Ante legĆtimas dudas sobre el compromiso del gobierno con la focalización del gasto social, consideramos valiosas ciertas precisiones aportadas desde el Ministerio de Desarrollo Social en este medio el domingo pasado.
Lo medular es su reconocimiento del rol clave que históricamente ha jugado la focalización en Chile. Son relevantes tambiĆ©n sus declaraciones respecto a que, en un contexto de recursos limitados y carencias sociales importantes, la focalización tiene āuna justificación a la vez tĆ©cnica y Ć©ticaā o que ālas prioridades siempre son escalonadas y que el quintil mĆ”s rico serĆ” el menos prioritario a todo eventoā. Se entregan asĆ tranquilizadoras seƱales sobre hacia donde debiese avanzar la modificación (y no eliminación) del instrumento de focalización vigente: perfeccionar la identificación y necesidades de quienes mĆ”s lo necesitan.
Sin embargo, los dichos no siempre concuerdan con los hechos. ¿Cómo explicar, por ejemplo, propuestas universalistas tan onerosas como la gratuidad en educación superior que beneficia principalmente al quintil mÔs rico?
PolĆticas del tenor de la seƱalada ilustran en forma clara la dicotomĆa entre focalización y universalización del gasto pĆŗblico, pese a que se diga que es un error plantear que se contraponen. No se requiere elucubrar demasiado para entender que es inconsistente hablar de focalización y financiamiento universal al mismo tiempo.
Es perfectamente legĆtimo que se busque enfatizar uno de estos enfoques por sobre el otro. Este es, a fin de cuentas, el Ć”mbito propio de las polĆticas pĆŗblicas. Consideramos, en cambio, que ese Ć”mbito es resorte del debate democrĆ”tico a travĆ©s de la ley y la elección de gobernantes, no de una nueva Constitución anclada en un enfoque de derechos universales. Ello sólo limitarĆa el debate democrĆ”tico argumentado que debe existir en estas importantes cuestiones. AsĆ, concordamos con Jorge Correa Sutil (carta del 16/6) respecto a que en una eventual nueva Constitución es āperfectamente posible emplear la goma en vez del lĆ”pizā.
Carta de Ignacio Briones,Ā Decano Escuela de Gobierno UAI; y Alejandra Candia,Ā Directora Programa Social de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-