Secretario del Senado: un garante del cumplimiento de las reglas del juego

Ha pasado desapercibido el concurso para llenar el cargo de secretario del Senado, tal vez por no ser de interés fuera del mundo político y legislativo. No obstante, se trata de un cargo de la mayor importancia. No se elige únicamente un jefe de servicio, que tiene a su cargo gestionar los asuntos internos; el secretario del Senado es mucho más que eso: es un garante del cumplimiento de las reglas del juego, es un asesor imparcial, es un intérprete del reglamento. 

En otras palabras, es una autoridad que, en la sala del Senado, garantiza tanto a la mayoría como a la minoría, que la deliberación será justa, sin sesgos y en total cumplimiento de las normas que regulan el procedimiento legislativo. Por eso, quien vaya a ocupar ese cargo, en mi concepto, debería ser nombrado a partir de la planta del personal del Senado, con conocimiento en detalle de la labor legislativa y con una actitud neutral, que hasta ahora se ha observado en secretarios y personal de las comisiones.

Como es obvio, toda persona informada tiene alguna preferencia política, pero han demostrado actuar con imparcialidad y sin vinculación militante con los partidos o coaliciones políticas que integran las cámaras. Esa cualidad, que ha caracterizado a los secretarios de las salas y de las comisiones, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, no debería ponerse en riesgo en el próximo nombramiento.

Carta de Pablo Kangiser, abogado de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-