REGULAR LOS PRECIOS DE LAS SALAS CUNAS NO ES LA SOLUCIÓN

En el marco de la discusión en particular del proyecto de ley “Sala Cuna Universal”, tanto el Ejecutivo como parlamentarios, han presentado diversas indicaciones en orden a perfeccionar el texto ingresado por el Ejecutivo.  Sin embargo, si bien existen algunas indicaciones que continúan en sintonía con los objetivos del proyecto, otras, en cambio, podrían resultar muy perjudiciales.

El texto original del proyecto proponía que el pago del beneficio fuese conforme a la jornada de trabajo. De esta forma, aquellos trabajadores con una jornada laboral inferior a 15 horas semanales no tendrían derecho a acceder al beneficio. Sin embargo, el Ejecutivo, vía indicación, plantea ahora que aquellos trabajadores tengan acceso a 1/3 del monto del beneficio, es decir, a $81.500 aproximadamente. Adicionalmente, se propone que la matrícula se pague íntegramente, con independencia del número de horas de la jornada laboral. Por lo tanto, dicha indicación pretende ampliar el número de beneficiarios, lo cual debería analizarse con mayor precaución atendiendo a la suficiencia de los recursos involucrados.

Por otro lado, y atendidas las dudas planteadas respecto de qué ocurría con el beneficio en caso de desvinculación de un beneficiario, el Ejecutivo propone que el trabajador beneficiario cesante podrá continuar haciendo uso de aquel beneficio, toda vez que el Fondo de Cesantía Solidario aportará al Fondo de Sala Cuna el pago de la cotización del beneficio mensual.  Ello viene a zanjar un punto respecto del que existía mucha incertidumbre.

Una indicación muy ambigua y/o conflictiva dice relación con la posibilidad del copago al financiamiento de la sala cuna.  Al respecto, el texto original del proyecto de ley otorgaba la posibilidad de realizar copagos al financiamiento de dicha prestación en aquellos casos en que las prestaciones de sala cuna excedieran el monto del beneficio entregado. Sin embargo, el Ejecutivo, vía indicación, propone que no podrá exigirse al beneficiario copagos complementarios por concepto de matrícula o mensualidad por sobre el monto del beneficio. El problema de esta indicación se aprecia de su sola lectura, toda vez que su redacción resulta sumamente ambigua. Por una parte, podría entenderse la prohibición expresa de realizar copagos, mientras que, por otra, podría entenderse facultativa, es decir, estableciendo la voluntariedad de realizar copagos o no.   Resulta imprescindible que se aclare dicha indicación, toda vez que podría conducir a que sea la empresa la que deba completar la diferencia, cuestión que podría obstaculizar o encarecer la contratación laboral femenina.

Finalmente, la indicación que causa mayor inquietud es aquella promovida por algunos parlamentarios que pretende regular los precios de las salas cunas. Al respecto, ellos proponen que los establecimientos de educación parvularia no puedan cobrar un precio de mensualidad superior al respectivo beneficio, esto es, que dicha mensualidad no supere las 5,14 UTM Así, existiría un techo de $250.000 aproximadamente. Sin embargo, según estudios, el costo promedio en Chile de una sala cuna es de $300.000 aproximadamente.  De este modo, y dado que los costos en los que podrían incurrir algunos establecimientos pueden ser muy superiores a dicho techo, una fijación de precios como la propuesta podría terminar provocando un déficit de establecimientos que ofrezcan el servicio de sana cuna a través del beneficio otorgado por el Estado.

En suma, es de esperar que se analicen con mayor profundidad las indicaciones propuestas y se aclaren aquellas que son más confusas, de modo tal de no terminar contrariando el propósito mismo de la iniciativa. Asimismo, particularmente tratándose de la última indicación, es de esperar que no prospere, debido a que la fijación de precios máximos no es la solución al problema.  Por el contrario, y tal como lo hemos planteado en reiteradas ocasiones, pareciera ser más eficiente focalizar la ayuda en madres de menores ingresos, o bien, evaluar la posibilidad de entregar un monto diferenciado por nivel de ingreso de la madre.