Cada cierto tiempo, resurge la discusión en torno a la efectividad del modelo de concesiones. El tema nuevamente se tomó los titulares, al conocerse un análisis que revisó el ritmo de construcción de los recintos –que consideró el tiempo que 
“El desarrollo de infraestructura es entonces un tema pendiente, y aunque hay certeza en que es un mecanismo de estimulaciĂłn de la economĂa, poco y nada se ha hecho para impulsarlo”, dice la investigadora del Programa Legislativo de Libertad y Desarrollo, Cristina Torres.
Por el contrario, lo que tenemos es la propuesta por parte del Ejecutivo de crear una nueva Empresa del Estado, denominada “Fondo de Infraestructura S.A.”, que poco tiene de fondo y mucho de Estado empresario. El proyecto de ley, actualmente está en discusión en la Comisión de Hacienda del Senado, en su Primer Trámite Constitucional, y busca autorizar al Estado “para desarrollar las actividades empresariales de construcción, ampliación, reparación, conservación, explotación, desarrollo, financiamiento o inversión referidas a proyectos de infraestructura, incluidos los servicios anexos a los mismos, sobre bienes cuya administración sea de su competencia, en conformidad y con estricta sujeción a lo dispuesto en esta ley”.
“Aunque la iniciativa cuenta con apoyo transversal, lo cierto es que su eventual atractivo merece ser revisado”, dice la abogada. Esto, atendida la forma en que esta empresa financiará sus operaciones. Cabe hacer presente que, en palabras del propio Ministro de Hacienda, lo que ella busca es “movilizar recursos que van a estar en el futuro, traerlos hoy y poder tener más recursos”. “Esto no es otra cosa que financiarse vĂa endeudamiento, pues la empresa captarĂa recursos del sector financiero, endeudándose contra sus eventuales ingresos futuros”, dice Cristina Torres. Se trata del valor presente de los peajes futuros de aquellas obras que retornan al Fisco al terminar el periodo de concesiĂłn.
Se habla de un patrimonio que alcanzarĂa un monto de US$ 9.000 millones, aproximadamente un 3,8% del producto, por ello se demanda justificar estos valores, y de ahĂ la necesidad de disponer de criterios de tarificaciĂłn que no se constituyan en impuestos encubiertos.
Una luz de alerta sobre este tema la dio el propio Consejo Fiscal Asesor, quien señala en un informe que hizo llegar al Congreso que si bien “se excluye a las empresas pĂşblicas de la contabilidad del Gobierno Central y por tanto las operaciones de esta nueva empresa estatal no afectarĂan el balance estructural, implĂcitamente se estarĂa creando una garantĂa del Estado”. Cabe hacer presente que sĂ son parte del balance los eventuales subsidios que ella requiera para financiar inversiones de interĂ©s social. Más aun, el Consejo considera de suma relevancia contar con resguardos para limitar los eventuales riesgos de operaciĂłn de la empresa, sobre todo, su capacidad de preservar los ingresos futuros que hayan sido comprometidos vĂa endeudamiento.

“Es inviable entonces hablar de una nueva empresa del Estado cuyo patrimonio se desconoce y corresponde a meras expectativas de ingreso, si no se observan cuáles serĂan las ventajas de este modelo. Más aun considerando el evidente riesgo en las finanzas pĂşblicas que se podrĂa generar”, señala Torres.
En concreto si lo que se quiere es acudir a mecanismos de reactivaciĂłn, la primera tarea es solucionar los problemas polĂticos que generan las concesiones y terminar con la discusiĂłn ideolĂłgica que se ha generado en torno a ellas. SegĂşn la abogada, lo que se deberĂa hacer es evidenciar los beneficios de ellas y mejorar la gestiĂłn del Ministerio de Obras PĂşblicas, de modo tal de incentivar nuevas carteras de proyectos.