PRIMER GABINETE DE LA SEGUNDA ERA BACHELET

A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA COLUMNA DE JOSÉ FRANCISCO GARCÍA, COORDINADOR DE POLÍTICAS PÚBLICAS DE LYD, PUBLICADA EN "VOCES" DE LA TERCERA.

Tras dos errores no forzados -un innecesario y autoimpuesto plazo de entrega de los nombres de su gabinete, y al que se presentarían la totalidad de los designados como ministros, subsecretarios e intendentes-, Michelle Bachelet ha dado a conocer su gabinete ministerial bajo el más completo hermetismo y -aparentemente- dosis altas de irrelevancia y poco manejo de información por parte de los partidos políticos que conforman la Nueva Mayoría. En efecto, los días previos al nombramiento del gabinete que acompañará desde el 11 de marzo a Bachelet, estaban marcados por diversas interrogantes, destacando, por ejemplo, la composición del equipo político –especialmente la trayectoria del jefe de gabinete y el ministro Segpres, interlocutor con el Congreso–; el equilibrio entre experiencia política y conocimiento técnico –particularmente la cabeza del Ministerio de Hacienda y algunas carteras sectoriales como Educación–; o el equilibrio intra-coalición –especialmente entre moderados y radicales, o el peso específico que tendría el Partido Comunista al interior del gabinete–.

Desde la perspectiva de los nuevos ministros políticos de La Moneda, pueden leerse señales relevantes por parte de Bachelet. El nombramiento de Rodrigo Peñailillo como ministro de Interior y Seguridad Pública, no es sólo una señal de renovación política, sino que abre la interrogante de si será capaz de adquirir el tonelaje político suficiente para liderar a un gabinete con personajes con peso especifico propio. Ahora bien, suele no darse el peso que tiene la frase “y Seguridad Pública”, como bien pueden atestiguarlo los ministros Hinzpeter y Chadwick.

Asimismo, el nombre de Ximena Rincón en el Ministerio Segpres es garantía de un conocimiento minucioso del Congreso, sus dinámicas, sus miembros y en particular, de las complejidades y tiempos del proceso legislativo. Se trata asimismo de una persona que cuenta con una trayectoria que permite pensar que buscará acuerdos amplios en el Congreso Nacional con la futura oposición de centroderecha y otras fuerzas. Más allá de sacar adelante legislativamente el programa de gobierno –incluidas las reformas tributaria y educacional–, tendrá el protagonismo de la reforma constitucional.

En segundo lugar, el equilibrio se refleja, por ejemplo, en el nombramiento en el Ministerio de Hacienda de Alberto Arenas, quien ha jugado un rol relevante en el equipo programático de la Nueva Mayoría y que, sin tener una carrera política tradicional, cuenta con redes políticas y técnicas suficientes como para intentar sacar adelante la reforma tributaria propuesta. En todo caso, se trata también de una apuesta, al alejarse del perfil tipo que ha liderado tradicionalmente Teatinos 120; pues si bien se trata de un economista con una importante trayectoria (como haber sido Director de Presupuestos), se aleja del perfil más académico y exclusivamente tecnocrático que ha caracterizado a este cargo.

Un caso similar encontramos en el Ministerio de Educación. El nombramiento de Nicolás Eyzaguirre, permite suponer que se ha tenido en consideración no solamente la capacidad técnica que se requiere en esta área para manejar al detalle las reformas –detalles técnicos que no pueden minimizarse o relegarse a un segundo plano, dado que en ello se juega el éxito de las reformas–, sino principalmente dar una señal de que la reforma requerirá de tonelaje político. Es también una señal interesante desde la perspectiva que Bachelet no se haya dejado cooptar por los dirigentes estudiantiles que exigían, más bien, un ministro que viniera desde el mundo universitario. Ello habría implicado una pésima señal política, pero también programática, en la medida en que existe bastante consenso técnico que la principal discusión que debiese liderar el próximo ministro de la cartera es el fortalecimiento de la educación preescolar.

Finalmente, e independiente de que el nuevo comité político pareciera estar diseñado para abrir espacios importantes a la negociación -tanto con la futura oposición como con otras fuerzas políticas y sociales, lo que es positivo para el país desde la perspectiva de los equilibrios políticos internos-, resulta evidente que, respecto de marzo de 2006, la presencia de liberales y moderados, autocomplacientes de la Concertación, antaño hegemónicos, es bastante baja. Estos nuevos tiempos, se reflejan en la incorporación del PC al gabinete de Claudia Pascual en el Sernam. Esta señal es tanto simbólica como política, y al parecer, el PC se la tomará muy en serio, no descartándose que actúe como uno de los partidos más disciplinados de la Nueva Mayoría.