Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo: “LyD debe adecuar su trabajo a fórmulas que le permitan seguir influyendo en la sociedad”

Una tarea llena de desafíos es la que está llevando a cabo Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, con el objeto de reclutar nuevos investigadores luego de la partida al gobierno de Sebastián Piñera de gran parte del equipo que dirigía. Algo que no lo tomó de sorpresa. "Creemos que constituye una especie de privilegio para un centro de estudios. Somos una institución cuyo corazón está en las políticas públicas. Nos preocupamos que hayan políticas convenientes para el país y es muy gratificante que personas que estuvieron acá dando ideas y opiniones sobre distintas materias y proyectos de ley, estén actualmente ocupando posiciones de gobierno", explica.

¿Cuál será el perfil de los nuevos profesionales que lleguen a LyD?

El objetivo de LyD sigue siendo parecido: contribuir e influir en las políticas públicas del país y desde ese punto de vista uno tiene que buscar el mejor mix para hacer eso, una combinación de gente con experiencia en políticas públicas y profesionales más jóvenes que sean muy talentosos. En general, la contratación de personas está centrada en economistas y abogados. Quienes llegan comienzan a interiorizarse de los procesos legislativos, trabajan con parlamentarios y eso les da una experiencia relevante para el día de mañana ocupar posiciones de más responsabilidad, primero en LyD y después eventualmente en un gobierno.

¿Qué se busca en esta nueva subdirección de la mano de Bettina Horst y Natalia González?

Básicamente, las estructuras tienen que adaptarse a los momentos, a las necesidades e incluso a las personas y lo que se busca con estas dos subdirectoras en primer lugar, es tener un equipo directivo para la institución, es bueno que las instituciones no se personalicen excesivamente y acá hay decisiones de responsabilidad que hay que tomar sobre la orientación de LyD y que es bueno que sea compartida con otras personas. Por eso la idea de este Comité Ejecutivo.

Lo segundo es que hay un tema de especialidades: la mayoría de las personas que contratamos son economistas o abogados y esas son las profesiones de las subdirectoras. Ambas tienen experiencia en políticas públicas y de alguna manera pretendo que tengan las capacidades adecuadas para hacer supervisión en las áreas legislativa, jurídica e institucional, que es lo que hará Natalia González, y en la parte económica social que es lo que haría Bettina Horst.

¿Habrá un énfasis especial en determinada área?

Al final uno puede hacer muchas innovaciones, pero LyD va a seguir teniendo ese sello especial que lo distingue de otros think tanks, pretendemos seguir estando en el terreno de las ideas y conceptos sin descuidar el aspecto de las políticas públicas que es nuestro sello, que venimos haciendo hace 28 años y es parte de nuestro trabajo.

Otra área tendrá que ver con las potestades del Poder Ejecutivo para realizar ciertos actos de gobierno a través de los ministerios o de servicios y nosotros queremos tener una mirada a ese tipo de instituciones y colaborar en la medida de lo posible.

También nuestro ámbito está en las comunicaciones. Después de todo este tiempo de funcionamiento, nos hemos dado cuenta que un think tank vale no solo por la calidad técnica de las propuestas que hace, sino también por la capacidad de convencer a parlamentarios, políticos y a la opinión pública. Cuando uno es capaz de elaborar un argumento por el cual convence a la opinión pública, es mucho más fácil influir sobre un político. Ahí viene la dimensión comunicacional de la institución y la difusión, seguiremos haciendo publicaciones. Justamente en marzo tuvimos el lanzamiento del libro “La Infancia Vulnerada”, que afortunadamente coincide con una prioridad de este gobierno que acaba de asumir.

Tanto el Consejo Asesor como el Consejo de Políticas Públicas sufrieron mermas, ¿cómo volverá a conformarse?

Este es un tema que será preocupación del Consejo en sus próximas sesiones y en el caso del Consejo de Políticas Públicas será deber del Comité Ejecutivo ver qué personas podrían aportar a esta labor que se realiza por una parte con nuestros propios investigadores y directivos y por otra con el valiosísimo aporte de personas tanto en nuestro Consejo Asesor que fija las líneas de trabajo como del Consejo de Políticas Públicas que son personas cercanas a LyD en cuanto a sus ideas.

Continuar lo desarrollado

¿Cómo dar continuidad a lo desarrollado por LyD en estos 28 años?

Hay que saber leer los signos de los tiempos. Yo creo que hay ciertas cuestiones en las que el país ha evolucionado y, desde ese punto de vista, LyD debe adecuar su trabajo a fórmulas que le permitan seguir influyendo en la sociedad. En eso hay cosas conceptuales que tienen que ver con, por ejemplo, la clase media protegida, preocupación recogida en el programa de gobierno de Sebastián Piñera y que en LyD hemos visto desde hace tiempo, haciéndose cargo que en Chile más del 60% de la población pertenece a ese estrato, cosa que no ocurría hace 28 años atrás cuando nació esta institución. Obviamente si se quiere influir y dar soluciones en políticas públicas, se debe dar respuesta a los temas que preocupan a los sectores medios de la población. En este caso, nosotros coincidimos con la propuesta de Piñera en el sentido que esos sectores, si bien no están en una situación de pobreza, sí están en situación de vulnerabilidad frente a cierta contingencia. Hay que ver qué soluciones como sociedad le damos a ese tipo de personas, sin caer en el asistencialismo que no corresponde para personas que son básicamente autónomas y que no quieren una suerte de tutela del Estado.

En lo más instrumental, también tenemos que influir a través de medios distintos, más allá de la palabra escrita, los libros y los informes que obviamente seguiremos haciendo. Redes sociales y videos para influir a las personas que se informan por esa vía serán centrales.

La misma clase media le está dando mucha importancia a los temas valóricos como aborto y adopción. ¿LyD entrará en esos temas?

Nosotros efectivamente nos damos cuenta que ese tipo de temas son importantes y se discuten en las sociedades modernas. Por otro lado, como premisa general, siempre hemos respaldado la autonomía y la voluntad de las personas, es uno de nuestros postulados principales, de manera que nuestra mirada hacia esos temas admite la diversidad de posiciones e interviene en una discusión cuando se trata de regular cuestiones que son importantes para la sociedad y para la convivencia entre distintas posturas valóricas. Cuando hay cosas en juego tan importantes como el derecho a la vida, es legítimo que el Estado pueda tener una intervención en eso, frente a qué tipo de intervención, hay distintas posiciones. Como institución no tenemos una adscripción a posiciones religiosas o valóricas en general, más allá de la defensa de la vida, de la libertad que son fundamentales para nosotros y que siempre vamos a estar buscando como sociedad. Admitimos que en la sociedad hayan distintas posiciones en esos temas, pero queremos que se traten con respeto y con rigurosidad técnica. No porque sean temas valóricos dejan de tener importancia los argumentos científicos, los argumentos de política.

Cómo ejecutar el programa de gobierno con recursos escasos

¿Qué tan difícil se le viene la mano al gobierno considerando el enorme déficit fiscal dejado por la anterior administración?

Es difícil, porque efectivamente una de las cosas que se detectó en la etapa programática de Sebastián Piñera es que un atributo que la economía chilena había mantenido, como eran los equilibrios fiscales, se había deteriorado en forma importante durante el gobierno pasado. Ello ha llevado a un aumento de la deuda externa muy fuerte que, si bien no es preocupante, en cuanto a los valores absolutos, sí lo es en la tendencia, ya que se ha más que duplicado. Sin pretender seguir en la polémica, si bien es cierto el error grueso de la Dirección de Presupuestos al dar a conocer las cifras en relación al balance cíclicamente ajustado no tiene un efecto sobre la caja, sí tiene un efecto sobre el gasto que pueda hacer el Fisco, porque justamente la regla de déficit estructural está concebida para limitar su gasto. Esto significa que producto del error, la disponibilidad de recursos para gastos fiscales va a ser menor, lo cual es grave. Ahí estará el principal desafío del gobierno del Presidente Piñera, va a tener que buscar fórmulas para que ese programa se pueda ejecutar y ese programa tiene un componente muy importante en la Reforma de Pensiones, proyecto de ley que implicará muchos recursos. El Gobierno tendrá que arreglárselas para que se produzcan en el Estado suficientes recursos para eso. Afortunadamente, hay otros elementos que juegan a favor como el mejoramiento de las expectativas de los agentes económicos que esperamos puedan contrarrestar el efecto de menores recursos fiscales.

¿Qué debiera hacer este gobierno para proyectarse más allá de estos cuatro años?

Yo creo que el Gobierno debe convencer que las ideas que están en torno a su proyecto, que son ideas de crecimiento y progreso económico, de libertad económica, de justicia -el mérito e igualdad de oportunidades más que igualdad de resultados como propicia la izquierda- y el concepto de solidaridad, son los que llevan a que el país progrese y que ese progreso sea compartido por la mayor cantidad de gente posible. En la medida que el Gobierno con sus acciones convenza de eso a la mayoría de los chilenos, entonces puede transformar en una mayoría más permanente lo que fue la mayoría política que obtuvo en las elecciones.

¿Y eso no se previó en el primer gobierno?

Estuvo menos en la discusión. No hubo durante el primer gobierno de Sebastián Piñera esta voluntad de un segundo período y quizás esto tiene que ver con que en la política no basta con ganar puntos de crecimiento económico, sino que también hay que ganar voluntades y eso es un elemento nuevo de este gobierno, es mucho más explícito eso hoy. Se aprendió la lección, hay más experiencia en el Presidente y en sus equipos de gobierno.

 Fuente: Revista LyD.-