-