Comisión para el Mercado Financiero: la nueva institucionalidad que reemplazará a la Superintendencia de Valores y Seguros

Cómo es sabido, el pasado 14 de diciembre se inició el proceso de implementación de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), mediante el inicio de actividades de su Consejo. Si bien la ley establecía la posibilidad de un plazo más largo para que comenzara a operar, el Gobierno decidió que iniciara sus labores a tan sólo tres meses que termine el periodo de gobierno, lo que en la práctica implica que el Presidente de la CMF durará menos de 90 días en su cargo. Cabe destacar que recién el 15 de enero entrará en régimen la Comisión, por lo que hasta esa fecha la SVS mantiene intactas sus facultades fiscalizadoras, sancionadoras y reguladoras.

Es importante recordar que la CMF es la nueva institucionalidad que reemplazará a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS). Tiene su origen en un proyecto de ley presentado por el Gobierno del Presidente Piñera, que buscaba establecer la Comisión de Valores y Seguros, iniciativa que luego derivó en la creación de la Comisión para el Mercado Financiero, y que se espera que en el mediano plazo, además de las funciones de la SVS, pueda unificar las labores de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras y en -al menos- parte de las de la Superintendencia de Pensiones.

El objetivo principal de este nuevo órgano es el de velar por el correcto funcionamiento, desarrollo y estabilidad de los mercados, facilitando la participación de los agentes de mercado y promoviendo el cuidado de la fe pública. "Para esto la Comisión deberá mantener una visión general y sistémica del mercado, considerando los intereses de los inversionistas y asegurados", señala Marcos Balmaceda, investigador del Programa Económico de Libertad y Desarrollo.

Es destacable que el diseño de la CMF contemple la creación un órgano colegiado de carácter técnico a la cabeza de la institución, estructura que busca dar un mayor nivel de independencia a las decisiones que tome el regulador, alejándolo del ámbito de acción del gobierno de turno, aún cuando esto no se cumple a cabalidad, debido a que el Presidente de la República tiene un alto grado de injerencia en el nombramiento de los comisionados, pero de todas formas es un gran avance.

En relación a lo anterior, el informe de la OCDE “Regulatory Policy in Chile, Government Capacity to Ensure High‑Quality Regulation” de 2016 señala que hay conflicto de autonomía al interior de los órganos regulatorios en que el Gobierno participa del nombramiento o remoción de sus integrantes, ya que existe una forma de dependencia, aún cuando existiera un proceso competitivo de selección y que se contemplasen ciertos grados de autonomía para prevenir la interferencia política.

La independencia en este tipo de instituciones es muy relevante debido a las labores investigativas, fiscalizadoras y sancionatorias que desempeñan, explica Francisco López, Coordinador del Programa Legislativo de LyD,  y también debido a las facultades que se le asignan para dictar las normas correspondientes a su ámbito de competencia, la aplicación y cumplimiento de las leyes y reglamentos, y la facultad para dictar las normas para la regulación del mercado financiero.

Precisamente con el objeto de resguardar la independencia, la ley estableció que al interior de la CMF existirá una Unidad de Investigación responsable de llevar adelante los procedimientos sancionatorios que le corresponda realizar a la Comisión. A cargo de esta Unidad estará un Fiscal, quien deberá realizar o instruir las investigaciones necesarias para verificar las infracciones por parte de las personas o instituciones sujetas a su fiscalización a la ley o normativa sujeta a revisión por parte de la CMF, entre otras funciones. "En relación a este nombramiento, y en pos de resguardar la debida independencia de la CMF, hubiese sido preferible que la Comisión, una vez entrada en funciones hubiese coordinado con el Servicio Civil el proceso de búsqueda y nombramiento del fiscal y no el Ministerio de Hacienda como ocurrió en este caso", asegura López.

Para la puesta en marcha de la CMF se plantean importantes desafíos, en especial por lo que implica integrar bajo una sólo estructura las labores que realizaban distintas instituciones y el cambio radical en el sistema de fiscalización existente en materia financiera en nuestro país, transitando a un sistema de silos a uno de regulador único. "El trabajo de implementación que lleven los consejeros será fundamental para el desempeño futuro de la Comisión, y mantener el prestigio de nuestro sistema financiero", sostiene Balmaceda.