24 de abril de 2019

Nuevo enfoque familiar al Ministerio de Desarrollo Social

Hace unos días se publicó la Ley Nº 21.150, que le da un nuevo enfoque al Ministerio de Desarrollo Social, el cual pasa a denominarse Ministerio de Desarrollo Social y Familia. La referida norma incorpora el enfoque familiar en la coordinación de las políticas, planes y programas sociales. “Ello implica una mirada integral del individuo, considerándolo no como un ser aislado, sino como parte de un entorno, lo que resulta relevante para comprender y abordar eficazmente las situaciones de vulnerabilidad”, explica la investigadora del Programa Legislativo de LyD, María Trinidad Schleyer.

Asimismo, y a fin de dar más apoyo a la clase media, se incorporan como nuevos sujetos de protección del Ministerio a aquellas personas, grupos o familias que, sin ser vulnerables, pueden verse enfrentados a contingencias o eventos adversos, que podrían conducirlos a una situación de vulnerabilidad.

Al poner el Ministerio al centro de la política social el fortalecimiento de la familia, reconoce una realidad que es base fundamental de nuestra sociedad: la familia es el primer núcleo llamado a brindar apoyo a sus integrantes, y sólo es posible un verdadero desarrollo de los grupos más vulnerables de nuestra sociedad si se brinda protección a aquélla. “Sin embargo, es importante aclarar que este nuevo enfoque no implica en caso alguno que el Ministerio deje de prestar asistencia a aquellas personas que, por diversas circunstancias, no se encuentran insertas en un grupo familiar“, explica la abogada.

Por su parte, dar soporte a las personas que con su esfuerzo han logrado salir de una situación de vulnerabilidad, pero que ante imprevistos de la vida pueden volver a caer en ella, es una medida acertada siempre y cuando se distinga adecuadamente entre el tipo de apoyo que requieren las personas en situación de pobreza y aquéllas de clase media. Las primeras requieren de un mayor apoyo por parte de la sociedad y el Estado, siendo las que deben estar en el foco de la política social, sobre todo si se tiene a la vista que todavía alcanzan un 30% de nuestra población. Las últimas, en cambio, requieren fundamentalmente de oportunidades, de una economía sana que les permita sostener su progreso, así como también de una red de apoyo en caso de eventos desafortunados. Sería adecuado, en razón de lo anterior, que se aborde por medio de un sistema de seguros que apoyen a las personas de clase media que aún son vulnerables frente a contingencias y eventos inciertos que afectan su situación socioeconómica, como una enfermedad, longevidad, rupturas familiares, muerte de uno de los integrantes o la pérdida de trabajo. “Una medida como la propuesta no sólo permite un gasto más eficiente de los recursos públicos, poniendo los atajos suficientes a fin de evitar que las personas requieran de una asistencia aún mayor del Estado si caen en situación de vulnerabilidad, sino que por sobre todo dignifica el esfuerzo de las familias de velar por sus propias necesidades, dándoles sólo apoyo cuando esto sea realmente necesario”, dice María Trinidad Schleyer.

Finalmente, y como contrapartida a las mayores facultades que se asignan al Ministerio, se mejoran los mecanismos de control de eficiencia de los programas y, por lo tanto, la pertinencia de uso de los recursos públicos dedicados a ellos, avanzando hacia una mayor transparencia en los procesos de evaluación. “En suma, el nuevo rumbo que se está dando al Ministerio de Desarrollo Social va en la línea correcta, pero falta esperar su materialización en iniciativas, programas y medidas concretas“, dice la abogada.