En una reciente entrevista la ministra de Salud, Carmen Castillo, sinceró que el millonario plan de inversiones comprometido en marzo de 2014 para fines de este gobierno no será cumplido. Más específicamente que al final del gobierno sólo se habrán construido 10 hospitales, y no 20 como se comprometió inicialmente. "Si hacemos un poco de memoria, lo anterior no debería causar extrañeza", señala Alejandra Candia, Directora del Programa Social de LyD.

La imposibilidad de ejecutar el presupuesto llevó a que para el año 2016 se entregara un monto inferior al del año anterior, pero aún muy por sobre el del año 2014 (más de $200 mil millones por encima). "No obstante la reducción en el presupuesto entregado respecto al 2015, los problemas de ejecución persisten. De hecho, a noviembre de 2016 (última información disponible) sólo se ha ejecutado menos de la mitad del total, un 44%", asegura Candia.
Para el 2017, el presupuesto para iniciativas de inversión del MINSAL volvió a reducirse en cerca de un tercio con respecto al año anterior, alcanzando aproximadamente la mitad de lo inicialmente propuesto inicialmente para cada año (US$500 millones). Esto parece más cercano (aunque aún superior) a la capacidad de ejecución que ha mostrado el ministerio, la que a noviembre de 2016 por poco supera sólo los US$300 millones.
"El incumplimiento de la promesa no sólo se refleja en la incapacidad del MINSAL de ejecutar el abultado presupuesto en materia de inversiones, sino que también en los cambios de la lista de establecimientos del plan 20-20-20", dice la economista. El listado vigente hasta hace algún tiempo corresponde a establecimientos más pequeños y de menor complejidad que el anunciado inicialmente.
En suma, si bien el sinceramiento de la ministra no debiese sorprender, no podemos olvidar que es reflejo de los problemas de gestión que ha mostrado el MINSAL desde inicios de este gobierno para llevar a cabo su ambiciosa agenda de inversión, la que incluso contempló cerrarle la puerta de golpe a las concesiones en esta materia, anulando procesos de licitación ya en marcha. A la luz de los resultados, vale la pena cuestionarse esta decisión.