Déficit estructural se ha profundizado en este gobierno al analizarlo con parámetros «históricos»

Se acerca septiembre y, con ello, la presentación del proyecto de Ley de Presupuesto para 2018. La discusión que se dará en el Congreso a partir de octubre estará marcada por la campaña presidencial y definirá los límites de gasto a los que deberá ceñirse la próxima administración -sin importar su color político- para la implementación de su programa de gobierno.

Es en este escenario donde Libertad y Desarrollo (LyD) elaboró un informe denominado "Presupuesto 2018 y Regla Fiscal", en el que el think tank asegura que, con la nueva forma de calcular el Balance Cíclicamente Ajustado (BCA) -tras ser modificada por el ministro Rodrigo Valdés en 2015-, no se consigue una convergencia al balance estructural.

El BCA, conocido también como regla de balance estructural, consiste en estimar los ingresos futuros del Gobierno Central, considerando el precio de cobre de largo plazo y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) tendencial. Con estos datos, se calcula cuál es el nivel de gasto público consistente con los ingresos proyectados y la meta de convergencia de balance estructural escogida.

Hace dos años, el Ministerio de Hacienda estableció una nueva trayectoria de convergencia para la política fiscal, en que la nueva meta fiscal de la presente administración sería, a partir de 2016, la de reducir el déficit estructural en aproximadamente 0,25 puntos porcentuales del PIB cada año medido con parámetros estructurales comparables de un año a otro.

Dados los cambios en el escenario macroeconómico mundial y nacional -principalmente la fuerte caída en el precio del cobre y un crecimiento más débil-, al realizar dicho ejercicio en 2015 se produjo un cambio significativo a la baja en el BCA respecto de lo que se habría obtenido ese año con la medición habitual (pasó de 0,5 a -1,6% del PIB).

LyD: "Cambio en cálculo del BCA ha traído una mayor discrecionalidad"

El documento de LyD, elaborado por la economista Carolina Grünwald, señala que con la última actualización del BCA realizada por Hacienda en julio de este año, el déficit estructural de 2015 sería de -2,1% del PIB y habría bajado a -1,9% el 2016. "Esto permite argumentar -de acuerdo a la meta autoimpuesta- que se cumpliría con la convergencia buscada", explica el informe.

Sin embargo, el centro de estudios plantea que al tomar en cuenta la metodología anterior o los valores considerados "históricos", se observa que el BCA no está convergiendo, sino que, por el contrario, se está volviendo más deficitario, alcanzando en 2016 un -1,1% contra el -0,5% que heredó el gobierno al asumir, en 2014 (ver infografía).

Y este efecto de deterioro progresivo del BCA se haría aún más patente el presente año, "estimándose del orden de -1,7% del PIB para el 2017", agrega el informe.

Según LyD, el cambio realizado por la actual administración para el cálculo del BCA ha traído como consecuencia una mayor discrecionalidad y ha vuelto más engorroso su seguimiento.

De hecho, para reafirmar su posición, la entidad cita el informe realizado por la clasificadora Fitch Ratings al bajar la clasificación del riesgo soberano de Chile. "Esta regla se ha convertido 'en un ancla fiscal menos estricta al enfrentar shocks de carácter más estructural', y la nueva forma de interpretar la regla 'evita la necesidad de restricción de gasto adicional ante la pérdida de ingresos considerados permanentes'".

Cálculo del BCA con nuevos parámetros contribuirá a "aumentar la confusión"

Para la elaboración del Presupuesto 2018, Hacienda ya dio a conocer los supuestos que utilizará para el cálculo del crecimiento del gasto público acorde con su meta de reducir el BCA en 0,25% del PIB por año.

De acuerdo a los expertos consultados, el precio del cobre de largo plazo se ubicaría en US$ 2,77 por libra, superior a US$ 2,56 por libra estimado el año pasado. En tanto, prevén un crecimiento del PIB tendencial de 2,6% este año, por debajo del 3% proyectado en 2016.

Pero desde LyD adelantan que, tras conocerse estas cifras, será necesario un nuevo cálculo del BCA, por lo que se contará con nuevas cifras adicionales a las ya publicadas, "lo que, sin duda, contribuye a aumentar la confusión".

En conclusión, el documento preparado por Grünwald reconoce que la regla de balance estructural ha sido muy beneficiosa para mantener "relativamente a raya" la responsabilidad fiscal en el pasado, pero se ha tendido a introducir cambios poco ortodoxos a la regla, "restándole transparencia y efectividad". Lo anterior "obliga a repensar la manera en que se está evaluando la gestión del gobierno en términos de disciplina fiscal".

Por esta razón, proponen volver a incorporar una meta que defina un nivel determinado de balance estructural (como porcentaje del PIB) para "anclar" la conducción fiscal, "otorgándole mayor claridad y transparencia a la regla". Asimismo, "podría también considerarse el establecer un techo para la deuda fiscal que permita que la relación deuda a PIB sea sostenible en el tiempo y coherente con la capacidad de crecimiento de la economía, acotando de esta forma las desviaciones persistentes del déficit efectivo".

Por último, el think tank plantea que sería deseable contar con un Consejo Fiscal Asesor (CFA) más autónomo y con mayores atribuciones. "Entre otros aspectos, el CFA podría evaluar cambios al proceso de estimación de los parámetros estructurales, de manera que sean más objetivos (con metodología conocida) y transparentes (sin espacio de discrecionalidad)".

VER ESTUDIO COMPLETO "PRESUPUESTO 2018 Y REGLA FISCAL"

Fuente: Economía y Negocios, El Mercurio.-