Lucía Santa Cruz en El Austral de Valdivia: “Pobreza y desigualdad requieren de políticas muy distintas”

Un ensayo sobre los distintos y muy complejos factores relacionados con la igualdad. Así define su libro "La igualdad liberal" la historiadora y Consejera de Libertad y Desarrollo, Lucía Santa Cruz. En el texto -que fue lanzado en Santiago en 2017 y será presentado el miércoles en Valdivia- la autora, mediante una reflexión teórica, en una primera parte intenta dilucidar las distintas dimensiones de la igualdad, cuáles son sus causas, así como también las diversas experiencias igualitarias que el ser humano ha impulsado a través de la historia y cuáles han sido sus consecuencias.

"Sobre todo, trata de poner a la luz lo que yo considero que es la gran revolución de la modernidad ligada a las ideas del liberalismo y de la economía de mercado que se refiere, por una parte, a la igualdad ante la ley, en dignidad y derechos, y por otra al crecimiento del producto del planeta que ocurre por primera vez a través de la liberación del ingenio y la creatividad del ser humano y permite los mayores grados de bienestar material y libertad en la larga historia de la humanidad", precisó.

En la segunda parte del libro, analiza cómo el fenómeno de la libertad económica y el crecimiento económico han afectado la estructura de la sociedad chilena, llegando a grados sin precedentes de meritocracia y de movilidad social.

-A su juicio ¿qué cambios ha experimentado la sociedad en los últimos 40 años y cómo estos han contribuido a generar un nuevo mapa de oportunidad?

-Este proceso de modernización tardía chilena viene a ser un eco diferido de lo que me gusta llamar las revoluciones de la verdadera igualdad, ocurridas en los inicios de la modernidad a fines del siglo XVII y XVIII, que puso fin a las estructuras sociales rígidas e inexorablemente jerarquizadas de acuerdo al lugar de origen e introdujo los nuevos conceptos de igualdad ante la ley: las ocupaciones, antes reservadas solamente para las personas según su origen social, abiertas a todos los talentos y de la igual dignidad de todos, al margen de su condición económica. Ello, en paralelo con los cambios materiales de la Revolución Industrial, hizo posible por primera vez en los millones de años de la historia de la humanidad el aumento de la riqueza existente en el planeta a través de la creatividad humana. Esto ha permitido al ser humano generar horizontes de desarrollo personal antes no soñados y avanzar en la reducción de los niveles de pobreza existentes en el mundo, proceso que continúa hasta hoy.

-¿De qué forma la modernización capitalista influye en la estructura ocupacional?

-La modernización capitalista cambia radicalmente la estructura ocupacional, ofreciendo nuevas oportunidades, la fuerza laboral se "desproletariza", cada vez se requieren más trabajos calificados que exigen mayor educación y el crecimiento económico permite sustraer de la pobreza a millones de chilenos, lo cual significa que de ser un país de pobres, Chile hoy sea un país de clases medias. Por otra parte, significa que si por generaciones las personas estaban condenadas a ocupar el mismo lugar económico social que sus padres, sus abuelos y sus tatarabuelos hoy en día su posición de destino depende cada vez más de sus talentos y su esfuerzo. Simultáneamente, el crecimiento económico ha permitido una expansión sin precedentes de la educación. Antes de la transformación económica sólo el tres por ciento ingresaba a la universidad que, por cierto, era gratuita y educaba a las personas más privilegiadas de Chile, se apoderaba de prácticamente la mitad del presupuesto educacional del país mientras el promedio de escolaridad de los niños en Chile era de cuatro años.

-¿Cuáles son las causas de la desigualdad y cuál ha sido su evolución?

-Las causas de la desigualdad son múltiples y complejas. Nacemos con talentos y disposiciones distintas, somos sometidos a procesos de socialización distintos, unos con padres dedicados a educar con amor a sus hijos, otros en circunstancias muy disfuncionales, con distinto capital cultural, económico y social y distintas oportunidades. Muchas de estas áreas no se pueden intervenir sin un costo altísimo para la libertad humana porque exige una ingeniería social despiadada, pero lo que sí se puede mejorar son las oportunidades educacionales, de modo de que cada cual pueda desarrollar la totalidad de sus talentos y no tengamos un país donde un porcentaje significativo del país queda marginado de los logros de la modernización por carecer de acceso a una buena educación. Todas las sociedades de la historia han sido de alguna forma jerarquizadas. El beneficio de la sociedad moderna es que ello no se hace de acuerdo a la decisión de los gobiernos o de acuerdo al origen social y la cuna sino que se determina por los méritos y contribuciones de cada uno.

 

-¿Y cómo evalúa las políticas que se han aplicado en los gobierno de la última década para erradicar la pobreza?

-Subsiste un 11 por ciento de pobreza dura que es más difícil de superar y exige mayor creatividad, focalización específica y sobre todo crecimiento económico tanto para crear la posibilidad de nuevos trabajos como para poder recaudar más tributos para el gasto social bien gestado y que vaya realmente en beneficio de quienes más lo necesitan. Desgraciadamente, la pobreza desapareció del mapa político cuando lo único qué pasó a importar fue la desigualdad. Pobreza y desigualdad son fenómenos distintos y requieren de políticas muy distintas. La igualdad se puede lograr por la mera distribución, pero lo más probable es que ello redunde en mayor pobreza.

GRATUIDAD Y MIGRACIÓN 

-¿Por qué no está de acuerdo con la gratuidad en la educación?

-No estoy de acuerdo con la gratuidad universitaria por varios motivos. En primer lugar porque impone a mi juicio restricciones inaceptables a la autonomía de las universidades respecto a su propio gobierno. Porque la gratuidad sólo cubre los aranceles de referencia y, en consecuencia, se están produciendo déficit financieros en las universidades y eso va a llevar a una pérdida de la calidad inevitablemente. No es justo que los pobres que no tienen ninguna posibilidad de acceder a la universidad financien la educación de los hijos de los más ricos. Ningún joven debe ser privado de la posibilidad de acceder a la educación superior por motivos económicos, pero existen mecanismos mucho más eficaces, como las becas y los créditos especiales, contingentes al ingreso, etcétera. No hay que olvidar que los beneficiarios de la educación superior continúan en promedio ganando más de tres veces lo que una persona con sólo educación básica.

-¿Cuál es su perspectiva respecto de la migración y a su juicio cuál será el impacto que generará en el país?

-Los inmigrantes plantean el desafío de tener una política clara y definida al respecto. El ideal es la mayor apertura posible, pero ella debe ser en la medida de que seamos capaces de ofrecer educación, salud, previsión, etcétera, 'a un influjo rápido y vasto.

Entrevista de Lucía Santa Cruz, Consejera de LyD, publicada en El Austral de Valdivia.-