
Afortunadamente, lejos estamos de los controles de capital y del corralito de efectivo. Pero sĆ podemos aprender lecciones de la secuencia de eventos polĆticos que hacen que una sociedad de personas esencialmente capaces ācomo los griegos- llegue a esa situación. Nada indica que los griegos no tengan el potencial para resurgir como lo han hecho los alemanes o para recuperarse como lo estĆ”n haciendo los espaƱoles. Y no hace falta remontarnos a los inicios de la civilización occidental para ver ejemplos. Probablemente uno de los mĆ”s notables avances industriales recientes que brinda energĆa barata favoreciendo al progreso acelerado de los mĆ”s pobres, es el desarrollo de las nuevas tĆ©cnicas de perforación y fractura para extraer gas y petróleo antes inaccesible. El principal innovador responsable de este avance fue un hijo de inmigrantes griegos a EE.UU., que cerca de los 90 aƱos siguió intentando hasta perfeccionar la tĆ©cnica actual, generando una tremenda contribución económica que sólo en el paĆs del norte alcanza a US$ 1 millón de millones de beneficio directo para los consumidores.
La adopción del Euro fue una gran oportunidad de progreso para Grecia. Disponer de capital a costos reducidos estaba fuera de su alcance antes que ello ocurriera. El paĆs se benefició y el bienestar de la población avanzó notablemente durante muchos aƱos. Pero el sistema polĆtico aprovechó para crear beneficios adquiridos y expectativas excesivas sin preparar el camino para seguir progresando cuando el viento de cola se agotara o cambiara. Cuando ello se produce, no hace un buen diagnóstico y demora -aunque finalmente adopta- decisiones para acomodarse. Sin embargo, en este proceso comienzan a ver al resto de Europa, particularmente a Alemania, como el adversario y culpable de su situación y no como el socio dispuesto a darle las facilidades para cambiar y amoldarse. Finalmente, llega un lĆder polĆtico audaz que exacerba esta animadversión y hoy les propone saltar al vacĆo para consolidar su autoridad.
Cuando Chile adoptó una economĆa abierta y competitiva, con fuerte presencia de emprendedores, generó un progreso sin precedente en su historia, que llega a todos y en todos los planos. Al diluirse la motivación por reforzar este camino, el precio del cobre nos ayudó, pero al igual que en el caso griego, el sistema polĆtico exacerbó las expectativas y, en la medida que se hace difĆcil cumplirlas, se transforma a las empresas y al sistema económico en el responsable de sus frustraciones. Los polĆticos audaces tambiĆ©n han aparecido en Chile y ya hemos dado algunos saltos al vacĆo. La educación es uno de ellos, Ć”rea en que el paĆs habĆa progresado notablemente, por ejemplo en la cobertura de la educación superior de los sectores mĆ”s vulnerables, y que hoy arriesgamos.
EstĆ”n latentes propuestas para seguir en este espĆritu en temas aĆŗn mĆ”s delicados como el intento de generar una Asamblea Constituyente y poner todo el tejido bĆ”sico de nuestra conveniencia pacĆfica en riesgo.
Si finalmente la decisión de Grecia se alinea con los deseos de Tsipras y el paĆs se desliza fuera del Euro o, peor aĆŗn de la Unión Europea, sin duda habrĆ” volatilidad en los mercados, como por lo demĆ”s ya se observa. Sin embargo, no se divisa la posibilidad de una crisis sistĆ©mica o grandes efectos para Chile. Europa experimenta una recuperación robusta. Los otros paĆses que sufrieron crisis como EspaƱa e Italia estĆ”n creciendo y con superĆ”vit de cuenta corriente importantes. Rumania y Bulgaria, con gran presencia de bancos griegos, enfrentarĆ”n mayores dificultades, pero no se visualiza un riesgo global. Grecia es el 1,98% de la economĆa de la eurozona y el fuerte retroceso que sufrirĆ” no tendrĆ” en ella impacto significativo.
En esta semana la economĆa griega empezó a saborear el efecto de la pĆ©rdida de la integración de su sistema financiero con Europa. El corralito y control de capitales implementado tendrĆ” consecuencias negativas enormes en el corto y mediano plazo. Es curioso que la población y sus lĆderes no hayan apreciado el esfuerzo que la Unión hacĆa a travĆ©s del Banco Central Europeo para sostener los bancos griegos. Una lĆnea de 89 mil millones de euros facilitaba enormemente sus esfuerzos de adecuación y del que ahora no podrĆ”n contar con montos adicionales. Muy distinto hubiera sido el destino de algunos paĆses latinoamericanos ante crisis similares si hubieran contado con ese respaldo.
En Chile el impacto del ataque en todos los frentes a los emprendedores y a la iniciativa y libertad individuales estĆ” teniendo efectos notorios. Las Ćŗltimas cifras de crecimiento son magras y el mercado no espera un crecimiento mayor al 2,5% para el aƱo. Esto es mayor pobreza. El propio Banco Central concluye que una parte importante de la involución de nuestra economĆa se explica por las expectativas internas. Ello no tiene otro nombre que incertidumbre polĆtica. De nosotros depende que ante las mayores dificultades de satisfacer las expectativas con un menor crecimiento evitemos el camino que a lo mejor eligen los griegos hoy: saltar al vacĆo impulsados por lĆderes oportunistas y ansiosos de poder.
Compartimos la columna de HernÔn Büchi publicada en El Mercurio.-