CASEN 2015: Radiografía a los pueblos originarios

Hace unos días se entregó un análisis especial de la encuesta CASEN 2015 sobre la población perteneciente a pueblos indígenas en el país, que actualmente representa un 9% de la población total.

Según la encuesta, en Chile viven 1.585.680 personas pertenecientes a las nueve etnias reconocidas por el Estado: Aymara, Rapa Nui, Quechua, Mapuche, Atacameña, Coya, Kawésqar, Yagán y Diaguita. Esta cifra ha ido en aumento con el correr de los años, incrementando en 524.894 las personas que se reconocen de uno de estos pueblos en relación a 2006, lo que evidencia la valoración que existe hoy hacia estos grupos y su cultura.

Algunos de los cambios que se han dejado ver en este análisis es la distribución de la población indígena por región, en 2009 la Araucanía concentraba la mayor población con un 24,6%, pero cambió en 2015, donde la mayor cantidad de individuos pertenecientes a los pueblos originarios se encuentran en la Región Metropolitana (30,1%). "Lo anterior representa un desafío en términos de revisar el enfoque ruralizante que está presente en buena parte de la política indígena", señala Antonia Vinagre, investigadora del Programa Sociedad y Política de Libertad y Desarrollo.

Uno de los temas de mayor preocupación para el Estado es la disminución de la pobreza. La encuesta nos muestra que las personas que se encuentran en situación de pobreza y que pertenecen a un pueblo indígena han ido disminuyendo. "Al revisar el porcentaje según ingresos en 2011 un 34% se encontraba en esta situación y actualmente es un 18,3%. La mayor disminución se dio entre 2011 y 2013 con una baja de 10,6%", explica Antonia Vinagre.  Ahora si se revisa la situación de pobreza multidimensional, en 2011 ellos eran un 36,1% y en 2015 son un 28,4%. "Si bien estas cifras nos muestran un avance, no se debe dejar de trabajar para disminuir aún más la pobreza que afecta de forma directa a los pueblos originarios, en este sentido, la generación de condiciones para la superación de la pobreza pasan -entre otras- por la restitución de un clima de paz social en la Región de La Araucanía (la segunda región con mayor porcentaje de población indígena)  que posibilite la inversión, el empleo y el desarrollo", dice la investigadora.

Una de las estrategias que tiene mayor éxito para la reducir la pobreza es aumentar las plazas y  la calidad del empleo. Desde la medición en 2009 la tasa de participación laboral de quienes pertenecen a los pueblos indígenas ha ido creciendo, para el año nombrado, existía una tasa de 55,2% de participación, y en la última medición esta llegó al 57,3% (incremento de 2,1%).  La diferencia que existe para el año 2015 entre aquellos que se reconocen de pueblos indígenas y quienes no lo hacen es de 1,1%, donde los segundos alcanzan un  58,4% de participación.

Otro de los factores que influye en la situación de pobreza es el ingreso promedio, al revisar este según la ocupación principal se puede ver que existe una diferencia entre los pertenecientes a pueblos indígenas que ganan en promedio $372.073 pesos, y los no pertenecientes que ganan $551.321 pesos en 2015, una diferencia de $179.248 pesos.  Al corregir este ingreso por horas trabajadas -comparando el ingreso promedio por hora de la ocupación principal y el ingreso promedio[i]-, se puede ver que la brecha salarial entre quienes pertenecen a pueblos indígenas y quienes no, disminuiría en $36.181 pesos, es decir, el ingreso de quienes se sienten parte de un pueblo originario aumentaría a $408.254 pesos.

"Es importante para lograr reducir la pobreza aumentar los puestos de trabajo y que estos sean de una mayor calidad, a su vez el ingreso promedio debería acercarse cada vez más entre quienes pertenecen a una etnia y quiénes no", asegura Vinagre.

Finalmente, es importante relevar los niveles de conocimiento de la lengua originaria por quienes son parte de estos grupos, cifras que han ido cayendo desde 2009 a 2015.  Actualmente un 10,7% de la población indígena  habla y entiende la lengua, contrastado con 2009 que un 12% lo hacía. Quienes no hablan, ni entienden el lenguaje ha aumentado de un 77,3% en el año 2009 a un 78,6% en el 2015. Es interesante destacar que el aumento de personas que se sienten parte de un pueblo originario, debería traer consigo el incremento de personas que hablen o entiendan el lenguaje y no disminuir como ha sucedido en Chile en base a los datos revisados. Esto abre el debate respecto a las condiciones bajo las cuales opera la autoidentificación indígena. "Esto destaca la necesidad de poner especial énfasis en la conservación de la cultura y la necesidad de que los programas que se están realizando hasta el día de hoy vayan en esa dirección", sentencia la investigadora de LyD.


[i] Aquellas personas que pertenecen a un pueblo originario trabajan en promedio 178,11 horas al mes, mientras que aquellas que no se sienten parte de estos grupos trabajan 195,43 horas. En base a cálculo de  las horas trabajadas utilizando ingreso promedio y el ingreso promedio por horas.