13 de julio de 2018

Entrevista a Deborah Ball, invitada al XIX seminario Calidad y Gestión en Educación: “La pedagogía es la profesión más importante en nuestra sociedad”

No fue la primera vez en que Deborah Loewenberg Ball visitó nuestro país. Y es que en su calidad de experta en educación docente, sus análisis son muy valorados.

Con un nutrido currículum -se desempeñó como decana de la Facultad de Educación de la Universidad de Michigan desde el 2005 al 2016, es miembro del Consejo Nacional de Ciencias y del Consejo de Fideicomisarios del Instituto de Investigación de Ciencias Matemáticas, y es presidenta de la Asociación Estadounidense de Investigación Educativa 2017-18 y directora de TeachingWorks– Deborah fue la invitada internacional al seminario “Calidad y Gestión en Educación”, donde expuso sobre su trabajo actual, centrado en buscar formas de mejorar la calidad de la enseñanza inicial especialmente para niños de color y niños de bajos ingresos.

El lema de TeachingWorks es que los grandes profesores no nacen, se les enseña a serlo. ¿Qué implica esta enseñanza?

En TeachingWorks hemos identificado un conjunto de habilidades fundamentales que son especialmente importantes para los nuevos profesores. Las denominamos prácticas generativas, porque representan habilidades que, cuando se usan de manera competente, aumentan la probabilidad de que la enseñanza sea efectiva en el aprendizaje de los alumnos. Estas prácticas están respaldadas por evidencias de investigaciones, práctica docente y la lógica, e incluyen, por ejemplo, suscitar e interpretar el pensamiento de los alumnos, conducir un grupo de discusión, modelar y explicar el contenido, construir vínculos respetuosos con las familias y comunicarse de manera eficaz con ellas.

TeachingWorks apoya a los formadores de profesores en el diseño e implementación de la educación profesional para docentes, que se entrelaza con poner atención a estas prácticas pedagógicas generativas, a los contenidos y a las habilidades académicas desafiantes y de impacto, y al trabajo explícito para romper con la inequidad y la opresión. Nuestro fin último es promover una sociedad más justa y creemos que una educación competente puede ser una fuerza poderosa para lograr esta meta.

Todo lo anterior lo insertamos en la “formación docente basada en la práctica”, es decir, la educación profesional que deliberadamente garantiza que los profesores novatos aprendan a utilizar prácticas específicas para lograr los objetivos que nos incumben. El currículum basado en la práctica prioriza un conjunto de prácticas pedagógicas que son comunes a lo largo del programa y le entrega múltiples oportunidades a los futuros profesores para ensayar estas prácticas con supervisión individual. Exige además que los estudiantes de pedagogía aprueben rigurosas evaluaciones de desempeño que demuestren que saben realizar cada una de las prácticas de manera competente. Esta pedagogía basada en la práctica también garantiza que los estudiantes de pedagogía entiendan, de manera profunda y flexible, la materia que están enseñando, de modo que puedan desentrañarla para distintos tipos de alumnos. Y que tengan también conocimiento sobre materias tales como cultura y sociología para poder comprender y negociar las múltiples fuerzas que actúan sobre los niños y las escuelas. Por último, la formación docente basada en la práctica está fundamentada en una fuerte ética de cuidado del alumno y en un claro sentido de las obligaciones éticas que conlleva el trabajo de enseñar.

¿Qué hace que un profesor sea apto para enseñar en ambientes desafiantes en un contexto de vulnerabilidad y heterogeneidad de los alumnos?

Los profesores que son preparados y apoyados para ejercer una enseñanza atenta son capaces de conectarse con los alumnos y lograr que estos aprendan ideas y contenidos complejos. Son capaces de forjar vínculos con los niños y de apoyarlos para que puedan dominar las habilidades académicas y personales esenciales para el éxito. Sus habilidades profesionales les permiten preocuparse eficazmente del desarrollo académico, social, emocional y del bienestar físico de los alumnos.

EVALUACIONES DOCENTES NO PUNITIVAS

¿Qué tan importantes son las evaluaciones para los docentes?

Todo docente merece la oportunidad de desarrollar y seguir perfeccionando sus habilidades profesionales, recibir una retroalimentación específica y tener oportunidades de aprendizaje profesional para mejorar la labor pedagógica. Las evaluaciones a los profesores debieran basarse en una retroalimentación centrada en el mejoramiento, no en la acción punitiva. En esencia, las evaluaciones debieran servir para mejorar el desempeño de todos los profesores, porque esto es lo que nuestros alumnos necesitan y se merecen.

En términos de la formación docente, ¿qué contenidos debieran estar presentes y no se les está dando la debida importancia actualmente?

Los actuales programas de formación de profesores –hay más de 2.000 sólo en Estados Unidos- varían mucho en cuanto a la formación y orientación que ofrecen a los profesores novatos. Como consecuencia, la profesión docente carece de conocimientos profesionales compartidos y de un currículum común específico para su formación. El resultado es un amplio consenso respecto de la enseñanza en EE.UU., que es vista únicamente como una búsqueda individual, con habilidades que se aprenden “sobre la marcha”. En Estados Unidos no existe un estándar común para ingresar a la práctica independiente con niños. En cambio, cada Estado establece sus propios requisitos y la mayoría de ellos no está enfocado en las capacidades reales de los profesores para trabajar con niños.

¿Qué papel juegan las matemáticas en TeachingWorks?

Las matemáticas son una de las dos principales áreas de contenido en las que TeachingWorks se ha concentrado (la otra son las disciplinas lingüísticas inglesas), porque la lectoescritura y la aritmética afectan de manera radical las oportunidades de vida de los jóvenes. Para ser ciudadanos comprometidos, todas las personas necesitan destreza y seguridad en estas dos áreas fundamentales, por ello hemos decidido enfocar nuestros esfuerzos aquí.

Se ha dicho que el vínculo entre la vida cotidiana de los niños y el conocimiento disciplinario que se enseña en las materias contribuye a lograr un aprendizaje con sentido. Un ejemplo de ello, ampliamente utilizado por profesores de matemáticas, es enseñar fracciones usando las divisiones de una pizza como referencia de la vida diaria. Sin embargo, en sus clases ustedes no utilizan este recurso, todo lo contrario; las matemáticas no se vinculan con la vida cotidiana. ¿Cómo puede explicar esto?

Es importante que los profesores entiendan que sus propios referentes culturales pueden no tener sentido para algunos alumnos –o no en la misma medida para todos los estudiantes, considerando las categorías raciales, étnicas, socioeconómicas y de género. A menudo los ejemplos escogidos reflejan las experiencias vividas por miembros de los grupos dominantes. Por ejemplo, refiriéndome al ejemplo que usted puso, es importante reconocer que no todos los alumnos comen pizza. No me opongo al uso de ejemplos relacionados con la “vida cotidiana”, pero sí considero que es crucial que los profesores tengan en cuenta que no es una práctica neutral, sino una que debe ser cuidadosamente revisada para ver si contiene elementos sesgados y excluyentes. Y también es posible que los niños disfruten problemas matemáticos fascinantes y complejos que no se encuentran en contextos del mundo real.

En los programas de formación docente de la Facultad de Educación de la Universidad de Michigan, usted le enseña “prácticas éticas” a los instructores, por ejemplo, “trabajen con tesón para garantizar el aprendizaje de cada alumno”. Estas se enseñan explícitamente y se califican. ¿Por qué incluyó este contenido en su currículum? ¿Cuál ha sido su experiencia al respecto? (Siendo un desarrollo en el currículum de la formación docente)

Podría decirse que la pedagogía es la profesión más importante en nuestra sociedad. Los profesores forman a la siguiente generación, la cual podrá luchar por los derechos humanos, construir instituciones, redactar leyes, crear conocimiento y arte, e imaginar y hacer posible un mundo justo. Como consecuencia, los programas que forman a los profesores del futuro deben enfocarse explícitamente en las obligaciones éticas inherentes al trabajo pedagógico y en comprometer a los estudiantes de pedagogía para que consideren las implicancias éticas de su labor en cada experiencia de aprendizaje. En particular, los programas deben centrarse explícitamente en desarrollar el entendimiento entre los estudiantes de pedagogía –y las capacidades para actuar en consecuencia- respecto de sus responsabilidades para con los jóvenes, sus familias y las comunidades y no olvidar el hecho de que su principal tarea es promover la justicia a través de la enseñanza.

Fuente: Revista LyD.-