Esta semana el proyecto de ley que crea el Ministerio de Seguridad PĂşblica fue despachado por la comisiĂłn mixta y tendrĂĄ que ser votado en ambas salas del Congreso cumpliendo su Ăşltimo trĂĄmite.
Lamentablemente, el proyecto, en su estado actual, cuenta con serias deficiencias que no se alinean con el propĂłsito original de crear una nueva institucionalidad que conduzca de manera eficiente el combate contra la delincuencia y el crimen organizado en el paĂs. En esta lĂnea, sus principales flancos son:
⢠Se amplĂa la supervisiĂłn de la gestiĂłn policial por parte de las autoridades civiles a los ĂĄmbitos estratĂŠgicos y operativos, deteriorando la autonomĂa de las policĂas.
⢠Se establecen una serie de atribuciones en tĂŠrminos vagos, como âvelar por la coherencia de planes y programas relacionados a prevenciĂłn del delito que los demĂĄs ministerios y servicios pĂşblicos desarrollenâ o âPromover la seguridad y la prevenciĂłn de los delitos en eventos que involucren una gran concentraciĂłn de personas en espacios delimitadosâ.
⢠Se crea un Sistema de Seguridad Pública como instancia de coordinación y de traspaso de información que no altera sustancialmente la rigidez administrativa que existe en el Estado para acciones conjuntas.
⢠Se crean dos subsecretarĂas (seguridad pĂşblica y prevenciĂłn del delito) perdiĂŠndose la oportunidad de optimizar la funciĂłn pĂşblica en tanto la SubsecretarĂa de PrevenciĂłn del Delito, luego de una dĂŠcada, no ha mostrado tener un impacto relevante.
⢠Se establece la figura del SEREMI de Seguridad, la cual termina por debilitar a los delegados presidenciales regionales al quitarles la exclusividad en el control del orden público y la seguridad pública.
⢠Se genera una plataforma de acceso nacional a los sistemas de televigilancia que no considera los resguardos suficientes para evitar potenciales usos indebidos.
Por otro lado, el proyecto de ley en cuestiĂłn incorpora varias modificaciones a la estructura del Ministerio del Interior, siendo la principal la entrega de facultades que son exclusivas del Presidente de la RepĂşblica al Ministro del Interior. Esto Ăşltimo, en la prĂĄctica, crea la figura de un âJefe de Gabineteâ que podrĂa actuar como supervigilante de los demĂĄs ministros, pudiendo requerirles informes y formularles propuestas de mejora a su acciĂłn.
En virtud de todos estos antecedentes, existen argumentos suficientes para pensar que el proyecto no resultarĂĄ ser una herramienta eficaz para mejorar la situaciĂłn de inseguridad que vive el paĂs. Por el contrario, este introducirĂĄ una serie de facultades innecesarias que no alterarĂĄn las deficiencias del Estado en esta materia y, por ende, su tramitaciĂłn comprende una oportunidad perdida.