La lectura recomendada de Jorge Ramírez: «El regreso liberal»

 

Por Jorge Ramírez R., ex Coordinador del Programa Sociedad y Política de LyD, Asesor del Gabinete Presidencial.

 

Transformándose en uno de los ensayos capitales de la reflexión política contemporánea, El Regreso Liberal de Mark Lilla ha sido una de las lecturas más comentadas entre los observadores y analistas de la política mundial. El trabajo seminal de Lilla, The End of Identity Liberalism -que será la base de El Regreso Liberal-, publicado en el New York Times tras diez días de conocerse la derrota de Hillary Clinton y el Partido Demócrata a manos de Donald Trump, lo transformó en el artículo político más leído del año conforme a las estadísticas del periódico neoyorquino, credencial que lo transforma, por tanto, en un texto indispensable. Ayudará a la motivación del lector, el hecho de que, como buen libro de verano, cumple con una triple característica: pequeño en extensión (150 pp.), provocador en su tesis y pertinente en su temática.

A lo largo de sus páginas, Lilla retrata a una izquierda que atraviesa por una crisis de sentido, ambición y vinculación. Y si bien su reflexión se centra en el caso norteamericano, su hipótesis puede viajar sin problemas por otras latitudes, donde el panorama se asemeja bastante: la izquierda retrocede y muestra una relación conflictuada con las grandes mayorías. En este punto, el profesor de humanidades de la Universidad de Columbia es agudo a la hora de retratar a una izquierda sin rumbo, donde la clave del extravío pasa por haber renunciado a un gran proyecto de sociedad, para adentrarse en la pantanosa selva de las identidades (identity politics), parapetándose en una agenda y retórica de minorías.

De este modo, describe Lilla que, si en la visión de la izquierda de corriente socialdemócrata de Roosevelt lo primordial era garantizar “los mismos derechos y la misma protección social para todos”, hoy la izquierda vela, sobre todo, por los derechos de ciertos colectivos que se definen por rasgos distintivos como la raza, la etnia, la nacionalidad o la orientación sexual. Entonces, la fragmentación y la diferencia parecen ser las coordenadas claves de la orientación política de esta izquierda identitaria, con el consiguiente efecto de elitización tanto en el plano de lo discursivo como de lo praxis política.

Así, al virar la izquierda hacia las minorías, señala Lilla, está optando deliberadamente por los márgenes de la sociedad, olvidándose del centro del país, con un discurso que penetra con más fuerza en las filas de las dirigencias universitarias progresistas de la Ivy League que en las fábricas del cordón industrial de trabajadores norteamericanos.

Por lo tanto, la reacción quejumbrosa de la izquierda por la inclinación de esa América profunda hacia alternativas de derecha como la de Trump, o la de Bolsonaro en Brasil, parece más bien una actitud frívola y caprichosa, que se formula como un sedante ante una realidad en la cual, efectivamente, los más desfavorecidos dejan de sentirse representados por su mensaje. En Chile, también hemos sido testigos de la sedación de la izquierda con tesis como la de los “fachos pobres”, como reacción a la buena votación que ha ido obteniendo la centro derecha en el mundo popular.

El libro, también es iluminador a la hora de describir cómo la política de la identidad lleva también a una comprensión de la representación que ha reemplazado la persuasión a través de ideas por la autoexpresión a través de juicios morales y la corrección política. Así las cosas, todo quien plantee objeciones a los mantras del progresismo identitario pasa a ser inmediatamente (des) calificado, con tono inquisidor. En este pasaje, la recomendación de Lilla, parece excepcional: “si quieres quitarle el país a la derecha y producir un cambio duradero para la gente que te importa, es hora de bajar del pulpito” (p. 124). Adicionalmente, Lilla advierte que, si la izquierda reduce su campo de acción únicamente al de una campaña en clave negativa, a la usanza “todos contra …. (Trump, Piñera, Bolsonaro, etc.)”, no podrá articular un discurso y una propuesta que sea capaz de reencantar a la ciudadanía.

En definitiva, El Regreso Liberal es una lectura fundamental para seguir y comprender la ruta de la izquierda norteamericana, pero también mundial, por el derrotero del identarismo. Hablamos de un camino que ha hipotecado un proyecto convocante para muchos, por el de la representación de un conjunto de causas particulares, que resulta convocante, sólo para pocos.


El Regreso Liberal

Mark Lilla

2018

Editorial Debate

160 páginas