Nuevos proyectos de educación escolar: gran oportunidad para repensar el sistema de admisión

A principios de este año se dio a conocer por el Ejecutivo un proyecto de ley, conocido popularmente como “Admisión Justa”, que buscaba reestablecer criterios de justicia en el nuevo sistema de admisión escolar implementado en la administración anterior. Este proyecto reabrió el debate respecto a la valoración del mérito académico en los procesos de selección y de la protección de la diversidad de proyectos educativos. Sin embargo, y ante la fuerte oposición que suscitaron algunas de las propuestas en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, el Ejecutivo decidió separar la discusión en dos proyectos distintos, en aras a lograr acuerdos. La justificación de la distinción radica en que los fundamentos de cada una de las propuestas son distintos.

El proyecto cuya tramitación se iniciará en el Senado, contiene modificaciones al sistema general de admisión. "Por medio de él se busca asegurar una verdadera libertad de enseñanza y de elección a estudiantes y familias, introduciendo reformas a un sistema cuya estructura lo hace ciego a la idea de una verdadera comunidad escolar", explica María Trinidad Schleyer, abogada del Programa Legislativo de Libertad y Desarrollo. Así, mantiene los criterios de justicia propuestos en el proyecto original: da prioridad a los postulantes que, sin ser hermanos, viven en el mismo hogar de un alumno del establecimiento al que postulan; permite a aquellos establecimientos educacionales de buen desempeño cuya misión sea brindar educación a alumnos prioritarios, aumentar el porcentaje de éstos; permite incorporar un porcentaje de alumnos utilizando criterios relacionados a los proyectos educativos; y, permite entrevistas y encuentros públicos antes del proceso de admisión. Además, agrega nuevas propuestas: ordena las normas relativas al proceso de postulación a fin de facilitar su comprensión y da primera prioridad de admisión a los estudiantes que se encuentren bajo cuidado alternativo en la red del Sename y, en segundo lugar, a aquéllos con necesidades educativas especiales de carácter permanente que postulen a establecimientos que cuenten con proyectos de integración escolar.

El segundo proyecto, que será discutido primeramente en la Cámara de Diputados, plantea mejoras al procedimiento especial de admisión en establecimientos de alta exigencia académica y especialización temprana. "Tiene el objetivo de permitir a los diversos alumnos desarrollar todo su potencial y revalorizar el esfuerzo académico, la participación de la familia en la educación de los niños y el trabajo comprometido de los docentes con proyectos educativos de excelencia", asegura la abogada. A los establecimientos de alta exigencia académica se les permitirá seleccionar al 100% de sus alumnos a partir de séptimo básico y a los de especialización temprana, tener sus propios procesos de admisión. Para ello, deberán contar con un 30% de alumnos prioritarios, como se exigía en la propuesta original, pero se agrega que un 20% adicional de la matrícula deberá corresponder a alumnos preferentes.

"Los nuevos proyectos, así como lo era la propuesta original, son una excelente oportunidad para volver a pensar en el sistema de admisión escolar imperante", señala Schleyer.  ¿Acaso la aleatoriedad es un valor absoluto? A nuestro juicio la respuesta a esta interrogante es negativa. La responsabilidad, el esfuerzo y perseverancia de alumnos y familias merecen ser reconocidos, y así como se pretende la diversidad de estudiantes, es importante también la diversidad de proyectos educativos que recojan las diversas inclinaciones de aquéllos y de sus familias. "Esperamos que durante la tramitación parlamentaria se pueda recoger, además, la sensibilidad de aquéllos que se ven directamente afectados por la regulación estatal: los estudiantes de colegios públicos y subvencionados, sus familias y los establecimientos que les brindan educación", dice la abogada.