MIGRACIONES: ¿QUÉ TAN SOLIDARIOS SOMOS LOS CHILENOS?

REPRODUCIMOS LA COLUMNA DE ÁLVARO BELLOLIO,  COORDINADOR DEL PROGRAMA SOCIEDAD Y POLÍTICA DE LYD, PUBLICADA EN CHILE B.

Las migraciones en nuestro país son un fenómeno creciente y la decisión del tipo de políticas migratorias a elegir por cada país depende de variables políticas, culturales, sociales y económicas. Sobre este tema, se han generado bastantes mitos, los cuales son abordados en el nuevo libro de LyD, “Migraciones en Chile: Oportunidad Ignorada”, junto con el análisis de la situación en Chile y algunos lineamientos de propuestas a futuro.

Ahora bien, un tema clave es la relación entre los migrantes y el Estado de Bienestar del país receptor y el grado de tolerancia de los actuales residentes con respecto a este tema. Si bien no hay evidencia concluyente respecto a que los migrantes hagan un mayor uso del Estado de Bienestar que los locales, la evidencia internacional muestra que en la medida que se avanza en un sistema de derechos sociales universales se puede hacer más costosa una política de fronteras abiertas,generándose un potencial de selección adversa, esto es, migrantes cuya decisión de migrar está orientada por el sistema de protección social de un país más que por el tipo de oportunidades de trabajar, emprender, estudiar, etc.

Con restricción presupuestaria, a mayor bienestar social debiese esperarse mayor tensión social, pues se desplazan más notoriamente beneficios desde los nacionales a los inmigrantes en algunos casos. Por ejemplo, en el caso de Chile, según la encuesta Adimark Bicentenario (2011), casi un 40% de los chilenos creen que los inmigrantes peruanos y bolivianos nunca serán permanentemente chilenos y un porcentaje mayor al 30% creen que no debieran recibir beneficios sociales tales como la pensión básica solidaria y subsidios de vivienda.

En esa misma línea, Alberto Alesina, Edward Glaeser y Bruce Sacerdote explican que en Estados Unidos las personas que apoyan un beneficio social específico pueden estar preocupados de que otros estadounidenses (que afectan las decisiones del gobierno mediante el voto y la elección de funcionarios) pueden dejar de apoyar este beneficio, si creen (de forma correcta o incorrecta) que el beneficio irá de forma desproporcionada a los migrantes, ya que los nativos consideran a los migrantes como un grupo externo y sienten menos solidaridad que con respecto a sus compañeros locales residentes.

Por lo tanto, se puede concluir que en la decisión de política pública migratoria, el Estado de Bienestar tiene una ponderación importante en los incentivos de la migración, lo que se trata de una cuestión de particular relevancia hoy en Chile cuando se propone consagrar a nivel constitucional un Estado Social de Derechos. Así, el Estado de Bienestar provee en sí mismo una justificación para que en el futuro aumenten los niveles de selectividad de la política migratoria, o al menos, excusas para el surgimiento de un discurso nacionalista contrario a que los migrantes se acojan al régimen de protección social imperante. Por lo demás, ello permitiría entender el por qué países desarrollados que cuentan con un Estado de Bienestar generoso son, a la vez, extraordinariamente selectivos con los migrantes, estableciendo políticas que apuntan a captar a migrantes de capital humano avanzado. Los partidarios de una sociedad libre global debiesen estar entonces muy atentos a los efectos negativos de los Estados de Bienestar nacionales en el fenómeno de la migración.

Por último, no se debe olvidar que la migración es positiva, ya que ofrece una tremenda oportunidad. El migrante ya es un emprendedor sólo por el hecho de generar esta travesía y se necesitan políticas para su asentamiento, integración y la respuesta a externalidades asociadas a la exclusión, discriminación, abusos y redes de criminalidad que están expuestos los migrantes más vulnerables. Por ello se necesitan políticas públicas modernas y velar por el respeto a sus derechos humanos, pero sin caer en la visión paternalista de que se trata de un ser humano débil y necesitado de asistencialismo. No se debe ignorar este fenómeno mundial que puede ser clave en el futuro desarrollo del país.