
"En primer lugar, el crecimiento de los ingresos totales (8,8% real) evidenció que la actividad económica sĆ presenta dinamismo", dice Macarena GarcĆa, Economista Senior de LyD. En particular, destacaron los incrementos de 5,0% del IVA, de 10,6% de los actos jurĆdicos, de casi 6% de comercio exterior, de mĆ”s de 7% del impuesto a la renta no minera.
Adicionalmente, los ingresos extraordinarios por la venta de las acciones SQM de Nutrien a Tianqui (US$1.000 millones, 0,3% del PIB) fueron mayoritariamente ahorrados, y no gastado, lo que se tradujo en un sobre cumplimiento de la meta de balance estructural al alcanzar a -1,5% del PIB (-1,8% comprometido). Hay que destacar el (sobre) cumplimiento de la meta con la metodologĆa estĆ”ndar luego de varios aƱos de incumplimiento a pesar de las modificaciones de la regla.
"En este contexto, el balance efectivo pasó de -2,8 en 2017 a -1,7% en 2018, primer aumento que se observa desde el 2011", apunta GarcĆa.
Respecto de los gastos, no sólo destaca que su crecimiento (3,4%) fue similar a lo anunciado por la autoridad fiscal en octubre pasado (3,3%), sino que reflejó un manejo responsable de las finanzas pĆŗblicas dentro de un contexto de estrechez: el gasto fue menos dinĆ”mico que la actividad económica, lo que no se veĆa desde el 2012, y su crecimiento fue el mĆ”s bajo observado desde el 2011, modificando la tendencia creciente del gasto como porcentaje del PIB que mantenĆa sostenidamente desde el 2014.
Con todo, aún cuando la deuda bruta continuó aumentando, llegando a 25,6% a fines del 2018, principalmente para financiar el déficit efectivo de -1,7%, se observó una desaceleración en su tendencia alcista.
"En este contexto de buenas noticias, un elemento que estĆ” al debe se relaciona con el gasto en inversión, el cual lleva tres aƱos consecutivos de caĆda", dice la economista. Como complementariedad de la inversión privada, es necesario que se cumplan los planes de inversión propuestos por la autoridad.