
Frente a este panorama el centro de Estudios Libertad y Desarrollo (LyD), realizó un anÔlisis respecto a las brechas de distribución de ingresos y de gastos entre el 20% de menores ingresos (quintil I) y el 20% de mayores ingresos (quintil V).
El estudio muestra la evolución que han tenido estas brechas. En el caso de los ingresos la brecha entre el primer y quinto quintil se reduce 0,9 puntos porcentuales en 5 años (2012 -2017), pero en 10 años ésta aumenta en 1,6 puntos.
De esta manera, la brecha en distribución de ingresos alcanza el 13,1% a 2017.
Respecto al gasto que realizan los hogares, la brecha entre los de mayores y menores ingresos tuvo un descenso mayor, de 2,8 puntos en 5 aƱos, pasando de 8,5% a 5,7% (2017), representando la mayor baja de los Ćŗltimos 10 aƱos. Al revisar las versiones previas de la EPF de los aƱos 1997, 2007 y 2012 "se encuentra que en todas ellas ha habido mayores gastos que ingresos en los quintiles, con excepción de la medición de 2012, en que los hogares del tercer y cuarto quintil reportaron mĆ”s ingresos que egresos, debido a una caĆda en sus gastos (ver grĆ”ficos).
Ante estos datos, el anĆ”lisis de LyD seƱala que se observa que la brecha es menor para el caso de los gastos que de los ingresos, lo que permite concluir que las diferencias en calidad de vida son en realidad menores de lo que indican las mediciones basadas en el nivel de ingresos (que es lo que tradicionalmente se considera). En defmitiva, las diferencias en el gasto reflejan una desigualdad menor en el bienestar material medido como acceso a bienes y servicios. "MĆ”s aĆŗn, al gasto faltarĆa agregar todavĆa las transferencias no monetarias que el Estado realiza a los hogares de bajos ingresos a travĆ©s de prestaciones en salud y educación, las que les permiten liberar recursos propios para otros fines. De incluirse, es esperable que la brecha -o desigualdad- fuera aĆŗn menor", seƱala el estudio.
Para la investigadora de LyD, MarĆa Paz Arzola, estos resultados de ingresos podrĆan ser un indicio de cómo podrĆan venir los resultados de Casen 2017, en cuanto al indicador de igualdad y desigualdad de ingresos (coeficiente Gini). "Uno podrĆa tratar de aproximarse a lo que podrĆa venir en la Casen 2017 (en octubre es la entrega de resultados) mirando la EPF, y la verdad es que no se ve un cambio de tendencia o que vaya a haber una sorpresa de que las mejoras sean altas o demasiado buenas", seƱala Arzola.
ORIGEN DE INGRESOS
El anÔlisis también muestra que los ingresos de los hogares dependen en gran medida del ingreso del trabajo de sus miembros, siendo el nivel educativo un factor fundamental en la remuneración percibida.
En la Ćŗltima EPF -dice el estudio- se registra que un sustentador principal del hogar con sólo educación bĆ”sica recibe sobre $1 millón menos mensualmente que otro que tiene un tĆtulo profesional, y que de hecho la diferencia es mayor mientras mĆ”s sofisticado sea el nivel educativo Al mismo tiempo, sostiene el documento de LyD, el ingreso total de los hogares del quintil mĆ”s pobre es casi el doble del ingreso recibido por el trabajo. "Ello da cuenta de la relevancia que tiene el apoyo del Estado para complementar los ingresos de estos hogares y en particular, el impacto de la polĆtica social focalizada en los hogares con mayores carencias", se argumenta en el texto.
Fuente: Pulso/ La Tercera.-