Culmina tramitación del nuevo Directorio de ENAP

Ayer martes el Congreso despachó, luego de casi un año y medio de discusión, el Proyecto de Ley que establece un nuevo gobierno corporativo de la Empresa Nacional del Petróleo.

Sin duda la presentación de un proyecto sobre esta materia era un tema pendiente, no solo porque esta administración al asumir retiró del Congreso una propuesta similar que ya se encontraba ingresada a trámite legislativo, sino que también producto de la ampliación de giro que se le dio a ENAP para entrar en el mercado de la generación eléctrica, y a través de la cual pudo asociarse con privados para el desarrollo de proyectos.

El nuevo Directorio:

La iniciativa dispone que el nuevo Directorio de la empresa estatal estará compuesto por siete miembros: dos nombrados directamente por el Presidente de la República; cuatro elegidos a través del Sistema de Alta Dirección Pública; y, un director designado por el Presidente de la República en base a una propuesta que efectuarán los trabajadores a través de un procedimiento regulado en la misma ley.

"La composición finalmente aprobada es sin duda mejor a la propuesta original y a aquella que en algún momento se propuso en la tramitación del proyecto. Ello, pues el Mensaje establecía una nominación minoritaria de directores a través de la Alta Dirección Pública, lo que no daba garantías de autonomía a la gestión de ENAP", cuenta Cristina Torres, investigadora del Programa Legislativo de LyD. Además, el establecimiento de un procedimiento particular para nombrar al Director Laboral, aunque no perfecto, es rescatable, pues otra alternativa que se barajó fue una nominación a propuesta exclusiva de las federaciones de trabajadores y los sindicatos de trabajadores de ENAP. En cualquier caso, la presencia de un actor con atribuciones más políticas que técnicas conlleva un riesgo de congestión en la ENAP, lo que no contribuye a un buen gobierno corporativo.

Capitalización:

Luego de un debate que se encendió los últimos días producto de la suma de varios compromisos de capitalización que tiene el Gobierno con otras de sus Empresas, se aprobó el aporte extraordinario de hasta US$ 400 millones para ENAP.

"La crítica más relevante que se hizo es en torno a las motivaciones para efectuar dicho aporte, pues no se debe olvidar que si bien la empresa ha mejorado sus resultados financieros en los últimos años, mantiene una compleja estructura financiera. Así, una capitalización como la aprobada, debiera justificarse en algún proyecto o estrategia concreta que permita evaluarlo en su mérito y no simplemente para suplir falencias de gestión de la empresa",señala Torres. Cabe además preguntarse si tiene sentido invertir en ENAP recursos que en otros usos, como educación y salud, tendrían una rentabilidad social sustancialmente más elevada

Ahora bien, un tema que debiera estar en discusión es la posibilidad de inyectar recursos privados a estas empresas. Esto sería un buen test de mercado y útil para conocer el valor real de los proyectos que desarrolla la empresa.

Una deuda pendiente:

La posibilidad de inclusión de ENAP al Sistema de Empresas Públicas fue una propuesta que Libertad y Desarrollo formuló en el debate legislativo. Son diversos los proyectos de ley hoy en trámite que amplían el rol empresario de Estado, lo que conlleva válidas aprensiones en torno a la debida separación entre actor y regulador del mercado.

Las empresas públicas deben esclarecer cuál es la función pública que desarrollan, y desarrollar mecanismos de evaluación de su gestión, que ejercen con recursos de todos los chilenos.

En este punto surge la relevancia de modernizar el SEP, un Comité CORFO, que tiene la misión de ejercer el rol empresarial del Estado en aquellas empresas bajo su tuición y velar por la gestión eficiente y transparente de aquellas que administra.

Lo anterior obliga a zanjar una deuda pendiente con el SEP, entregándole un marco institucional adecuado a nivel legal, y de esta forma, establecer normativas comunes a las empresas sometidas a este sistema.