SALA CUNA UNIVERSAL: SOBRE LA PROHIBICIÓN DEL COPAGO

 

Arduo ha sido el debate del proyecto de ley conocido como “Sala Cuna Universal”, ingresado por el Ejecutivo. Tras la disyuntiva respecto a quién financia el diferencial en aquellos casos en que las prestaciones de sala cuna excedan el monto del beneficio entregado, el Ejecutivo y parlamentarios llegaron a acuerdo, aprobándose de forma unánime por la Comisión de Trabajo del Senado la indicación que prohíbe el copago como fuente de financiamiento.

Como consecuencia de lo anterior, se estableció que todos aquellos establecimientos que presten el servicio de sala cuna conforme a las normas del proyecto de ley, no podrán exigir a los beneficiarios por concepto de matrícula, mensualidad o cualquier otro rubro un cobro mayor al respectivo beneficio establecido, esto es, las 5,14 UTM, que equivalen a $252.000 aproximadamente.

De esta manera, las salas cunas que actualmente se encuentran en funcionamiento y las futuras deberán decidir si se someterán o no a la normativa del proyecto de ley. Si se someten a la normativa del proyecto de ley, no podrán cobrar a título de mensualidad, matrícula o cualquier otro gasto un monto superior a 5,14 UTM, lo cual será abonado de forma íntegra por la entidad administradora. En cambio, si deciden no someterse, podrán cobrar lo que estimen conveniente según las reglas del mercado, pero no recibirán aporte alguno y aquella modalidad deberá ser financiada de forma íntegra por la madre trabajadora.

Teniendo en consideración que el costo promedio de una sala cuna en Chile supera los $300.000 pesos, la indicación aprobada genera una serie de dificultades de orden práctico. En primer lugar, los establecimientos que presten el servicio de sala cuna deberán decidir a qué normativa sujetarse. En segundo lugar, deberán determinar si es realmente un incentivo adecuar los costos o no. Al respecto, los establecimientos que cobren una mensualidad inferior a los 5,14 UTM se encontrarán en una situación de ventaja debido a que podrán acceder a prestar el servicio de acuerdo a la normativa que establece el proyecto de ley. En cambio, el problema surge respecto de aquellos establecimientos que cobran una mensualidad superior a los 5,14 UTM los cuales tendrán dos opciones: o adecuar sus costos para acceder el beneficio; o bien, no acceder al beneficio y cobrar lo que se estime pertinente ajustado a los costos preestablecidos.

Esto último es de suma importancia, ya que la norma aprobada podría conducir a un déficit de oferta de establecimientos que presten el servicio de sala cuna, además de que con ella se estaría privilegiando a los establecimientos que cobran menos de 5,14 UTM, que pueden no ser necesariamente los de mejor calidad. Por otro lado, que existan dos sistemas, es decir, salas cunas con y sin beneficio, es complejo debido a la naturaleza de nuestro territorio nacional.  Podría darse la situación que existan comunas que no tengan ninguna sala cuna adscrita al beneficio, como también, comunas que no tengan ninguna sala cuna sin el beneficio.

En otro orden de ideas, parece oportuno considerar cuál es la forma de financiamiento en otros países, especialmente aquellos pertenecientes a la OCDE. Al respecto, la regla general, es el copago en la forma de financiamiento, y además, la focalización de los recursos. En consecuencia, las familias tienen algún grado de participación en el financiamiento de las salas cunas. Al respecto, 27 países permiten algún grado de copago entre los que se encuentran, entre otros, Alemania, Australia, Canadá, España, Finlandia, Francia, Holanda, Islandia. Por otra parte, en países como Australia, Canadá, Corea del Sur, EE.UU, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Japón, Suecia, entre otros, existe focalización de los recursos administrados por el Estado. De esta manera, el monto aportado está directamente relacionado con los ingresos de las familias.

De esta forma, resulta más sencillo y coherente -con la experiencia internacional- que exista copago y focalización. En efecto, sería decisión de la madre si quiere acceder a una sala cuna con copago o no y, adicionalmente, no existiría disociación del sistema. Por otro lado, debe tenerse en consideración que los recursos son limitados y, por tanto, resulta más adecuado focalizarlos y así  entregar un servicio de mejor calidad por parte del Estado a los beneficiarios. Asimismo, hay que considerar que los países mencionados son considerados un referente a nivel mundial en la calidad en la educación, por lo tanto, no se trata de cuestiones antojadizas, sino más bien de criterios adoptados por casi la totalidad de los miembros pertenecientes a la OCDE.

En consecuencia, la problemática en relación a la suficiencia del monto del beneficio y los posibles efectos negativos que podrían derivarse de la prohibición del copago, hacen resurgir nuevamente la idea de que parece ser más eficiente socialmente focalizar la ayuda en madres de menores ingresos, o bien, evaluar la posibilidad de entregar un monto diferenciado por nivel de ingreso de la madre.