En el marco de la discusión de la idea de legislar del proyecto de ley de Admisión Justa en la comisión de Educación de la CĆ”mara de Diputados, una parlamentaria afirmó que seleccionar a un niƱo por su rendimiento escolar era comparable a la situación de Apartheid sufrida en la RepĆŗblica de SudĆ”frica, ya que si el 'mĆ©rito' en dicho sistema era 'ser blanco', ahora lo serĆa tener 'buenas notas'. Lo poco feliz de la aseveración radica en la superficialidad con la que se hacen afirmaciones de este tipo.
Las nefastas polĆticas de segregación racial se aplicaban sobre una condición de la persona, como lo era el color de la piel, por la cual esta quedaba sometida a un trato desigual e injusto. Comparar estas prĆ”cticas con otorgar mĆ”s oportunidades a los alumnos que han sobresalido en sus estudios a raĆz de un esfuerzo personal o familiar para ingresar a establecimientos que les permitan aprovechar todo su potencial acadĆ©mico, en un sentido de equidad, no solo es absolutamente desproporcionado, sino que raya en lo ofensivo. Se puede entender que no se comparta el sentido de justicia que hay detrĆ”s del proyecto, pero es responsabilidad de quienes dirigen la discusión hacerlo con la debida altura de miras.
Carta de MarĆa Trinidad Schleyer, abogada Programa Legislativo de LyD, publicada hoy en El Mercurio.-