Lectura recomendada de Ángel Soto: «La Economía del bien común» de Jean Tirole

POR ÁNGEL SOTO, PROFESOR FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES DE LA UNIVERSIDAD DE LOS ANDES.

Ingeniero con un doctorado en economía por el MIT, Jean Tirole nació en Francia en 1953 y obtuvo el Premio Nobel de Economía en el 2014. Presidente de la Toulouse School of Economics y director en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de Paris, la Academia Sueca destacó sus análisis sobre el poder de los mercados y la regulación.

En su discurso de aceptación del Nobel, señaló que la primera misión del economista es “hacer de este mundo, un mundo mejor”, de ahí que la economía deba estar al servicio del bien común, lo que inspira el título del libro que comentamos. En su perfil biográfico, destaca que la economía ofrece una doble oportunidad: permite abordar problemas teóricos en profundidad y contribuye a la toma de decisiones públicas y privadas (www.nobelprize.org)

Con formación matemática, pero con interés en las ciencias sociales -especialmente la historia y la psicología- su libro La economía del bien común dedica los cinco primeros capítulos a la relación entre economía, sociedad y la profesión del economista. Combina una mirada interdisciplinaria, muy propia de la formación francesa, que le permite abordar los problemas desde enfoques cuantitativos con el estudio de los comportamientos individuales y colectivos, conectándose con los trabajos que han realizados otros dos premios nobel en economía: el psicólogo Daniel Kahneman con su libro Pensar rápido, pensar despacio y Richard Thaler & Cass R. Sunstein con Un pequeño empujón. Del primero, toma aspectos como el pensamiento intuitivo y la emociones. Del segundo, ciertos impulsos necesarios para tomar las decisiones. Afirma: “la mayoría de las veces no somos conscientes de los fenómenos de incentivación, de sustitución o de aplazamiento intrínsecos al funcionamiento de los mercados; no aprehendemos los problemas en su globalidad” (p.33).

¿Demócrata keynesiano o conservador monetarista? Tirole plantea que en la economía hay ciertos consensos que muchas veces sorprenden a otros investigadores de las ciencias sociales o las humanidades. Uno de ellos es su afirmación respecto que “cuando pensamos en la sociedad, no tenemos que elegir entre Estado y mercado, como nos quieren hacer creer los partidarios del intervencionismo y los del laissez-faire. El Estado y el mercado son complementarios y no excluyentes. El mercado necesita regulación y el Estado, competencia e incentivos” (p.22). De esta forma, deja de lado todo tipo de extremismos que se plantean en lógicas de juego suma cero.

Son varias sus preocupaciones respecto de la sociedad. Una de ellas es tener la capacidad de comprender las necesidades al tiempo de hacerse cargo de la dignidad con que se han de satisfacer. Un ejemplo es el de la inclusión de las personas con capacidades distintas, donde si bien es legítimo la solidaridad, tenemos que estar conscientes de su necesidad de sentirse útiles a su entorno, “y no ser una carga para ella”. Afirma Tirole: “piden algo más que dinero: quieren también trabajar” (p.75).

Ciudadanía que se siente angustiada y desamparada, y en su cuestionamiento al mercado o al Estado se expone a ser presa de los populismos. De ahí, hoy más que nunca, la necesidad de saber economía, pues “a falta de curiosidad intelectual, adoptamos un comportamiento de parásito (free rider) y no invertimos lo suficiente en comprender los mecanismos económicos” (p.45).

El libro nos lleva por los marcos institucionales de un Estado moderno en donde retoma la relación mercado-Estado identificando las fallas de ambos: “el Estado no puede lograr que sus ciudadanos vivan (correctamente) sin mercado; y el mercado necesita al Estado: no solo para proteger la libertad de empresa y garantizar los contratos a través del sistema jurídico, sino también para corregir sus fallos” (p. 177).

En el caso de las empresas, lo hace desde su gobernanza, la creación de valor y la responsabilidad social. A esta última le asigna gran importancia, especialmente en el suministro de bienes públicos. Es cierto que si el Estado fuera capaz de proveerlos, tendría menos cabida, “pero, en el mundo real, sí hay lugar para esas iniciativas ciudadanas y empresariales” (p. 213).

En la tercera parte aborda los grandes desafíos macroeconómicos: climático desempleo, la disyuntiva europea, la utilidad de las finanzas y la eficiencia de los mercados como el papel de los economistas en las crisis. Concluyendo con los desafíos industriales en que lo digital modifica la cadena de valor, la competencia con los mercados tradicionales, regulación, confianza y propiedad de los datos. Finalmente aborda la innovación y la propiedad industrial enfatizando el uso del software libre.

En síntesis, con Tirole nos adentramos no solo en un camino menos técnico y más “humano”, sino que en el quehacer diario de la economía, “que nos afecta en nuestro día a día”, y que “no es propiedad exclusiva de los expertos” (p.29).

 


Título: La economía del bien común

Autor: Jean Tirole

Editorial: Penguin Random House

Año: 2018

Páginas: 577