El sistema de pensiones chileno continĂșa siendo lĂ­der a nivel mundial

Recientemente fue entregada la Ășltima versiĂłn de la evaluaciĂłn internacional de los sistemas de pensiones (Índice Global de Pensiones Melbourne 2017, elaborado por la consultora Mercer) la cual vuelve a situar a nuestro sistema previsional en los diez primeros puestos a nivel global[1].

Si bien respecto al año pasado Chile cayó un puesto en el ranking de los 30 países evaluados (pasando del 9° al 10° lugar), esto se debe al ingreso de Noruega a la medición, país que se posicionó en la cuarta posición. "De hecho, Chile mejoró en su evaluación absoluta obteniendo en esta oportunidad 67,3 puntos, por sobre el promedio de 66,4 registrado el año pasado", asegura Alejandra Candia, Directora del Programa Social de Libertad y Desarrollo.

En suma, la privilegiada dĂ©cima posiciĂłn en la que se ubica nuestro sistema de pensiones (y primera respecto a nuestros vecinos), nos califica con nota “B”, lo cual en el lenguaje del informe significa que nuestro sistema previsional tiene una estructura sĂłlida, con muchas caracterĂ­sticas positivas y algunos espacios de mejora. SĂłlo como referencia, vale la pena destacar que esta misma evaluaciĂłn la tienen los sistemas de pensiones de Noruega, Finlandia, Singapur, CanadĂĄ, Suiza, Suecia, Nueva Zelanda e Irlanda.

ÂżQuĂ© mide el Índice Mercer?

El Índice Global de Pensiones es el promedio ponderado de tres subíndices, los que miden para cada país la suficiencia (40%), sostenibilidad (35%) e integridad de su sistema de pensiones (25%).

Por suficiencia se entiende la capacidad del sistema de pensiones para aliviar la pobreza o de proveer un ingreso adecuado al momento del retiro. Considera tanto el componente solidario del sistema de pensiones, como la tasa de reemplazo que obtienen los trabajadores a la hora de jubilarse. Por su parte, la sostenibilidad es medida como el potencial riesgo del sistema de pensiones de, tal como lo señala su nombre, ser sostenible en el tiempo, considerando el importante envejecimiento de la poblaciĂłn, el aumento en la tasa de dependencia (relaciĂłn entre poblaciĂłn en edad de retiro y la poblaciĂłn econĂłmicamente activa, que afecta aquellos sistemas con componentes de reparto) y el posible efecto de lo anterior en el dĂ©ficit fiscal. Por Ășltimo, la integridad corresponde a la evaluaciĂłn del rol de la regulaciĂłn y gobernanza de cada sistema de pensiones, esto es la existencia de reglas claras para la administraciĂłn de los ahorros y pago de la pensiĂłn, la protecciĂłn para los cotizantes y pensionados ante riesgos y la informaciĂłn entregada.

No obstante la evaluaciĂłn global sitĂșa a nuestro sistema de pensiones en un lugar privilegiado en el ranking, la evaluaciĂłn realizada por Mercer da cuenta de espacios de mejora. En lo especĂ­fico, si bien nuestra evaluaciĂłn en las dimensiones de sostenibilidad e integridad estĂĄn, al igual que años anteriores, muy por sobre el promedio de los 30 paĂ­ses examinados (69,1 vs 50,1 para sostenibilidad y 79,7 vs 70,3 para integridad), el gran desafĂ­o del sistema de pensiones chileno estarĂ­a en su suficiencia, dimensiĂłn en la cual si bien mejoramos respecto a 2016 (pasando de 56,5 a 58), aĂșn estamos levemente por debajo del promedio (que alcanza 59,9).

Es por ello que las recomendaciones de Mercer para nuestro sistema de pensiones son mås bien respecto de esta dimensión: aumentar la tasa de cotización para mejorar las tasas de reemplazo; elevar el nivel de ahorro de los hogares; aumentar la edad de jubilación no sólo para las mujeres, sino que también para los hombres; y continuar revisando los beneficios que reciben los pensionados mås pobres[2].

"Estas recomendaciones estĂĄn lejos de apuntar hacia cambios radicales al sistema previsional como las que algunos sectores de nuestro paĂ­s han impulsado", señala Alejandra Candia. Por su parte, la reforma previsional del gobierno que por estos dĂ­as se discute en el Congreso, no sĂłlo no aborda los cambios aquĂ­ sugeridos, sino que pone en riesgo las fortalezas que se destacan de nuestro sistema previsional. "La creaciĂłn del Nuevo Ahorro Colectivo, al introducir un componente de reparto, hace peligrar la sustentabilidad de largo plazo del sistema de pensiones", añade la investigadora. De hecho, los paĂ­ses cuyos sistemas de pensiones tienen un importante componente de reparto son evaluados con calificaciĂłn “D” (Francia, Alemania, Irlanda, Polonia y SudĂĄfrica) o “E” (Argentina, Austria y Brasil) en la dimensiĂłn sostenibilidad, muy por debajo de la nota que Chile obtiene en esta materia (“B”).

AdemĂĄs, el potencial efecto del Nuevo Ahorro Colectivo en el empleo formal, estimado en hasta 394 mil empleos por el propio gobierno, podrĂ­a llevar en el largo plazo a la disminuciĂłn en el ahorro de los cotizantes, justamente en contra del efecto buscado al aumentar en 5 puntos la tasa de cotizaciĂłn. Asimismo, la discrecionalidad en el sistema y los riesgos polĂ­ticos que pueden introducirse con la creaciĂłn de un nuevo ente estatal para administrar los 5 puntos adicionales de ahorro de los trabajadores (el Consejo de Ahorro Colectivo) podrĂ­a perjudicar la integridad de nuestro sistema previsional.

ÂżHacia dĂłnde avanzar?

Nuestro país debiese enorgullecerse del sistema de pensiones con el que cuenta, el cual una vez mås es reconocido a nivel internacional. Y en vez de un gran cambio de paradigma como el propuesto por el gobierno, debiésemos avanzar mås bien en la línea de lo que este reciente informe nos recomienda. "Aumentar el ahorro individual, entregar mejoras a través de incrementos responsables en los beneficios del Pilar Solidario, incentivar la postergación de la edad de retiro y pensar en cómo mejorar la densidad de cotización durante la vida activa parecieran ser un mejor camino que el escogido por nuestras autoridades", dice Candia.


[1] Informe completo disponible en:

https://australiancentre.com.au/wp-content/uploads/2017/10/2017_MMGPI_Report.pdf

[2] https://www.globalpensionindex.com/country-summaries-2/chile/

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