Aterrizando la discusión del salario mínimo en Chile

Estamos ad portas del ingreso del proyecto por salario mínimo al Congreso, sin acuerdo entre la CUT y el Gobierno, donde desde el Ministerio de Hacienda se ha señalado que el petitorio de la Central Única de Trabajadores es poco realista.

En la discusión hay que tener dos puntos claros, explica la Economista Senior de Libertad y Desarrollo, Carolina Grünwald: "Primero, el salario es el pago que se realiza por el trabajo que realiza una persona, y segundo: los reajustes que se le realizan dependen principalmente de dos factores: productividad e inflación".

La CUT ha solicitado un incremento del salario mínimo desde $276.000 a $422.000, amparándose en estudios que indican que con un salario menor a ese, a una familia de cuatro personas no le alcanza para vivir. Al respecto cabe señalar que “salario mínimo”  no es lo mismo que “salario ético”, este último definido como aquel que permite cubrir todas las necesidades de una familia. Pues bien, el emprendedor, o el Pyme, no es el encargado de proveer este tipo de ingreso.

"La persona que contrata a un trabajador, sea una empresa pequeña o grande o una persona natural, no es responsable de asegurar los recursos mínimos necesarios para un hogar, sino que contratará a las personas en relación al trabajo que desarrollarán", dice Grünwald. Si los ingresos totales obtenidos por los trabajadores no son suficientes para poder solventar los gastos necesarios del hogar, es el Estado a través de las políticas sociales, el llamado a proveer ello (y ese es el sentido, por ejemplo, del programa “Ingreso Ético Familiar”).

Respecto del reajuste solicitado, la economista de LyD señala que "significa un incremento de salario de 52,8%, claramente muy por sobre la productividad y la inflación que podría alcanzarse en cuatro años". Con todo, no existe argumento para un incremento de salario mínimo tan elevado.

Además, se debe recordar que un incremento importante de este salario protege a aquellos que gozan de un empleo de calidad, manteniendo fuera, y con más dificultades para acceder a él, a quienes se encuentran haciendo trabajos precarios (sin contrato y sin cotizaciones) además de aquellos que producto del aumento del salario mínimo pudieran caer de un trabajo formal a uno informal.

En un momento como el actual se debe cuidar el mercado laboral, el cual cuenta con muchas holguras y ha visto engrosada la cantidad de personas que trabajan de manera precaria. "Aumentar el sueldo mínimo más de lo que corresponde, pone en riesgo este mercado, puesto que limita las posibilidades de trabajar a quienes aún no pueden volver –o entrar- al mercado formal", asegura Grünwald.