Hoy, 10 de febrero de 2019,Ā se cumplen doce aƱos desde el inicio de Transantiago, considerada por muchos como una de las peores polĆticas pĆŗblicas de las Ćŗltimas dĆ©cadas, tanto por su caótica puesta en marcha, sus enormes costos fiscales y un servicio de buses cuya calidad nunca alcanzó las expectativas que se habĆan creado inicialmente.
El objetivo de Transantiago era crear un sistema de buses eficiente y atractivo, que no iba a necesitar subsidios fiscales. Los impulsores de Transantiago suponĆan que los nuevos servicios de buses iban a atraer a usuarios del transporte privado al transporte pĆŗblico. Asimismo, recomendaban no invertir en la extensión la red de Metro debido a su alto costo para una ciudad como Santiago.
"Los aƱos han mostrado que estos supuestos estuvieron errados: la operación de los buses es costosa, ineficiente y ha requerido de enormes subsidios fiscales para subsistir; Transantiago incentivó el uso del automóvil particular en Santiago, especialmente durante su caótica puesta en marcha; y cada aƱo son menos los pasajeros que usan los buses del Transantiago", explica el investigador de LyD, Rodrigo Troncoso. Entre 2010 y 2017 las validaciones anuales en buses disminuyeron en 27%. Por su parte, las autoridades actualmente tienen claro que el sistema de transporte pĆŗblico de Santiago tiene que estar estructurado en Metro y trenes de cercanĆa, con los buses como un complemento del sistema.
El año pasado se vencieron los contratos de cerca del 60% de la operación de los buses de Transantiago. El contrato de la empresa Metbus fue renovado hasta 2020, mientras que los recorridos operados por Alsacia, Express, Redbus y STP, que representan cerca de la mitad de la operación de los buses de Transantiago, formaron parte de un proceso de licitación que tuvo que ser declarado desierto en marzo de 2019 por las recién asumidas autoridades.
Actualmente, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones estÔ llevando a cabo un nuevo proceso de licitación usando como insumo el trabajo previamente realizado por la administración anterior, abordando los problemas, incertidumbres e improvisaciones que determinaron el fracaso del proceso de licitación inicial.
"La nueva licitación representa una oportunidad para hacer cambios profundos al transporte público de Santiago, que se traduzcan en un mejor servicio, menores costos, mÔs competencia y mayor flexibilidad", asegura Troncoso.
Las nuevas Unidades de Servicio (operadores) serĆan de menor tamaƱo que las actuales (aproximadamente 300 buses por operador) y sus contratos tendrĆan una vigencia de 5 aƱos en lugar de los 10 aƱos considerados inicialmente. De esta forma los contratos se podrĆ”n actualizar con mayor frecuencia y en caso de ser necesario, las empresas operadoras podrĆ”n ser intervenidas sin afectar mayormente la operación del transporte pĆŗblico.
Para lograr esto, se va a separar la operación de los buses de la provisión de la flota, debido a que la vida Ćŗtil de los buses es mayor a los 5 aƱos que durarĆa el contrato (de 10 a 14 aƱos). AdemĆ”s, el MTT pondrĆ” terminales a disposición de los eventuales operadores, derribando una importante barrera de entrada a nuevos operadores, que se habĆa resuelto en el proceso de licitación inicial.
El Gobierno planteó en su programa un cambio de enfoque para el transporte pĆŗblico de Santiago en el mediano plazo. Este estarĆa basado en Metro y trenes de cercanĆa. "A fines de 2017 entró en operaciones la lĆnea 6 de Metro y el pasado 22 de enero se inauguró la lĆnea 3 de Metro en lo que representarĆa las mayores mejoras en el transporte pĆŗblico de Santiago en estos 12 aƱos. En el futuro, el rol de los buses debe ser coherente con las nuevas lĆneas de Metro y trenes proyectadas para la próxima dĆ©cada, terminando asĆ con los paradigmas que inspiraron Transantiago y dando paso a lo que las actuales autoridades han denominado Transporte Tercer Milenio", explica Troncoso.