Más de 295.000 inscritos rendirán la PSU buscando su ingreso a la educación superior

Existe amplia evidencia del papel que juega el capital económico y cultural del hogar en que se nace sobre el desarrollo de distintos tipos de habilidades. Esta evidencia está disponible hace años y se ha venido haciendo cada vez más completa y robusta, y nos llama a centrar todos los esfuerzos en educación preescolar y escolar, sobre todo en los hijos de familias más vulnerables, de tal modo de revertir las potenciales brechas de origen existentes. Lamentablemente, nuestras políticas públicas no han puesto todo el esfuerzo en esta etapa, y más bien se han centrado en entregar recursos a la educación superior, cuando ya es tarde.

La falta de recursos y esfuerzos en aquellos niveles educacionales donde aún resulta oportuno invertir para revertir brechas de origen se reflejan en los resultados de la Prueba de Selección Universitaria (PSU). Lamentablemente, año a año los resultados de esta prueba están fuertemente correlacionados con el nivel socioeconómico de los estudiantes, lo cual no es sino reflejo de un sistema educativo que no es capaz de compensar las desventajas que enfrentan los niños y jóvenes pertenecientes a los hogares de menores ingresos.

Este 27 y 28 de noviembre se lleva a cabo un nuevo proceso de rendición de la PSU, en el cual 295.000 inscritos buscan su ingreso a la educación superior. Lamentablemente, es muy probable que una vez más los resultados reflejen la brecha socioeconómica aquí reflejada. Nunca es tarde recordar que una buena receta para revertir este resultado es reenfocar nuestros esfuerzos en el origen, donde la educación entrega herramientas para revertir emparejar la cancha.