Escasa creación de empleo asalariado privado

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer la tasa de desempleo correspondiente al trimestre marzo-mayo de  2017, de un 7,0% a nivel nacional, cifra tres décimas mayor que el trimestre móvil pasado y dos décimas más alto que el mismo periodo de 2016. Si bien, una vez más el aumento de la tasa de desempleo no pareciera demasiado dramático, este es un fenómeno que se ha venido perpetuando desde hace ya 3 años, lo que nos ha alejado bastante de los mínimos de 2013, cuando en la Región Metropolitana se registrara un positivo 5,1% de desempleo.

Lo anterior ha sido acompañado por una indeseable composición de los empleos que se están creando: cuenta propia en desmedro de asalariados. Algo que al menos ha comenzado a moderarse en las últimas dos mediciones, siendo este el segundo registro con crecimiento del empleo asalariado luego de cuatro mediciones sumamente negativas. Y es aquí que vale la pena recordar que en la medición de diciembre 2016- febrero 2017 se observó la contracción del empleo asalariado a nivel nacional más dramática desde que existe la Nueva Encuesta Nacional de Empleo.

Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD, explica que pese al persistente aumento de la tasa de desempleo, hay algunas noticias relativamente positivas, siempre en el contexto de un mercado laboral deteriorado: una creación total de empleo mucho más razonable que en los últimos meses de 2016, algo de recuperación del empleo asalariado, además de una leve expansión en las últimas dos mediciones de quienes trabajan habitualmente 45 horas, lo que desde hace 6 mediciones no se veía.

 

"Ahora, estas mejoras en el margen, si bien son positivas, distan de ser suficientes para revertir el deterioro de los últimos años, y además son acompañadas por algunas tendencias más negativas que matizan estos resultados", señala Klapp. Por ejemplo, el volumen total de horas trabajadas efectivamente en la economía se sigue contrayendo (-0,8% en doce meses), pues la expansión en el número de ocupados es insuficiente para compensar la caída en las horas promedio por trabajador; y más aún, la mencionada expansión de los asalariados totales se explica en gran medida por el explosivo crecimiento de los asalariados públicos, y un aumento de los asalariados privados prácticamente nulo (0,3%). Y de hecho, la totalidad de estos pocos nuevos empleos asalariados privados es en jornada parcial, habiendo destrucción de puesto privados asalariados de jornada completa.

 

 

En concreto, la expansión de la ocupación de 1,7% en 12 meses se explica de manera algo más equilibrada que los trimestres anteriores por un positivo aumento de los empleadores de un 14,7% -con una  incidencia de 0,6 puntos-; un empleo por cuenta propia que crece un 3,8% incidiendo 0,8 puntos; y un empleo asalariado (eso sí, incluyendo el empleo público) que se expande un 1,2%  con una incidencia de 0,8 puntos.  

"Lo anterior acompañado de una razonable expansión de la fuerza de trabajo de 2,0% versus igual periodo de 2016, lo que naturalmente explica el aumento en la tasa de desocupación respecto a un año atrás", dice el economista de LyD.

En el actual contexto de débiles expectativas para el crecimiento de 2017, donde incluso superar el 1,5% se ve difícil, resulta prácticamente imposible pronosticar una mejora robusta del empleo, pese a que las condiciones externas (como precios de las materias primas, crecimiento de los socios comerciales y tasas de interés) se mantienen relativamente favorables para nuestro país.