
Se podría argumentar que si bien en el largo plazo no hay rentas, éstas si se producen en el corto plazo, y los trabajadores pueden no recibir nada de esta bonanza transitoria. Sin embargo, la respuesta adecuada no sería financiar mayores beneficios permanentes con ganancias transitorias, ya que no es financieramente viable. Sería preferible perfeccionar el actual esquema de gratificaciones, que en la práctica son un componente fijo más. De esta forma los trabajadores sí mejoran su situación en los ciclos de bonanza.
Por último, algunos podrán plantear que hay rubros que no parecen ser mercados competitivos, lo que podría ocurrir en algunos sectores regulados. Sin embargo, la respuesta apropiada no es enfrentar una industria oligopólica con un monopolio sindical, ya que nuevamente los consumidores pagan el costo. Lo que corresponde en este caso es profundizar la competencia en esos mercados, de tal forma que ganen todos, no sólo un grupo minoritario.
En definitiva, la reforma laboral parte de una premisa errónea respecto a su objetivo de equidad, y, por ende, no lo va a lograr.
Carta de Cecilia Cifuentes, Economista Senior de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-