Entrevista a Patricio Rojas en Revista LyD: «Todas las medidas en pos de la productividad requieren continuidad, deben ser consideradas como medidas de Estado y no del gobierno de turno»

Reformas de primera generación que se hicieron durante los 90 y que le dieron un impulso a la economía chilena, pero cuyo efecto se agotó sin que llegaran nuevas reformas estructurales es a juicio de Patricio Rojas, economista socio de Rojas & Asociados, la principal causa de que hoy, el aporte de la productividad al crecimiento de la economía sea casi nulo.

"Fundamentalmente la economía chilena se abrió al comercio internacional, se fue moviendo a tener una inflación relativamente baja y estable, con un Banco Central independiente y se creó toda una institucionalidad a nivel del Estado de Chile que fue tomando bastante fuerza. La situación de mantener las reglas del juego se fue consolidando y se reflejó en un crecimiento relativamente alto y sostenido durante ese período. Pero fueron reformas de primera generación y en la medida que la economía fue agotando los beneficios que entregaron esas reformas, el crecimiento se fue mermando y el 5%-6% promedio se fue reduciendo, porque en el momento en que se necesitaban implementar reformas adicionales, como un mercado laboral mucho más flexible, con nuevos incentivos a la inversión o una estructura regulatoria para algunos sectores mucho más moderna nos fuimos quedando atrás", explica.

O sea, ¿se podría decir que la pérdida de productividad se debe principalmente al agotamiento del efecto de las distintas reformas que se implementaron en tiempos pasados para modernizar la economía?

Fue una combinación de varios hechos, pero sobre todo porque las reformas que se hicieron a mediados de los 90 fueron orientadas a generar un sector exportador que permitió crecer, orientadas a generar una institucionalidad que generó un aumento de la inversión importante y que se reflejó en que la economía creció 1,5 a 2 puntos por encima de lo que podía aportar el capital y el trabajo, por lo tanto ese aumento de productividad fue lo que permitió que la economía alcanzara tasas de crecimiento de entre un 5 a 6% en promedio durante un período.

La economía chilena a partir del 2013 empezó a mostrar un agotamiento después que entre el 2010 y 2012 creciera mucho en función de la reconstrucción post terremoto. Ya a partir de fines de 2013 se mostraba una cierta debilidad en su crecimiento y desde el 2008 hasta la actualidad la productividad prácticamente no ha crecido, por lo tanto, las reformas que hizo Bachelet en materia laboral y en materia tributaria no es que hayan disminuido la productividad, sino que no permitieron que la economía pudiera retomar un ritmo de crecimiento mayor, no se orientaron a elevar la productividad de la economía chilena.

 

Teniendo en cuenta que las mejoras en productividad son algo dinámico, es decir, no basta con introducir cambios de una sola vez, ¿qué se necesita hoy para retomar el camino?

Hoy la economía chilena tiene un déficit de productividad importante que tiene que ver con eficiencia. Nosotros no somos una economía que hayamos ganado competitividad en el último tiempo, por lo tanto necesitamos ser mucho más eficientes en lo que podemos hacer y lo que se ha pensado hacer para elevar la productividad de la mano de obra es crucial. El tema educacional es relativamente fuerte y elevará la productividad en el mediano plazo. En el corto plazo, por el lado técnico se requiere aumentar la eficiencia, falta mano de obra técnica, más flexible, gente capacitada para ocupar las nuevas tecnologías y se requiere de un marco institucional que sea relativamente fuerte para dar seguridad a aquellos que están invirtiendo, de que van a recuperar sus inversiones y tendrán un retorno normal. Por lo tanto, en términos generales debemos movernos hacia todo lo que apunte a mejorar la eficiencia y elevar la competitividad de nuestras actividades domésticas.

 

Entre el 2010 a la fecha ha habido tres Agendas de Productividad o iniciativas que buscan impulsarla. Sin embargo, da la impresión que es un puñado de buenas intenciones, pero pocas de las iniciativas se han materializado por falta de interés o cambio en el gobierno de turno. ¿Cómo hacer de este tema uno nivel país y no contingente al gobierno de turno? 

Yo creo que hay que diferenciar. Muchas de estas comisiones han entrado a limpiar y a sacar muchos lomos de toro, por lo tanto hay muchas que han tenido medidas de muy corto plazo que tienden a mejorar la eficiencia y los procesos, y son elementos cuyo éxito puede ser considerado relativo. Pero el tema más de fondo, asociado a cómo avanzamos a elevar la productividad de manera más permanente y sostenida tiene que ver con reformas y yo diría que en los últimos 7 a 8 años, si bien se han constituido estas comisiones, la materialización de reformas orientadas a elevar la productividad ha sido bastante escasa. En general la reforma educacional que busca elevar la calidad de la educación de nuestra población es un tema que además de discutible en la forma cómo se ha hecho, va a tomar bastante tiempo en tener un impacto en la calidad del trabajo en Chile, es de largo aliento. No hemos tenido grandes avances en algunas reformas estructurales sectoriales que impulsen nuevamente la economía chilena, orientadas a mejorar la eficiencia de nuestra mano de obra y el uso de las nuevas técnicas.

 

El Presidente Piñera anunció una nueva Agenda de Productividad y Competitividad y la creación de la Oficina de Productividad y Emprendimiento Nacional. ¿Va en la línea correcta?

La Oficina de Productividad y Emprendimiento Nacional claramente sí va orientada en la dirección correcta, pero hay que ver qué medidas van a aparecer, sobre todo de la Agenda de Productividad de esta Comisión. Hay que tener en cuenta que todas las medidas en pos de la productividad son de largo aliento, por lo tanto, deben ser consideradas como medidas de Estado y no del gobierno de turno, requieren continuidad.

 

¿Cómo potenciar el emprendimiento y la innovación como pilar de la productividad?

En lo inmediato, necesitamos una mano de obra que se vaya adaptando con cierta rapidez a los nuevos formatos y tareas que vienen y creo que ahí existe un elemento que está totalmente identificado y debemos avanzar. Y otro elemento que es fundamental para la productividad tiene que ver con la flexibilidad de la mano de obra: en la medida que la mano de obra flexible se pueda acomodar a cómo están evolucionando estos nuevos desarrollos y emprendimientos, claramente va a ayudar a que el éxito sea mucho mayor.

 

¿Cuánto impacta la productividad en el bienestar de los chilenos?

Nuestra economía, dependiendo del stock de capital y de la mano de obra que existe, probablemente tiene un crecimiento que puede andar entre el 3 y el 3,5%. Si uno logra que la economía logre crecer por productividad, podemos tener un punto o un punto y medio adicional de crecimiento y eso tiene efectos en el empleo, en la recaudación tributaria y en la política pública que pueda hacer el gobierno, por lo tanto claramente el tema de la productividad es crucial si queremos mantener tasas de crecimiento de 3% y más cercanas al 4% en los siguientes años.

 

Países con mayor nivel de crecimiento en los últimos años 25 años, como Corea, India y China y otros desarrollados como Estados Unidos y Suecia han sostenido parte importante de su crecimiento en la productividad ¿Cuál ha sido la receta de ellos?

Yo diría que lo que nos diferencia es que tienen mano de obra mucho más capacitada. La educación, la capacitación son la clave. Chile debiese mirar a países con más cercanía como Nueva Zelanda o Australia, naciones donde la diferencia no sólo la hace la institucionalidad de sus economías, sino también la capacidad de la mano de obra de emprender distintas actividades. La fórmula no es otra que educación, educación y calidad de la educación.

"En Chile tenemos identificado que la educación es lo más fundamental para ser más eficientes, para ser más competitivos, es lo que da la oportunidad a las personas para mejorar su estándar de vida. Es la mejor fórmula para mejorar lo que sería una distribución del ingreso desigual. Lo que falta es tener claridad sobre cuáles son las prioridades respecto de la educación. Creo que se le ha dado mucha prioridad a la educación superior, cuando probablemente nuestra economía requiere una cantidad de técnicos mucho más especializados, con un resultado mucho más rápido en el tiempo sobre la economía que los efectos que podría tener la educación universitaria", enfatiza el experto.

Fuente: Revista LyD.-