
Se podría seguir con el desempleo, que aumentó con el fin del verano: las remuneraciones que, pese a la inercia que observamos, tienen empiezan a crecer más lento, y así hasta el cansancio, pero resulta más útil pensar en lo que viene. Durante junio se importaron un 30% menos de bienes de capital (medido en US$) al país que el mismo mes de 2014, lo que promete que al menos en el futuro cercano la inversión –diferente de construcción- no repuntará; lo mismo para la importación de bienes durables (como automóviles y electrodomésticos). Detrás de estas caídas y mirando más hacía adelante, está la recuperación de la confianza de consumidores e inversionistas, las cuales, como ya ha adelantado el BCCh en diferentes instancias, preceden a una salida de este ciclo negativo.–Y, de eso, hasta ahora nada.
Pero no todo es tan negro, todavía estamos a tiempo de corregir las reformas que han afectado la confianza, especialmente antes que se apliquen y afecten el crecimiento de largo plazo. Y si bien hay riesgos externos en el horizonte como la situación financiera China, en general las condiciones externas siguen relativamente favorables, y una economía abierta, con cuentas fiscales (aún) sanas y tipo de cambio flexible como la nuestra ha sido capaz de ajustarse y salir de crisis peores.
Columna de Francisco Klapp, Economista de Libertad y Desarrollo, publicada en medios regionales de El Mercurio.-