Cuotas de género a expensas de la democracia

Hace unos días se aprobó en general en la Cámara de Diputados, el proyecto que busca implementar cuotas de género en las elecciones de alcaldes, gobernadores regionales y concejales. Éste fue presentado por parlamentarios de oposición con la finalidad de generar mayor espacio para las mujeres en la política a través de un sistema de cuotas que se empezaría a utilizar en las elecciones del 2020. El sistema de cuotas que propone la oposición consiste en obligar a que la proporción de candidatos declarado por un partido sea de 50% hombres y 50% mujeres. En el caso de que la cantidad de candidatos declarados sea de un número impar, ningún género debe superar el 60% del otro. Por ejemplo, en el caso de que los candidatos postulados sean 4, deben haber 2 hombres y 2 mujeres, si los candidatos son 5, debe haber 3 personas de un género y 2 del otro con una proporción de 60% y 40%.  En el caso de que no se cumpla con estos porcentajes la sanción corresponderá a la cancelación de los candidatos declarados por el partido en su totalidad.

"Sin embargo, si bien hoy en día la participación de la mujer en cargos públicos es inferior a la de los hombres, se ha visto una tendencia al alza", explica la investigadora del Área Política de LyD, Javiera Cid. Desde 1992 y hasta las últimas elecciones municipales en el 2016, las mujeres electas como alcaldesas han aumentado desde un 7,2% a un 11,9%, mientras que aquellas electas como concejales pasan de un 11,8% a un 24,6%, según el PNUD basándose en datos del Servicio Electoral.

 

"Antes de tomar este tipo de medidas de discriminación positiva que alteran los principios democráticos, es necesario plantearse una serie de interrogantes que permitan vislumbrar con mayor claridad cuál es el problema", sentencia la cientista política. Por ejemplo, ¿qué tipo de trabas existen en nuestro país que nos llevan a una menor presencia de la mujer en cargos políticos, principalmente de elección popular? Para avanzar en una reforma de esta naturaleza se requiere de un análisis más exhaustivo que permita identificar los factores que nos llevan a la situación actual. ¿Son barreras legales o, quizás, reflejo de opciones personales? Se debe cautelar de no distorsionar el principio de igualdad ante la ley en materia de elegibilidad y de participación.

"Por otro lado, el principio de igualdad universal es uno de los pilares fundamentales de las democracias modernas, en ese sentido, una ley de cuotas estaría vulnerando este derecho ya que no se estarían otorgando los mismos derechos ni oportunidades a todos los chilenos; al contrario, se estarían otorgando derechos exclusivos a un determinado sector de la sociedad", dice Javiera Cid.

Por otro lado, la evidencia internacional no demuestra que los países que han implementado el sistema de cuotas hayan tenido mejores resultados que los que tienen cuotas voluntarias de partidos, o como en el caso de Islandia, que no tiene ley al respecto. Al contrario, de los 12 países que cuentan con mayor cantidad de mujeres en el parlamento, la mayoría cuenta con cuotas voluntarias de partidos, por lo que sería interesante analizar cuál es el fundamento empírico que demuestra que el sistema de cuotas es el mejor mecanismo para incentivar la participación femenina en los cargos públicos.

Finalmente, es importante tener claro que los partidos políticos efectivamente son la puerta hacia la participación efectiva, puesto que confeccionan las listas de candidatos y tienen el poder de potenciar a los futuros líderes. "Por lo tanto, es necesario estimular a los partidos para que incentiven la participación femenina en la política, siempre y cuando no se pierda el foco de que la prioridad es que a las elecciones vayan los mejores candidatos y con igualdad de oportunidades para todos", sentencia la investigadora.