
Enfoque muy peligroso, ya que además de la implementaciĂłn de un programa anticrecimiento, nos encontrábamos frente al peligro cierto de arriesgar la sostenibilidad fiscal en el intento. Grecia, sin su historia milenaria y su famosĂsimo PartenĂłn, parecĂa nuestro probable destino.
Ahora empieza a primar la cordura, sólo se financiará lo que se puede pagar, “reformas en la medida de lo posible” empieza a ser la nueva consigna, y afortunadamente está siendo aceptada por los partidos de la coalición de Gobierno. Esto con la excepción esperada de los miembros del PC, que constituyen a estas alturas los “caballeros templarios” del dichoso programa.
¿Es suficiente que el Gobierno haga anuncios de gradualidad en la implementación de las reformas y vuelva a darle prioridad a la sostenibilidad fiscal? Es necesario, pero no suficiente. El problema de fondo es que el ministro está buscando un imposible al plantear la necesidad de recuperar el crecimiento económico junto con avanzar en la agenda de reformas.
Ambas cosas juntas forman un conjunto vacio, ya que es la implementaciĂłn del programa de Gobierno la causa principal de la fuerte desaceleraciĂłn de la economĂa. Es cierto que las situaciones del mundo y la regiĂłn se han deteriorado, pero las estimaciones para este año no difieren de los resultados observados en las Ăşltimas tres dĂ©cadas, en que la situaciĂłn del mundo y los vecinos no representĂł una restricciĂłn para que Chile mostrara cifras muy superiores a las actuales.
El ministro argumenta que la causa del deterioro de las expectativas es el problema del financiamiento ilĂcito de la polĂtica, mientras que las reformas tendrĂan solo efectos de corto plazo. El sentido comĂşn apunta precisamente en el sentido contrario. No deberĂa ser importante el efecto en la inversiĂłn y el crecimiento de un problema polĂtico cuyo conocimiento está llevando a una correcciĂłn del mismo.
En cambio, las reformas tributaria, laboral y constitucional deterioran el crecimiento de tendencia, a lo que se suma una serie de proyectos de ley que tambiĂ©n terminan por desincentivar la inversiĂłn, relativos a normas ambientales, de uso de suelo, proyectos inmobiliarios, cĂłdigo de aguas y varios más. Se ha planteado que una mejor calidad de educaciĂłn podrĂa compensar estos efectos negativos. Es teĂłricamente correcto en el largo plazo, sin embargo, la mejorĂa en calidad en los proyectos del Ministerio de EducaciĂłn brilla por su ausencia.
DifĂcil tarea la del ministro de Hacienda, que está tratando de “cuadrar el cĂrculo”, al buscar crecimiento econĂłmico y, en forma simultánea, seguir avanzando en un programa de Gobierno que en su esencia dificulta significativamente el desarrollo del sector privado.
Columna de Cecilia Cifuentes, Economista Senior de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mostrador Mercados.-