
En concreto, este último diciembre el PIB de Chile se habría expandido un 2,9% en 12 meses, lo que se traduce una expansión trimestre a trimestre desestacionalizada y anualizada –medida ampliamente utilizada en EE.UU.- de 4,0%. Lo que, sin embargo, no debe sobreinterpretarse, puesto que el tercer trimestre, con el que se compara en dicha métrica, fue el momento más débil del año, cuando versus igual periodo de 2013 apenas si hubo expansión alguna (0,8%).
Mirando al 2015 es razonable -como se han jactado autoridades- esperar algo más de crecimiento. Sin embargo, de acuerdo a la mayor parte de las proyecciones estaremos más bien cerca del 2,5%; con una incertidumbre regulatoria que parece no terminar, y lejos del crecimiento tendencial que se estima para nuestro país, algo por encima del 4%. Y si bien la caída en el precio del crudo nos da una mano –tanto en control de la Inflación como en actividad-, los futuros del hidrocarburo ya hablan de un aumento de precio, con lo que difícilmente se compense la caída –tanto spot como a futuro- del precio de nuestro metal favorito.
Columna de Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de Libertad y Desarrollo, publicada hoy en La Segunda.-