
Este cambio de gabinete, a diferencia de otros, no respondĆa a la necesidad de un ajuste de piezas particulares para optimizar el engranaje. Todas las seƱales polĆticas y ciudadanas dieron cuenta del inevitable curso de una cirugĆa mayor, ya no sólo respecto del modo de conducción, sino que tambiĆ©n en relación a la orientación polĆtica y económica de un gobierno que entró con una importante mayorĆa electoral, pero cuyas ideas devinieron en minorĆa social. Entonces, la pregunta por resolver era si este gabinete satisfacerĆa la condición de deslegitimación social de las reformas. La respuesta a dicha pregunta plantea incertezas.
Una primera mirada permite sostener que primó una moderación en el tono y las formas. El arribo de la DC a Interior con Jorge Burgos y de un tĆ©cnico con intachable reputación a Hacienda como Rodrigo ValdĆ©s responden a perfiles que permitirĆan incorporar prudencia, tender puentes y recomponer confianzas con sectores que fueron omitidos deliberadamente por el estilo de la dupla saliente Rodrigo PeƱailillo y Alberto Arenas: sin lugar a dudas, los grandes derrotados con su modo intransigente de conducción. Sin embargo, el nuevo diseƱo ministerial tambiĆ©n devela potenciales tensiones en el fondo.
ĀæQuĆ© pasarĆ” con el proceso constituyente? Si la tesis de la moderación fuera mĆ”s que una simple pretensión comunicacional para descomprimir tensiones y recomponer confianzas, el nuevo Ministro del Interior Jorge Burgos debiera establecer lĆneas polĆticas claras respecto de si este gobierno avalarĆ” instancias que se alejan del marco institucional para establecer una nueva carta magna. MĆ”s aĆŗn, teniendo en la SEGPRES -cartera que hasta el momento ha llevado el tema del proceso constituyente, a menos, a nivel de estudios- a un ex miembro de la bancada de diputados pro Asamblea Constituyente como el PPD Jorge Insunza, quien podrĆa hacer sinergia por una lĆnea polĆtica mĆ”s maximalista desde la vocerĆa con el PS Marcelo DĆaz, quien en 2011 patrocinó iniciativas legislativas pro Asamblea Constituyente.
Otra dimensión del cambio ministerial que pasa algo inadvertida, y que problematiza la tesis de la plena moderación, es el ascenso del Partido Comunista al Ministerio de Desarrollo Social. El peso especĆfico comunista se ve reforzado ya no sólo con su presencia en SERNAM, sino que tambiĆ©n por la presencia de Marcos Barraza en el ministerio que canaliza y establece criterios para la asignación de gran parte de la polĆtica social de gobierno.
Por Ćŗltimo, una nueva tensión surgirĆ” del incongruente nombramiento de JosĆ© Antonio Gómez en el Ministerio de Defensa, por cuanto Gómez en 2013 se mostró abiertamente a favor de una salida soberana al mar para Bolivia. SeƱal que colisiona con la polĆtica de Estado en la materia, que sido conducida con el respaldo transversal del arco polĆtico a la gestión de Heraldo MuƱoz.
La hoja de ruta de aquà al 21 de mayo serÔ decisiva para esclarecer el carÔcter de este nuevo gabinete. Sólo dilucidando estas tensiones se podrÔ establecer con certeza si acaso la moderación sólo operó a nivel de formas, o logró trascender al fondo.
Columna de Jorge RamĆrez,Ā Coordinador Programa Sociedad y PolĆtica de LyD, publicada en Voces de La Tercera.-