Castigo a las rentas del capital

Esta semana, el señor Jorratt, invitado a exponer a la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados sobre el proyecto de modernización tributaria, reafirmó que el sistema semiintegrado, vigente tras la reforma de 2014, castiga a las personas que obtienen rentas provenientes del capital con un impuesto global complementario (IGC) cuya tasa es un 9,45% más alta que la que pagaban antes de la reforma. En los tramos altos de IGC, en que el señor Jorratt se enfocó exclusivamente, eso significa que en vez de pagar ICG con tasa de 35%, hoy se paga una tasa de 44,45% y que la integración volverá la tasa a un 35%. Pecado capital de la modernización tributaria, a juicio del señor Jorratt, pues sería regresiva.

Pero, ¿no es más regresivo el régimen semiintegrado actual? Las personas que obtienen rentas del capital y que tienen ingresos bajos y medios también se ven afectadas con la sobretasa de 9,45% (plana). Y se afectan proporcionalmente más, perjudicando incluso a las rentas que, previo a la reforma, estaban exentas de ese impuesto. Digamos, además, que los contribuyentes de los cuatro primeros tramos de IGC representan más del 90% de los contribuyentes afectados con la sobretasa. Entonces, es el sistema actual el que resulta regresivo, pero eso el señor Jorratt no lo dijo y la comisión determinó que no había tiempo para contrapreguntar, lo que resulta muy reprochable, especialmente cuando la exposición deja en claro que prefiere mantener un sistema que castigue a las rentas de capital (que por lo demás generan trabajo e inversión), aun cuando se perjudique proporcionalmente más, con la sobretasa señalada, a las personas de ingresos medios y bajos.

Carta de Natalia González, Subdirectora de Asuntos Jurídicos y Legislativos de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-