De acuerdo al informe de la OCDE, la baja productividad sería el factor principal que estaría limitando el crecimiento del país 

Recientemente la OCDE entregó un informe para Chile denominado “Revisiones de Políticas de Transformación de la Producción” (PTPRs en inglés), en el que se explora la agenda nacional de crecimiento y las transformaciones económicas, identificando ciertos elementos de mejora para futuras reformas. "Se remarcan los enormes avances realizados en mantener relativamente estable y alto el crecimiento económico durante las últimas décadas, el apropiado manejo macroeconómico y la apertura hacia la economía global. Sin embargo, prende ciertas alarmas en temas como productividad, preparación técnica del mercado laboral y la concentración de oportunidades económicas", explica Marcos Balmaceda, investigador del Programa Económico de Libertad y Desarrollo.

En segundo lugar, el documento hace un repaso a la estrategia económica actual de transformación del país, haciendo énfasis en los programas que se han puesto en marcha para favorecer la entrada y desarrollo de nuevas tecnologías y seguir la tendencia global a la energía solar, la minería “verde”, alimentos agro funcionales y otros mercados que –de acuerdo a la institución- requerirán de reformas futuras para fomentar el emprendimiento, investigación e innovación.

A diferencia de otras economías latinoamericanas, Chile ha presentado un crecimiento estable y bastante más sólido que el promedio de la zona (4% vs 2,8% desde el 2000). Como consecuencia, los chilenos nos encontramos mejor que en el pasado, mostrando mayores salarios per cápita y cerrando la brecha respecto de economías más avanzadas. En efecto, en los 90 el país representaba solo el 26% del ingreso promedio del ciudadano de EE.UU., mientras que hoy el ingreso promedio del chileno está en torno a un 40%. A ello se suman también mejoras claras en servicios y en infraestructura.

No obstante lo anterior, la baja productividad de Chile sería, de acuerdo al informe, el factor principal que estaría limitando el crecimiento del país. "El documento muestra una productividad estancada desde los 90, empleando trabajadores en industrias de baja productividad, con trabajadores carentes del conocimiento requerido y en donde se contribuye poco valor agregado. Esta situación se vincularía especialmente al sector minero", asegura Balmaceda. En dicho sector, la Productividad Total de los Factores (PTF) cae anualmente desde 1993 a 2015, a tasas de 4,7% promedio anual, explicado tanto por disminuciones en las leyes de cobre, llevando a aumentos en intensidad de uso en la energía y resultando consecuentemente en menor productividad. A ello se agrega un exceso de trabajadores en los yacimientos nacionales (por sobre el estándar internacional), cubriendo en parte los déficits en conocimiento y técnica.

Otro de los aspectos destacados por el informe, habla de la vulnerabilidad a shocks externos debido a una limitada diversificación de la economía. A pesar de los grandes avances de los últimos 40 años en diversificación, seguimos siendo una economía que depende de la extracción de recursos naturales, y sensible a contracciones de demanda mundial", señala el economista. En el documento se hace mención a la minería del cobre, la cual representa la mitad de nuestras exportaciones, y a la concentración de mercados de destino puesto que tres países (China, EE.UU. y Japón) reciben más del 50% del total de exportaciones.

Destaca además el impacto de las fluctuaciones en el precio del cobre, las que ellas tendrían un impacto mayor en la economía a pesar de los esfuerzos de mantener la estabilidad macroeconómica con el Fondo de Estabilización. Sobre el punto, la OCDE señala que, indirectamente, estos shocks afectan la percepción de las personas y empresas, limitan la innovación, la percepción de riesgo y la inversión. Alternativamente, shocks positivos de precios, como los del año 2000, aumentaron las ganancias de la minería del cobre y el crecimiento económico, pero –de acuerdo al documento - limitaron los incentivos a invertir en otros sectores. El informe señala, en todo caso, que alcanzar exitosamente la diversificación de nuestra economía no significa abandonar la minería.

"El diagnóstico de caída de la productividad es correcto, lo que amerita políticas públicas destinadas a elevar la productividad", afirma Marcos Balmaceda.

"Resulta necesario mejorar aspectos que permitan favorecer mayor productividad, aumentar la intensidad del gasto en I+D y crear colaboraciones público-privadas, explotar todas las sinergias posibles con industrias emergentes y relacionadas, y hacer uso de las nuevas tecnologías – como la tecnología digital y un mayor uso de la energía solar-", explica el investigador de LyD.

El país tiene un gran potencial para continuar beneficiándose de su apertura comercial y grandes espacios para mejorar su participación en la cadena de valor mundial, pero debe ir en línea con un enfoque que busque remover trabas tributarias, regulaciones ineficientes y burocracia excesiva, permitiendo a emprendedores e innovadores poder disminuir costos, crear empresas y entrar a competir, sin mayor carga al Estado. "Es importante hacer un llamado a eliminar regulaciones obsoletas, incoherentes, o demasiado gravosas para el beneficio que entregan; y avanzar hacia mayor productividad a través de políticas públicas de largo plazo que mejoren nuestra posición competitiva como las que existen en Australia, Nueva Zelandba, o Singapur", dice Balmaceda. Nos debemos orientar a políticas horizontales como desregular, más infraestructura con sentido, capacitación acorde al siglo XXI, etc. De manera de crear políticas neutras, no discriminatorias, y con temporalidad definida.

Reconociendo el mérito de algunas propuestas OCDE, el problema es que tiende a enfatizar en políticas de corte selectivo, incluyendo fortalecer el rol de las agencias públicas vinculadas a estas materias, eventualmente distorsionando las decisiones de los agentes y definiendo las áreas que el país debería desarrollar –sumándole problemas como falta de información, eficiencia o conflicto de interés-. Sin darse cuenta, que es en los mercados eficientes, donde se genera más I+D, mejoras tecnológicas e innovación, a fin de intentar liderar por sobre la competencia.