LOS REALES DESAFIOS DE CHILE

A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA COLUMNA DE CECILIA CIFUENTES, ECONOMISTA SENIOR DE LYD, PUBLICADA HOY EN ESTRATEGIA.

En los últimos treinta años Chile es el país occidental que más ha aumentado su PIB per cápita, logro que no parece suficientemente destacado, y que contrasta con el clima de descontento que se vive actualmente. En parte esto se explicaría porque la equidad en la distribución del ingreso ha mejorado muy marginalmente, y aunque eso signifique que todos los sectores han mejorado en una proporción similar, el nivel de desarrollo alcanzado estaría demandando una mejoría también en ese aspecto. ¿Es posible mantener un ritmo satisfactorio de crecimiento y al mismo tiempo mejorar la distribución del ingreso? La respuesta es afirmativa, pero probablemente no se logra con una nueva Constitución, gratuidad en la educación superior y mayores impuestos a las empresas, ya que ninguna de esas tres reformas ataca los problemas de fondo. El primer gran escollo es la calidad de la educación. Un par de cifras permite ver con claridad lo anterior. Actualmente en Chile hay más de cinco millones de adultos que no terminaron la educación media, cifra equivalente a un 60% de la fuerza laboral. Por otra parte, un estudio reciente del Centro de Microdatos de la U. de Chile mostró que un 44% de la población adulta en Chile es funcionalmente analfabeta, y menos de un 5% tiene un nivel que supera un 75% de comprensión de un texto. Esta es la razón de fondo de los niveles de desigualdad en el país, los sectores de bajos ingresos tienen barreras insalvables para mejorar en forma significativa su situación laboral. Es evidente entonces que el principal desafío de nuestro país es la educación, pero no la gratuidad universitaria, ya que ese es un beneficio al que sólo pueden acceder los grupos que lograron superar las barreras anteriores. Se requiere mejorar la educación desde la sala cuna a cuarto medio, junto con un esfuerzo significativo de capacitación a la gran masa de trabajadores que ya no tuvieron acceso a esa educación básica y media. Ardua y compleja tarea, pero si no se avanza en esa dirección, no existirá reforma constitucional ni tributaria que logre resultados en equidad.

Un segundo gran desafío es resolver el problema energético, con el objetivo de moderar el fuerte aumento que ha registrado el costo de la energía. Se debe lograr un equilibrio entre el cuidado del medio ambiente y el desarrollo, porque serán precisamente los sectores de bajos ingresos los que se verán más perjudicados con los altos costos que se visualizan para la energía. Por lo demás, menores costos de la energía no sólo benefician directamente a productores y consumidores, sino también al fisco, ya que un aumento del valor agregado de los sectores productivos puede ser más rentable para las arcas fiscales que subir las tasas de impuestos.

Si nuestra clase política se aboca a discutir con seriedad como enfrentar estos desafíos, sin encandilarse con la presión de la calle, estaremos demostrando que hemos alcanzado la madurez necesaria para alcanzar el anhelado desarrollo.