
La Casen 2013 nos dio a conocer también una nueva forma de mirar nuestra sociedad: la pobreza multidimensional. En simple, este indicador, cuyo diseño preliminar también formó parte de las conclusiones de la Comisión citada previamente, nos permite conocer el porcentaje de hogares cuyos integrantes presentan algún tipo de carencia en educación, salud, trabajo y seguridad social y vivienda. Los números señalan que en 2013, el 16% de los hogares se encontraba en situación de pobreza multidimensional, muy por debajo del 22,2% registrado para 2009. Una mirada en detalle de las distintas dimensiones evaluadas da cuenta, en general, de mejoras sostenidas en cada una de ellas entre 2009 y 2013.
No obstante las buenas noticias, el Gobierno prefirió centrar su mirada en el supuesto estancamiento en los indicadores de desigualdad, los cuales al ser analizados en detalle si registran progreso a partir de 2009. Además, los indicadores de distribución del ingreso mejoran al incorporar al ingreso autónomo los beneficios monetarios del Estado, reflejo de la importancia de la focalización de las políticas sociales en quienes más lo necesitan.
Hay una mirada indirecta a los resultados de distribución del ingreso que vale la pena rescatar: la generacional. ¿Cuánto más equitativas son las nuevas generaciones de nuestro país respecto a las más antiguas? Si bien no disponemos de encuestas de panel para entregar una respuesta directa, algo podemos concluir de los resultados de la Casen. El Coeficiente de Gini del ingreso del trabajo por tramo de edad reportado es inferior para los más jóvenes, muy en la línea de las conclusiones del trabajo de Sapelli 2011 , que señalan que la distribución del ingreso de los más jóvenes es bastante más igualitaria que la de los mayores. La razón sería la mayor cobertura educacional actual y en particular el mayor acceso a la educación superior. La carencia en la dimensión educación en los mayores explica también por qué los hogares cuyo jefe de hogar es adulto mayor presentaron en 2013 una mayor pobreza multidimensional que los hogares cuyo jefe de hogar es menor de 60.
En suma, los resultados de la encuesta Casen 2013 dan cuenta de una mejora sostenida en la calidad de vida de las familias que va más allá de un alza en los ingresos. Nuestro desafío es mantener dicha senda, entregar instrumentos para superar de manera definitiva la pobreza de ingresos y avanzar en eliminar las carencias que determinan la pobreza multidimensional.
Columna de Alejandra Candia, Directora Social del Programa Social de LyD, publicada en Pulso.-