Klaus Schmidt-Hebbel, economista UC: “Que algunos ministros del gobierno pasado se levanten criticando esta o cualquier otra reforma que tiene un impacto fiscal, me parece, a lo menos, inconsecuente”

Una combinación de factores es lo que, a juicio del economista UC, Klaus Schmidt-Hebbel, llevó a que en los últimos 10 años no se haya hecho nada para perfeccionar el sistema de pensiones: Falta de acuerdo en el Congreso, protestas y críticas fundadas e infundadas al sistema, Comisiones cuyas propuestas se ignoraron, como las mediocres e inconsistentes propuestas de la Comisión Bravo o las muy buenas de la Comisión Asesora de la CPC - son algunas de las muchas causas de la falta de determinación política para efectuar cambios.

¿Cómo ve esta reforma en comparación con la presentada durante el pasado gobierno de Michelle Bachelet?

El proyecto va en una buena línea, es un continuador de las propuestas de la Comisión Marcel de la primera administración de Bachelet y va en el exacto mismo sentido de lo que nos han recomendado organismos internacionales técnicos que saben de pensiones en el mundo: la OCDE, el FMI y el Banco Mundial. Los tres han coincidido en que para tener mejores pensiones en el corto plazo, se debe fortalecer el Pilar Solidario, en sus parámetros principales. Y esto debe ser financiado a través de impuestos generales, no a través de un sistema de reparto, en el cual los trabajadores activos de financien a los retirados. La segunda cosa que recomiendan es fortalecer los ahorros obligatorios del Pilar Contributivo, o sea, elevar las tasas de cotización más allá del 10% y aumentar las edades legales de jubilación o incentivar la jubilación más tardía.

Pues bien, este proyecto de ley hace eso, sigue las recomendaciones internacionales y concluye la obra inconclusa de la Comisión Marcel. Significa mejores y mayores pensiones en el corto plazo para los beneficiarios del Pilar Solidario y, en el largo plazo, para los que empiecen a trabajar en el futuro, porque en su vida laboral van a imponer 14% en vez de 10%, que les significará 40% de mayores pensiones, en comparación con lo que hubiesen obtenido sin ese 4% adicional.

 ¿Usted considera suficientes los poco más de 4 puntos de aumento de las cotizaciones? Porque las críticas al bajo aumento han venido incluso de sectores del gobierno. ¿Por qué se hace además en forma gradual y no elevarlo en forma inmediata a niveles de países OCDE?

El proyecto ha recibido críticas de izquierda a derecha. No se elevó a niveles de la OCDE por una cosa muy sencilla: todo aumento de cotización encarece el costo del trabajo formal, tanto para el sector público como el sector privado y a un mayor costo de empleo y de trabajo, se genera más informalidad.

Sin embargo, el efecto sobre el empleo formal de aumentar la tasa de cotización vía un aporte que va directamente a las cuentas del trabajador es moderado; si esa cotización del 4% - independientemente de quién lo pague - no fuese a las cotizaciones individuales del trabajador, el efecto sería el doble de la caída del empleo formal y una expansión del empleo informal y del desempleo.

¿Es posible llegar a niveles de países OCDE?

Eventualmente se debería llegar a niveles del 18 o 20% en tasas de cotización, en el largo plazo. Efectos va a tener siempre, pero se diluyen en el tiempo si se hacen en forma gradual. Todo gobierno racionalmente quiere evitar un shock fuerte en el empleo, que significaría hacer esta alza de una, ya que afecta tanto a las pymes como a las grandes empresas, es un costo mayor que le pega a todos. En cambio, si se gradúa en el tiempo, es menos difícil adaptarse a él.

¿Considera justas las críticas que ha recibido el proyecto?

Las críticas son injustas, sobre todo si provienen de personas que no se han caracterizado precisamente por su responsabilidad en la gestión fiscal durante los últimos 4 años. Lamentablemente los tres ministros de Hacienda de ese período hicieron una gestión fiscal cuestionada internamente y por las instituciones internacionales y las clasificadoras de riesgo.. Arenas prometió, como justificación parcial de su Reforma Tributaria del 2014, reducir el déficit estructural de ese momento, que estaba en torno al 0,5% del PIB, a cero en 4 años. Rodrigo Valdés y Nicolás Eyzaguirre incumplieron esa promesa y no sólo no bajaron el déficit estructural sino que lo multiplicaron por 4 durante el período 2014-17. Hoy que ellos se levanten criticando ésta o cualquier otra reforma que tiene un impacto fiscal, me parece, al menos, inconsecuente.

Porque algunos sostienen incluso que es fiscalmente irresponsable...

El costo fiscal estimado de este proyecto de ley en régimen, o sea en 12 años, es de US$ 3.500 millones (en dólares actuales). En 12 años, uno puede hacer una reforma que cueste un 0,8% del PIB en régimen, con aumentos muy graduales año por año.. Deberían haber fundamentalmente tres fuentes de financiamiento potencial - aunque excede al horizonte de este gobierno y otros dos períodos más-: usar parcialmente el aumento de los ingresos tributarios futuros derivados del crecimiento económico; financiar otra parte del costo de la reforma por reasignación de gastos de partidas menos prioritarias; y otra parte menor por la reforma tributaria del proyecto de ley de reforma tributaria, que implica un pequeño superávit fiscal de 0,1% del PIB. Esas tres fuentes me parecen legítimas y, seguramente, en caso de aprobarse esta ley, será una combinación de ellas. Como la plata es fungible, al año 2030 no vamos  a saber cómo se financió esta reforma, pero yo diría que dada la magnitud, calificar esto de fiscalmente irresponsable, implícitamente afirma que es priorizar el gasto actual por sobre el gasto en pensiones para los más vulnerables, y eso es una afirmación política cuestionable.

El proyecto también ha sido criticado porque se dice que le falta un componente “solidario”, entendiéndose como reparto. ¿Cree usted que debiera incorporar un elemento de esta naturaleza?

Eso es una mentira absoluta. Un Pilar Solidario financiado con impuestos generales, que salen de impuestos como IVA, rentas del capital y del trabajo - o sea, donde los dueños del capital participan del financiamiento de la reforma, ya que en última instancia es financiada con impuestos - es muy distinto a si el Pilar Solidario se financiara, como propuso la Presidenta Bachelet, parcialmente con mayores contribuciones de los trabajadores activos para dárselas a terceras personas, o sea, en un sistema de reparto.  En ese caso, son sólo los trabajadores los que financian con sus ahorros - que no son ahorros, son transferencias, son impuestos – a las generaciones actuales y que están a punto de jubilar. En ese sentido, es de una demagogia mentirosa decir que el financiamiento vía impuestos generales es menos solidario que el sistema de reparto. Quienes defienden un sistema de reparto dicen que tiene solidaridad intergeneracional, pero callan el que las mayores pensiones financiadas por el sistema de reparto recaen sobre los trabajadores solamente y no sobre trabajadores y dueños de capital. Un sistema financiado con impuestos generales es mucho más solidario y redistributivo que el otro, que además tiene un mayor costo en eficiencia porque implica un impuesto al trabajo y la destrucción de empleo formal.

JUBILACIONES REFERENCIALES

¿Echó de menos en el proyecto el aumentar la edad de jubilación?

Me hubiese gustado un aumento en las edades legales de jubilación, aunque éstas en Chile son referenciales, no obligatorias. Nos jubilamos cuando queremos y cuando podemos. Algunas personas jubilan antes de los 60 años, pero la gran mayoría lo hace pasadas las edades legales. En promedio, las mujeres se jubilan algo más tarde que a los 61 años y los hombres  algo más tarde que a los 66 años, de manera que las edades referenciales influyen en esta decisión. Ese es el costo de tener una edad de jubilación muy baja.

De los países de la OCDE, que son 34, 28 han elevado sus edades legales, que en muchos de estos países son obligatorias. Chile cuenta con una de las edades legales más bajas, aunque las expectativas de vida están entre las más altas; de hecho, las expectativas de Chile son más altas que las de Estados Unidos.

También hay que pensar que este sistema se creó el año 1981 y en 37 años no se han incrementado las edades legales de jubilación, a pesar que las expectativas de vida han aumentado mucho, y esa es una de las causas principales de por qué las pensiones son más bajas. Las mujeres, aunque ahorren lo mismo que los hombres, tienen pensiones más bajas, porque si se jubilan a los 60 y tienen expectativas de vida de 87 años, tienen que repartir lo ahorrado en 27 años; los hombres se jubilan a los 65 y tienen expectativas de 82 años, o sea, tienen que repartir lo ahorrado en mucho menos años.

¿Los incentivos propuestos para postergar la edad de jubilación van en la dirección correcta?

Sí, aunque me hubiese gustado una combinación de estos incentivos con aumentos en las edades de referencia o legales de jubilación, más o menos hacia las que apuntan los países de la OCDE, en torno a 67 años, parejo para hombres  y mujeres. Esto no se hace de un día para otro, se implementa gradualmente a lo largo de muchos años.

 ¿El bono mujer logra compensar en algo las diferencias de pensiones que reciben? ¿Qué otras iniciativas se podrían llevar a cabo para fomentar esto?

Hay muchas iniciativas que dicen relación con esto. Primero, tratar de reducir las brechas salariales (a igual calificación, igual remuneración), que siguen siendo altas. A menor salario se impone menos y por lo tanto se acumula menos en la AFP. En segundo lugar, el proyecto de sala cuna universal hace que mujeres con niños pequeños tengan una oportunidad mejor para no interrumpir por un período muy largo su trabajo. El bono mujer de este proyecto también aporta a reducir las diferencias en pensiones.

COMPETENCIA

Usted ha señalado que las medidas propuestas en la actual reforma estimulan la competencia del sistema ¿Era poco competitivo antes?

No, yo creo que las AFP compiten intensamente entre ellas en varias dimensiones para  atraer afiliados: con mejores servicios, comisiones más bajas y rentabilidades mejores. Pero este proyecto refuerza – con varios mecanismos – la competencia tanto en la administración del 10% por las AFP como en la administración del 4% adicional por AFP y nuevos adminstradores.

¿Le parece bien el ingreso de nuevos actores, como AGF, cajas de compensación o compañías de seguros?

Es posible que implique más competencia, pero va a depender de la regulación "fina" que se haga de esas instituciones y de la regulación de las inversiones que manejen. Si se les pone la misma regulación dura - y así debería hacerse, en principio - que tienen las AFP actuales, serán equivalentes a las AFP. Sabemos que hay un tema de escala, no podemos armar estas nuevas entidades muy pequeñas, porque hay costos fijos que van a terminar hundiéndolas y van a tener pérdidas, entonces no creo que haya extraordinario espacio para, digamos, una decena de nuevos actores. Por otro lado,  si la regulación para estas entidades es muy "light", se corre el peligro que la empresa correspondiente incurra en riesgos de mala gestión, de malversación o de mala administración financiera. El gobierno sabe esto y espero que la regulación sea fuerte, manteniendo además el giro único.

En las comisiones que cobran las AFP, ¿podría haber espacio para más bajas?

La pregunta de si las comisiones son altas o bajas hay que verlas en el contexto internacional. La OCDE las mira en detalle y computa la comisión chilena y la compara con las de otros 40 países del mundo, miembros o no, con administración privada de fondos, obligatoria y voluntaria. Concluye que las comisiones cobradas en Chile son más bajas que el promedio internacional. Por lo tanto, estas denuncias de que las comisiones son altas no son efectivas. Lo que sí se observa es hay es una gran dispersión, que hoy va entre un 0,77% del sueldo imponible hasta un 1,45%.  Y hasta poco una AFP cobraba un 0,41%, que resultó ser in sostenible para financiar sus operaciones y obtener un retorno razonable, por lo cual subió su comisión. Este evento, por lo demás, es otra manifestación de la competencia entre las AFP.

¿Con estos perfeccionamientos se valida más el sistema de AFP, tan fuertemente criticado en el último tiempo?

Yo creo que está validado. Que en cierto momento histórico hayan habido encuestas que mostraban que a un alto porcentaje de la población no le gusta el sistema, no significa que no esté validado. Si la gente no está contenta con Carabineros o con el Congreso Nacional, no significa que se va a cerrar el Congreso o eliminar Carabineros, cosa muy distinta es que se reformen estas instituciones y también el mercado de las AFP, y a eso apunta esta reforma. En las AFP hay un reto importante, meter elementos adicionales de competitividad, mejorar el paquete entre servicios, comisiones, rentabilidades. Pero en comparación internacional, el sistema previsional chileno, de tres pilares (incluyendo el segundo pilar contributivo, de ahorros obligatorios adminsitrados por las AFP) funciona bien. Cuando las comparaciones se hacen objetiva y sistemáticamente, como lo hacen la OCDE o Melbourne Mercer, el sistema previsional chileno es muy bien evaluado. Por ejemplo, en el ranking de Melbourne Mercer, que evalúa adecuación, sostenibilidad e integridad de los sistemas previsionales, el sistema chileno es clasificado en 8º. lugar de entre 30 países, similar al de Singapur y Nueva Zelanda, y mucho mejor que los sistemas previsionales de Suiza, Alemania, Gran Bretaña o EE.UU.

El descontento con el sistema es por bajas pensiones, lo cual no tiene casi nada que ver con las comisiones de administración que cobran las AFP. Esto se debe a enormes lagunas previsionales en buena parte de la población, edades efectivas de jubilación demasiado bajas y crecientes expectativas de vida, factores que explican la mayor parte de por qué las tasas de reemplazo en Chile son en torno a un 40% y no de un 70%, que es a lo que aspira la gente.

¿Se debiera hacer un mea culpa por falta de educación previsional en la población?

La baja educación previsional y financiera tiene incidencia en dos cosas: el bajo ahorro previsional voluntario y la facilidad de culpar al “sistema” por las bajas pensiones. El mea culpa debería ser de todos los gobiernos, desde 1982 en adelante, que simplemente no tuvieron la valentía política de proponer aumentos en tasas de cotización y en edades de jubilación o incentivos para atrasar la jubilación . La propuesta de reforma previsional integral de este gobierno lo está haciendo.


Las últimas publicaciones de Schmidt-Hebbel

Economic Policies in Emerging - Market Economies y De la tragedia griega a los tiempos mejores son las dos últimas publicaciones del economista.

La primera, editada junto al economista del MIT, Ricardo Caballero, es un compilado de estudios  y papers de connotados expertos en honor a Vittorio Corbo, ex presidente del Banco Central y refleja la contribución y el legado de Corbo en política económica no sólo en Chile, sino a nivel mundial.

 

La segunda, publicada por Ediciones El Líbero, que reúne las principales columnas de opinión de Schmidt- Hebbel en El Mercurio entre los años 2012 y 2018, en temas que van desde la defensa a la globalización hasta las amenazas pendientes como él define a las drogas, la delincuencia y el terrorismo, pasando obviamente por el tema que lo convocó en esta entrevista: los ejes para una reforma previsional.