Lectura recomendada de Carlos Cáceres: “El problema agrario, el problema industrial, época e ideas”, de Pedro Aguirre Cerda

Por Carlos Cáceres, Presidente del Consejero de Libertad y Desarrollo.

El libro consta de tres partes. Una introducción a cargo del profesor Villalobos donde hace referencias específicas a la trayectoria, época e ideas de quien ejerciera la Presidencia de la República y fuese un destacado miembro del Partido Radical entre los años 1920 y 1940. Los dos siguientes capítulos transcriben los trabajos escritos de don Pedro Aguirre Cerda sobre el problema agrícola y el problema industrial.

Señala el profesor Villalobos que, al igual que todos los personajes históricos, “el destacado político amasó antiguas ideas y otras nuevas que, aunque no fueron enteramente originales, tuvieron gran eficacia en el plano general y aceleraron transformaciones importantes en el campo económico y social”.

Villalobos hace luego alcances sobre lo que él denomina la crisis de la sociedad liberal que la caracteriza por “la riqueza proporcionada por el salitre y la prosperidad general desarrollada durante el Siglo XIX reflejada en las mayores exportaciones, la existencia de talleres industriales, maestranzas y fundiciones, concentró masas proletarias en los puertos y principales ciudades, a su vez que se había producido una migración del campo a los centros urbanos”. Finalmente, hace el recuerdo del momento histórico en el cual don Pedro Aguirre Cerda realiza su actividad política y de gobernante haciendo mención que “mediando el antagonismo entre el pensamiento liberal y socialista, don Pedro optaba por una solución más cercana al primero aunque reconocía que acarreaba problemas sociales”. Concluye el profesor Villalobos con la elección presidencial el año 1938 de don Pedro Aguirre Cerda con el apoyo del denominado Frente Popular que agrupó a fuerzas políticas del Partido Radical y de los partidos de izquierda haciendo distinción de un eventual apoyo del Partido Comunista. Su presidencia es breve, pero tiene un significado en lo que se refiere a la promoción del sector industrial. En esa dimensión deja como herencia la creación de la Corporación de Fomento de la Producción CORFO y empresas como ENDESA, CAP y ENAP consideradas como indispensables para fundamentar el proceso de desarrollo industrial.

Posteriormente, el texto que comentamos publica íntegramente extensos capítulos escritos por don Pedro Aguirre Cerda: “El Problema Agrario” y luego “El Problema Industrial”. En ambos capítulos don Pedro Aguirre Cerda deja una clara manifestación de un político estudioso, reflexivo y que a lo largo de experiencias personales, de estudios y viajes por Europa y Estados Unidos, formaliza una estructura de pensamiento que lo lleva a delinear políticas vinculadas tanto al sector agrícola como al sector industrial. Se revela en ellos riqueza intelectual, formulación de ideas, profundidad y rigurosidad que surge de lecturas de diversa naturaleza como también de visitas que pretenden traducir el conocimiento en experiencias vividas.

En el capítulo sobre el problema agrícola quedan ilustradas ideas fuerza como lo son la administración eficiente, el valor de la ciencia, el valor de la educación y la preeminencia de la propiedad privada.

En el plano de la racionalidad el autor hace mención específica a la imperiosa necesidad de formular políticas en función del conocimiento auténtico de la realidad vigente, aparte de visiones ideológicas y de planteamientos utópicos. Señala textualmente que la racionalización “nos enseña a organizar, disciplinar, perfeccionar y evitar el derroche”. Reconociendo la realidad de escasez que caracteriza a los recursos productivos no queda otra alternativa que extraer de cada uno de ellos lo máximo posible dado que esa acción redundará en beneficio de todos.

En cuanto a la ciencia manifiesta su preocupación recalcando en diversas ocasiones la necesidad que un pensamiento científico ilustre las acciones concretas. Agrega que debe poner la ciencia al servicio máximo de la colectividad y extender su enseñanza al mayor número de ciudadanos.

La educación será otra idea fuerza que está presente a lo largo de los dos escritos que comentamos. A juicio de don Pedro Aguirre Cerda será la educación la que puede fundamentar el pensamiento racional y generar la posibilidad de un bienestar superior que nace del esfuerzo y de la voluntad. En cuanto a la educación agrícola manifiesta la necesidad de complementar dos conceptos bien definidos: la educación rural propiamente dicha y la educación agrícola. La primera es una parte del problema educacional, la segunda una rama de la requerida preparación técnica.

En la referencia del derecho de propiedad don Pedro Aguirre Cerda manifiesta de manera categórica que es en la propiedad privada donde se puede lograr la efectiva eficiencia de los recursos. Señala textualmente “cualquiera forma precaria de propiedad no dará al que la cultiva otro interés que extraer de ella el máximo provecho inmediato con abandono del cuidado permanente”. En la custodia del derecho de propiedad manifiesta la necesidad de exigir una indemnización ante la necesidad de una expropiación como también el requerimiento de entrega de títulos efectivos de propiedad individual. Así, en este capítulo, que fue dedicado a la poetisa Gabriela Mistral, el Presidente Aguirre Cerda resume dos de sus principales pasiones: la tierra y la educación.

En el capítulo sobre el problema industrial don Pedro Aguirre Cerda deja constancia de la importancia que le asigna al sector industrial en el proceso de desarrollo del país. Señala que: “la industria es la base económica de las naciones tanto en la paz como en la guerra”. En esa concepción surge su pensamiento proteccionista que tendría una muy especial incidencia en la política económica del país entre 1940 y 1973. Nos dice “si entre las industrias vitales está la agricultura, la pesca, la madera, el combustible, los transportes, debe estar entonces graduada la protección que a su fabricación, empleo o producción debe dispensarse. Manifiesta, por último, su preocupación por hacer de Chile un país industrial: “el mundo económico marcha en el sentido que cada país sea una gran empresa, científico e industrial encargada del bienestar económico sin perjuicio de la libertad espiritual de los ciudadanos”. Conocida la trayectoria que experimentó la economía chilena bajo el principio de la industrialización forzada, fundada más en la voluntad que en la realidad de nuestros recursos, puede hacerse una crítica válida a ese pensamiento concordando sí con su apreciación respecto a la libertad individual.

Consideramos que esta nueva obra del profesor Villalobos constituye una muy significativa contribución al conocimiento de personajes de la historia de Chile en sus distintas etapas y dimensiones.


Título: El problema agrario, el problema industrial, época e ideas.

Autor: Sergio Villalobos R.

Editorial: U. San Sebastián Ediciones.

Año: 2019

Páginas: 176