20 de febrero de 2019

¿Por qué la oposición debiera abrirse a discutir el proyecto “Admisión Justa”? Cifras para el debate

Apenas ingresado el proyecto de ley denominado por el gobierno como de “Admisión Justa”, en enero del presente año, los parlamentarios de oposición se alinearon contra éste y anunciaron su intención de rechazar incluso la idea de legislar. Ello significa que no estarían dispuestos siquiera a discutir el tema, pues consideran que el mérito u otras variables relativas al proyecto educativo de un colegio, sencillamente no son criterios legítimos para la admisión escolar y por eso no creen que haya espacio para -como pretende el gobierno- introducirlos, aunque sea bajo determinadas circunstancias.

Lo cierto es que, si miramos los resultados preliminares sobre el funcionamiento del nuevo sistema centralizado de admisión, encontramos algunas razones que apoyan la idea del gobierno de discutir sobre la incorporación de nuevos criterios de priorización para la selección escolar.

En primer lugar, los resultados del proceso de admisión para el año escolar 2018[i] dan cuenta de la existencia de una alta concentración de preferencias en un número muy acotado de establecimientos educacionales. Así, si bien a nivel general encontramos que el 94% de los establecimientos que ofrecieron vacantes recibieron al menos una postulación en primera preferencia, por otro lado, observamos que más de la mitad de éstas (55%) se concentraron en apenas el 10% de los colegios. “Dicho en otras palabras: encontramos que 5,5 de cada 10 postulantes que participaron del proceso de admisión, optaron por tan sólo 1 de 10 establecimientos disponibles“, explica María Paz Arzola, Coordinadora del Programa Social de Libertad y Desarrollo.

Aunque esta situación ocurre en cada una de las regiones en las que se ha implementado el nuevo sistema de admisión, es especialmente evidente en algunas de ellas, así como en determinados cursos. Por ejemplo, en la región de O’Higgins, 74% de quienes postularon a 7° básico, lo hicieron a sólo 34 establecimientos, que representan apenas un 10% del total de los que ofrecieron vacantes para dicho curso. Y apenas un colegio concentró el 37% de las solicitudes en primera preferencia. Asimismo, en la región de Tarapacá, también en 7° básico, sólo 3 establecimientos -de un total de 94- recibieron la mitad de las postulaciones en primera preferencia y sólo uno concentró el 27% de las solicitudes.

“De esta forma, los datos indican que, si bien la diversidad de establecimientos es valorada, pues casi todos los colegios fueron elegidos por al menos un postulante, es también cierto que hay un número relativamente acotado de colegios que están concentrando una porción mayoritaria de las preferencias de las familias. Esta situación es la que explica que, independiente de lo eficiente que sea el sistema de asignación de las vacantes, siempre habrá un número significativo de familias que quedarán disconformes por no poder adjudicarse un cupo dentro de los establecimientos más solicitados“, asegura Arzola.

En ese contexto, parece razonable la intención del gobierno de definir e introducir nuevos criterios que guíen la asignación de vacantes en casos de establecimientos con muy alta demanda, reconociendo que puede ser legítimo otorgar una mayor prioridad a quienes manifiestan preferencias más intensas por un determinado proyecto educativo y lo respalden con antecedentes concretos y objetivos. De esta forma, si bien la introducción de esos criterios no aumentará el porcentaje de alumnos que logre un cupo en el establecimiento de su preferencia -pues en último término ello depende de qué tan concentradas estén las postulaciones-, sí podría otorgar al sistema mayor aceptación por parte de la ciudadanía.

Pues bien, siguiendo con el análisis de los resultados del proceso de admisión para el año escolar 2018, un segundo hallazgo que obtuvimos tiene que ver con el éxito en las postulaciones de los alumnos que fueron identificados como de alto rendimiento por pertenecer al 20% superior de notas en su establecimiento de origen. Para ello consideramos sólo a quienes postularon a 1° medio. A nivel general, los datos indican que en comparación con el promedio, éstos se adjudicaron con menor frecuencia un cupo en el establecimiento de su preferencia. Así, considerando todas las regiones que participaron del proceso, encontramos que un 53% de los alumnos calificados como de alto rendimiento lograron ser admitidos en el establecimiento de su primera preferencia, mientras que 8,4% no quedó en ninguno de los colegios a los cuales postuló. Entre el resto de los postulantes que no pertenecen al grupo de alto rendimiento académico, en tanto, estos porcentajes fueron de un 62% y de sólo 5%, respectivamente.

En el Gráfico N° 1 mostramos la distribución de alumnos según la preferencia en la cual obtuvieron un cupo, distinguiendo entre quienes presentaron un alto rendimiento académico y el resto de los estudiantes, y separando para cada una de las regiones que participaron del sistema de admisión en el período analizado. Aquí se constata que, por un lado, en Tarapacá la brecha fue casi inexistente: mientras un 59,9% de los alumnos de alto rendimiento quedó en el colegio de su preferencia, en el caso del resto de los estudiantes, el porcentaje de éxito fue de 62,5%. Sin embargo, en el otro extremo está la región de Magallanes, donde se produjo la diferencia más sustantiva. Mientras sólo un 46,5% de los alumnos de alto rendimiento quedó en el colegio de su preferencia, este porcentaje fue casi 20 puntos mayor entre el resto de los postulantes, donde 65,6% obtuvo un cupo en su primera opción[ii].

“Una razón que podría explicar esta diferencia, tiene que ver con que los alumnos de alto rendimiento estarían postulando en mayor medida a establecimientos educacionales cuyas vacantes están siendo más demandadas, disputándose así cupos más solicitados que el resto de los postulantes”, dice Arzola. Cuando eso ocurre, la probabilidad de adjudicarse un cupo es más baja que el promedio. Ello, naturalmente, es una consecuencia de las preferencias de sus familias -de lo concentradas que éstas se encuentran en un número acotado de colegios- y no del sistema de asignación de las vacantes, sin embargo, este hecho constituye un antecedente para apoyar la introducción de nuevos criterios para la admisión, particularmente el mérito, de manera de permitir una distinción más precisa en la adjudicación de estos cupos altamente demandados.

Con todo, los resultados del sistema de admisión hablan también de la necesidad de avanzar en la entrega de mayor información y de facilitar así que las familias conozcan nuevas alternativas educativas. Asimismo, en los últimos años se han llevado a cabo una serie de reformas y necesitamos que éstas se empiecen a traducir en mejoras en la calidad de la educación y en la percepción de las familias, diversificando más sus preferencias y con ello su satisfacción. “Pero aun aceptando estos desafío, la escasez que hemos detectado en las opciones educativas de calidad explica por qué hoy sí es relevante discutir este tema; el hecho de que las preferencias -especialmente de los alumnos de mayor rendimiento académico- estén altamente concentradas en un grupo acotado de establecimientos, justifica la introducción de nuevos criterios para la admisión que apunten a alcanzar una sensación de mayor tranquilidad y justicia para las familias“, explica María Paz Arzola. De esta forma, consideramos que el debate que la oposición está queriendo impedir no sólo es legítimo, sino que también parece necesario para poder otorgar al nuevo sistema de admisión una mayor aprobación entre la ciudadanía y los postulantes que se sienten defraudados. En la medida que este tema se aborde de manera desprejuiciada, sin descalificar de antemano las diversas posturas que puede haber y sin crear falsas expectativas, será posible alcanzar un mayor consenso del que permitió la discusión que se dio en los años 2014 y 2015 cuando se formuló el actual sistema.


[i] En dicho proceso participaron los establecimientos de las regiones de Magallanes en todos los niveles, y de Tarapacá, Coquimbo, O’Higgins y Los Lagos en los primeros cursos de cada nivel (pre kínder, kínder, 1° y 7° básico y 1° medio).

[ii] Aquí es importante notar que el sistema de admisión actual establece una transición gradual para los liceos de alta exigencia académica, de manera que en esta oportunidad mantuvieron sus procesos de admisión antiguos para llenar la totalidad de sus vacantes. No obstante, hubo sólo 5 establecimientos de este tipo (2 en la región de Los Lagos y 3 en O’Higgins), de manera que no es posible atribuirles la diferencia que encontramos entre el éxito de la postulación de alumnos de alto rendimiento académico y el resto.