ALERTA CONCEPTUAL: COLONIALISMO, IMPERIALISMO, DECOLONIALISMO, NEOIMPERIALISMO Y SUS IMPLICANCIAS POLÍTICAS

ORÍGENES

Suele utilizarse el concepto de colonialismo para describir una realidad histĂłrica circunscrita a la expansiĂłn de la cultura europea, particularmente en los siglos XV al XIX en parte del territorio del continente africano, asiĂĄtico y americano. Esta realidad se acrecienta desde la consolidaciĂłn de las economĂ­as capitalistas en los siglos XVIII y sobre todo el XIX.

Ahora, si nos remitimos al concepto, este alude esencialmente al establecimiento de zonas de dominaciĂłn desde una metrĂłpoli al territorio de la colonia. El contexto en el que se produce esta forma de desarrollo econĂłmico tambiĂŠn se extiende a los anĂĄlisis polĂ­ticos. Si seguimos a Ramos (2021), el colonialismo tambiĂŠn es utilizado para sustentar las teorĂ­as de dominaciĂłn, donde la metrĂłpoli establece un control polĂ­tico de la poblaciĂłn. Hay que destacar que en buena medida este dominio no solo se plantea en el plano econĂłmico, sino tambiĂŠn en el plano cultural.

La historia de occidente muestra un retroceso de este modelo polĂ­tico desde fines de la Primera Guerra Mundial y, sobre todo luego de la Segunda Guerra en 1945. A la expansiĂłn del colonialismo y su relacionado imperialismo, le siguiĂł un acelerado proceso de descolonizaciĂłn, manifestado por la independencia de las colonias desde las metrĂłpolis. Pero en la segunda parte del siglo XX surgieron nuevas corrientes que apuntan a ahondar en las dinĂĄmicas de dominaciĂłn intentando resignificar los conceptos de imperialismo y colonialismo, a la luz de la realidad contemporĂĄnea.

DECOLONIALISMO / NEOIMPERIALISMO

Algunos de los referentes sobre esta línea de investigación en AmÊrica Latina y África, son Aníbal Quijano, cuyo Ênfasis estuvo en los efectos y extensiones del colonialismo, como son la jerarquía racial y el permanente Ênfasis en la etnicidad como definitorio en los patrones de dominación, y el político e intelectual Kwame Nkrumah, quien en la dÊcada de los sesenta publicó el texto Neo-Colonialism, The Last Stage of Imperialism. Su principal tesis era evidenciar que, pese al logro de la independencia de una serie de naciones del África, la dependencia económica y las nuevas formas de control desde el åmbito económico, permitía pensar en nuevas formas de dominación desde las antiguas metrópolis hacia las naciones aparentemente independizadas.

A raíz de esta conceptualización, surgió el decolonialismo una tendencia impulsada por grupos identitarios que buscan una cierta reinterpretación de la historia. Como se analiza en el estudio Descifrando la política identitaria, durante el estallido en Chile en 2019, en las congregaciones masivas alzaban banderas del pueblo mapuche como los estandartes de esa multitud, “esta resignificación de los símbolos patrios es una tendencia global de movimientos identitarios, quienes, plantean que estos no los interpretan, más aún, cuando desde su visión no son más que expresiones de la colonización y sometimiento a los pueblos indígenas, en lo que se conoce como la “matriz colonial del poder”.

Este fenómeno no solo se ha hecho patente en el territorio nacional, sino que constituye una tendencia regional. Sin ir más lejos, durante el ciclo de protestas de 2019 en la ciudad de Barranquilla, Colombia, los manifestantes arrancaron una estatua de Cristóbal Colón, movilizados por una interpretación alternativa de la historia, en la que el conquistador habría encarnado el “genocidio”. Se derriban estatuas con el propósito de atacar una interpretación oficial de la historia, la que a través de la vandalización y destrucción comienza a ser impugnada y disputada. Este fenómeno también se dio en Estados Unidos a partir de la crisis social desatada a raíz del asesinato de George Floyd.

Este concepto se suma a lo que ya venía surgiendo con mucha fuerza en Latinoamérica desde mediados del siglo XX, que radica en el concepto de “Imperialismo norteamericano”, considerado como la influencia indebida de Estados Unidos en la política y economía internacional. Pero en la década de los 90s y 2000s, comienzan a surgir voces críticas al modelo de globalización económica, utilizando el término neoimperialismo a las firmas de tratados de libre comercio entre países. La idea de neoimperialismo no solo se focaliza en la presencia del país del norte en la firma de Tratados de Libre Comercio (TLC), sino también a la crítica del libre comercio y al modelo económico neoliberal, junto a instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial que se identifican como promotoras de este modelo económico.

En las Ăşltimas dĂŠcadas, aquellos grupos que han condenado la integraciĂłn econĂłmica han puesto su atenciĂłn sobre las comunidades afrodescendientes, los pueblos indĂ­genas y las condiciones de vida de ĂŠstos en la regiĂłn. Estas nuevas dimensiones sociales son el ingrediente para el surgimiento de movimientos polĂ­ticos y la apariciĂłn de nuevos temas en la agenda pĂşblica de la izquierda.

Pareciera que el cuestionamiento a la estructura material creada por el “capitalismo de corte neoliberal” y la crítica por los “sectores desplazados” ante la nueva economía, y la denominada economía “extractivista”, forman parte de la agenda política de nuevos programas de partidos políticos y movimientos sociales que se posicionan en la nueva izquierda, buscando movilizar no solo a los denominados “excluidos”, sino hacia aquellos que se identifican con las demandas reparatorias y reivindicatorias de los desplazados y excluidos.

Podemos afirmar entonces que, al hablar de colonialismo, imperialismo, decolonialismo o neoimperialismo, nos circunscribimos no solo a realidades histĂłricas (para el caso de la primera expresiĂłn), sino tambiĂŠn a posiciones de intelectuales comprometidos polĂ­ticamente con la denuncia de nuevas formas de dominaciĂłn no solo desde lo ideolĂłgico-polĂ­tico, sino tambiĂŠn desde lo econĂłmico. Para el caso de los Ăşltimos conceptos no es casualidad que estos se basen en concepciones materialistas de la historia, con ĂŠnfasis en lĂłgicas de dominaciĂłn y explotaciĂłn vistas desde el papel de la economĂ­a en la vida de los pueblos. A su vez, vemos que detrĂĄs del decolonialismo se busca reescribir la historia, o en su defecto, darle una interpretaciĂłn en clave marxista de opresores y oprimidos.

El presente texto corresponde a una sección del Informe de Coyuntura Política N° 9 - noviembre de 2022

 

REFERENCIAS

 

 

 

 

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