
Expectación sólo comparable a la que naturalmente genera una cuenta pĆŗblica de 21 de mayo, pero que no sólo se explica por la evidente conmoción pĆŗblica generada por los escĆ”ndalos en materia de financiamiento polĆtico, los cuales han estructurado un autĆ©ntico guion dramĆ”tico seguido por la ciudadanĆa a travĆ©s de los mĆ”s diversos medios de comunicación.
Para que el lector dimensione lo anterior, cabe documentar que cerca de 15 mil personas siguieron las audiencias pĆŗblicas del consejo vĆa streaming. A lo anterior, tambiĆ©n se sumaba la evidente contradicción de no "transparentar" el informe del Consejo Asesor por la Transparencia, hasta que la Presidenta no decidiera las medidas concretas a anunciar. Esto, por supuesto,Ā tambiĆ©n elevó el interĆ©s por conocer el tan esperado documentoĀ que podrĆa abrir la ventana de una habitación polĆtica donde hasta el momento sólo primaba el agobio y la asfixia.
En este contexto, Bachelet jugaba su carta decisiva.
Su elocución debĆa combinar una dosis de simbolismo, pero tambiĆ©n de concreción material a travĆ©s de medidas. En el plano de lo simbólico,Ā la Jefa de Estado no persistió en sus errĆ”ticos intentos de mea culpa, entonces, salvo una pequeƱa mención inicial, el grueso del contenido se ajustó a un estricto decĆ”logo de acciones que permitirĆan estructurar un pretencioso nuevo ordenamiento jurĆdico-institucional para la relación entre el dinero y la polĆtica, la probidad, los conflictos de interĆ©s, la transparencia en los mercados y la Ć©tica pĆŗblica e integridad cĆvica.
Pero con el conjunto de medidas reactivas a la crisis de confianza, instalada ya tambiƩn sobre altos personeros del Ejecutivo, no bastaba.
Aquello no era suficiente para romper la inercia de una agenda donde "aristas", "falsificaciones ideológicas", "boletas", "sanciones" y "perdonazos" se han transformado en los trending topic que saturan el lĆ©xico polĆtico, y que por supuesto, seguirĆan arrinconando al Ejecutivo. Sólo desde esta perspectiva, se explica el anuncio de apertura de un proceso constituyente.
ĀæEn quĆ© se relaciona en tĆ©rminos efectivos el combate a la corrupción con el cambio de la constitución? En poco y nada. En efecto, se trata de malas prĆ”cticas, que como tales no responden a un patrón de diseƱo constitucional, sino que a disposiciones particulares en la materia. Pero esto no es sólo diseƱo de polĆticas pĆŗblicas, esto es polĆtica.
Abrir el proceso constituyente opaca en la escala de maximalismo inclusive a la mĆ”s intensa regulación en materia de probidad y transparencia. Y esto es lo que el Ejecutivo buscaba. Romper la inercia de la discusión pĆŗblica para sacarla del fango de las palabras contaminadas por la desesperanza, para abrirlas a un nuevo horizonte ilusorio, donde tĆ©rminos como "cabildos" "soberanĆa" "pacto social" y "poder constituyente" nutrirĆ”n la agenda pĆŗblica.
La pregunta de fondo es ¿son las constituciones fusibles para renovar compromisos de confianza frente a crisis contingentes? Lo cierto es que el Ejecutivo ya tomó una posición y se trata de una apuesta arriesgada.
Frente a un proceso tibio en intensidad participativa, los sectores mĆ”s progresistas acusarĆ”n de falta de compromiso al Ejecutivo, viceversa, frente a un proceso de tabula rasa, se agudizarĆ”n las desconfianzas y el eje discursivo de"evolución constitucional" versus "demolición constitucional" podrĆa hacer sentido en la opinión pĆŗblica. Esperemos, que en todo este embrollo, no nos olvidemos que acĆ”, habĆa que principalmente solucionar el problema de la transparencia y la probidad.
Columna de Jorge RamĆrez, Coordinador del Programa Sociedad y PolĆtica, publicada en T13.cl.-