CASEN 2017: Bajo crecimiento económico habría pasado la cuenta

Este martes, el Ministerio de Desarrollo Social sorprendió con la entrega de los resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) 2017, adelantándose un mes respecto a la publicación de la versión anterior de la misma. Estos datos fueron recogidos entre noviembre de 2017 y febrero de este año (al igual que las versiones anteriores), de manera que permiten visualizar la situación vigente a final del año.

 

  1. POBREZA POR INGRESOS

Los datos arrojan que para el año 2017, la tasa de pobreza a nivel nacional alcanzó al 8,6% de la población, lo que constituye una caída de 3,1 puntos porcentuales desde el año 2015 y de 5,8 puntos desde el año 2013, medición directamente anterior a que asumiera la Presidenta Bachelet. Esto representa un menor ritmo de disminución de la pobreza si lo comparamos con la caída registrada durante el mandato anterior del Presidente Piñera, que fue de 10,9 puntos (2009 a 2013). En tanto, la serie completa que permita visualizar los importantes avances registrados por nuestro país desde el año 1990, se muestra en el Gráfico Nº 1. De esta forma, tenemos que en la actualidad hay 1,5 millones de personas en situación de pobreza, de las cuales 1,1 millones son pobres no extremos (6,3%) y 412 mil están en pobreza extrema (2,3%).

 

  1. DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO

En cuanto a la distribución del ingreso, los resultados muestran un coeficiente Gini sin variaciones significativas, pero un aumento de la desigualdad medida a través de los índices 10/10 y 20/20, que muestran –respectivamente- la relación entre los ingresos del 10% (20%) más rico versus el 10% (20%) más pobre. De esta forma, tanto el índice 10/10 como el Gini calculados con los ingresos monetarios (autónomos más subsidios) nos ubican en casi la misma posición del año 2013, es decir, al comienzo del gobierno de la Presidenta Bachelet, mientras que el índice 20/20 muestra un retroceso a niveles similares al año 2011 (Gráfico Nº 2).

  1. POBREZA MULTIDIMENSIONAL

En relación a la medida de pobreza multidimensional, que considera las carencias que exhiben los hogares en 5 dimensiones (educación, salud, trabajo, vivienda y redes), el año 2017 se contabilizaron a 3,5 millones de personas en situación de pobreza, lo que equivale a un 20,7% de la población del país. Esta medición sólo es comparable con la del año 2015, pues anteriormente no se había incorporado la totalidad de las dimensiones, oportunidad en la cual la tasa fue de 20,9%. Es decir, la disminución durante el período fue no significativa.

Al ahondar en las dimensiones de pobreza multidimensional, se encuentra que hubo un aumento de la población carente en materia de Ocupación[1] (9,3% a 9,8%), Jubilación (9,8% a 10,7%) y Servicios Básicos de Vivienda (3,6% a 6,6%), así como también en el indicador de Participación (5,3% a 6,1%). Mientras que en el resto de los indicadores hubo una mejora o bien cambios estadísticamente no significativos. En este sentido, llama la atención el empeoramiento en el indicador de Servicios Básicos de Vivienda, que se refiere a los servicios sanitarios (WC, llave al interior de la vivienda y acceso a agua), antes lo cual sería interesante tener los datos desagregados de manera de poder analizar. Asimismo, llama la atención el aumento en las carencias en materia de Ocupación, que mide el desempleo presente en el hogar. Es posible que éste sea un aspecto relevante a la hora de explicar el menor ritmo de disminución de la pobreza registrado durante el período.

EN SUMA…

Los datos mostrados por la CASEN 2017 coinciden con lo que se esperaba dado el desempeño de la economía y del mercado laboral durante estos últimos años. "Si bien la reducción de la pobreza es una buena noticia, no lo es tanto que el ritmo de la mejora haya disminuido. Al revisar los indicadores de pobreza multidimensional, observamos un empeoramiento de la dimensión de Ocupación, de manera que en primera instancia se podría inferir que el menor dinamismo de nuestra economía, así como la precarización que ha sufrido el mercado laboral durante los últimos años, finalmente tiene un efecto negativo entre los más pobres", explica María Paz Arzola, Coordinadora del Programa Social de Libertad y Desarrollo. De hecho, de acuerdo a los indicadores de distribución del ingreso, este efecto es especialmente perjudicial para ellos, en tanto se registra un alza en la desigualdad medida a través del índice 10/10. Esto es válido al considerar los ingresos del trabajo e ingresos autónomos, pero también para los ingresos monetarios, es decir, los que incorporan los subsidios del Estado. "Ello habla de que la situación de la economía y la política social van de la mano y que no pueden desasociarse", asegura Arzola.


[1] Este indicador mide el porcentaje de hogares en que uno de sus integrantes mayores de 18 años se encuentra desocupado, es decir, busca trabajo pero no encuentra.