Resultados PSU: Para acortar la brecha es necesario que los niños tengan acceso a una educación de calidad, independiente de su nivel socioeconómico

Hace unos días se dieron a conocer los resultados de la última versión de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), lo que hizo resurgir las críticas a esta evaluación como instrumento de selección. El principal argumento expuesto en los medios en contra de la PSU es que sus resultados están estrechamente vinculados al nivel socioeconómico (NSE) de los estudiantes, y que por lo tanto es un instrumento injusto.

No cabe duda de que la PSU es un instrumento perfectible, o incluso reemplazable por otros mejores. En efecto, su capacidad predictiva de los resultados posteriores ha sido muy cuestionada. "Aunque no nos guste, actualmente el desarrollo de habilidades por parte de nuestros niños y jóvenes está determinado en gran parte por el  nivel socioeconómico (NSE)", señala Cristina Tupper, investigadora del Programa Social de Libertad y Desarrollo. Por ejemplo, de acuerdo a los últimos resultados de la prueba PISA de ciencias, un 17% de su varianza se explicaría por el NSE, y en todas las pruebas SIMCE se observan brechas de puntaje entre los alumnos vulnerables y sus pares más aventajados.. Es importante destacar que el objetivo de ambos tipos de evaluación es medir habilidades, no conocimientos.

En consecuencia, dado que las habilidades están en gran medida influidas por el NSE de los alumnos, no es de extrañar que finalmente las pruebas que midan habilidades también lo estén. "Es urgente entonces atacar el problema de raíz, y centrar los esfuerzos en que las habilidades de nuestros niños y jóvenes –y por lo tanto sus oportunidades- dejen de estar ligadas al hogar donde les tocó nacer. Ello solo se logrará cuando todos los niños tengan acceso a una educación de calidad, independiente de su nivel socioeconómico", dice Tupper.

Como se observa en el gráfico, a los 10 meses de edad, la brecha de habilidades entre el primer y quinto quintil (medida a través del test de desarrollo de Betelle) es de menos de 0,3 desviaciones estándar, pero ésta se va incrementando hasta llegar a más de una desviación estándar al momento de rendir la PSU. "Esto hace evidente la necesidad de apoyar a los niños y sus familias desde edades muy tempranas, y no solo una vez que entran al sistema escolar, ya que dadas las características de nuestro proceso de desarrollo las brechas que se originan durante esta etapa son muy difíciles de cerrar en etapas posteriores", explica la investigadora.